martes, 11 de junio de 2013

JUDÍOS.

I. En Mc los judíos se identifican una vez con los que siguen las observancias fariseas (Mc 7,3). Pilato llama a Jesús «el rey de los Judíos» (15,2,9.12; cf. Mt 27,11); lo mismo en la burla de los soldados (15,18; cf. Mt 27,29) Y en el título de la cruz (15,26; cf. Mt 27,37; Lc 23,38).

II. Salvo en algunos casos (4,9.22, en oposición a «samaritano»; 18,33.35.39; 19,3.19.21, en boca de no judíos), el término «judío/judíos» no tiene en Juan un significado meramente étnico, sino sobre todo ideológico. «Los Judíos» se distinguen del pueblo, que los teme (7,13; 9,22; cf. 19,38; 20,19). Designa genéricamente a los que dan adhesión activa al régimen político-religioso existente, incluyendo a los que en él ejercen una autoridad de cualquier clase (2,18; 5,10.16.18; 9,22, etc: los dirigentes; 1,19; 11,47; 19,7.12: las autoridades supremas; 8,31; 11,19; 12,11: los judíos del régimen). 

En su aspecto ideológico, la denominación «los judíos» se opone a la teológica «Israel», el pueblo de la alianza (1,31.47. 49; 12,13). «Los judíos», por su infidelidad a la alianza (5,37b-38; cf. 8,47; 10,8), son un pueblo más, como «los samaritanos» (4,39) o «los romanos» (11,48). Se comprende así por qué «los judíos» son «el mundo», y la ideología que proponen, deformación de la Ley de Moisés, es «tiniebla»; su doctrina, inspirada por la ambición, no es mejor que la de los otros pueblos. La gravedad particular del caso de Israel radica en que su situación es resultado de una apostasía.

Han convertido el templo del verdadero Dios en un templo idolátrico (2,16).

Motivo particular de escándalo para «los Judíos» es la realidad del Hombre-Dios (5,18; 6,41s; 10,33; 19,7). Ignorando el amor de Dios, han excavado un abismo entre él y el hombre, sin comprender el proyecto creador, la condición divina del hombre. 

III. En Hch designa a los practican la religión judía (2,5.10.14), enemigos encarnizados de Pablo (9,23; 13,50; 14,2; 18,12; 20,3; 21,11; 23,12; 25,7), que muestran su incredulidad hasta el final (28,19.29). «Sinagogas de los judíos» (13,5; 14,1; 17,1.10). 

En Rom 1,16 se afirma la precedencia de los judíos para recibir el mensaje, aunque Pablo afirma la igualdad de judíos y paganos para la fe (10,12; cf. Gál 3,28). La cruz, escándalo para los judíos (1 Cor 1 22s).

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