martes, 31 de diciembre de 2013

MichelBaius

(O MICHEL DE BAY )
Teólogo y autor de un sistema conocido como Bayanismo, nacido en Melun in Hainaut, 1513 y fallecido en Lovaina 16 sep.1589. Aunque pobre, logró pasar el curso completo de varios colegios de la universidad de Lovaina, incluyendo humanidades, filosofía y teología Su primer nombramiento, inmediatamente después de su ordenación fue como director del colegio de Standonk, en 1541. Tres años más tarde se le ofreció la cátedra de filosofía que retuvo hasta 1550. En ese año consiguió el doctorado en teología, fue hecho presidente del colegio Adriano y sustituto del profesor de Sagrada Escritura, que asistía al concilio de Trento. Dos años después consiguió plaza propia de profesor a la muerte del titular.
Bayo tenía desde hacía tiempo una buena amistad con Juan Hessels. Mientras los tres líderes de la universidad: Tapper, canciller, Ravestein, Profesor de Teología y Hasselius, profesor de Sagrada escritura, estaban en el concilio de Trento, Bayo y Hessels aprovechaban su ausencia para difundir sus ideas sobre nuevos métodos y nuevas doctrinas que habían acariciado durante largo tiempo. A su vuelta de Trento en 1552, el canciller Tapper se dio cuenta de que había habido una mala influencia y pidió al cardenal Granvelle, arzobispo de Mechlin, que interviniera. Granvelle tuvo éxito en tranquilizar a los innovadores temporalmente, pero la muerte de Tappet en 1559, pareció la señal para nuevos conflictos. A petición de los franciscanos, la Sorbona de Paris había censurado dieciocho proposiciones que contenían las principales innovaciones de Bayo y Hessels. Bayo contestó a la censura con una memoria, que se ha perdido, y la controversia creció en acritud. Pío IV, a través del cardenal Granvelle impuso silencio a Bayo y a los franciscanos, sin llegar a ninguna decisión doctrinal. Cuando en 1561 se reanudaron las sesiones de Trento, Bayo y Hessels fueron seleccionados para representar a la universidad. El legado papal Commendone puso objeciones a la elección de la universidad, pero el cardenal Granvelle pensó que la presencia de los dos innovadores en Trento sería buena para ellos y para la universidad. En 1563 los envió a Trento no como delegados de la universidad sino como teólogos del rey de España. Justamente antes de salir para Trento Bayo había publicado sus primeros tratados, pero desafortunadamente el tema de esos tratados no estaba dentro del programa de las tres sesiones del concilio y no se pudieron discutir lo puntos disputados. Pero se sabe que los puntos de vista de Bayo y Hessels no gustaban a los Padres y que sólo por el prestigio del rey se libraron de ser condenados.
Bayo volvió a Lovaina en 1564 y ese mismo año publicó nuevos tratados que con otras series añadidas se publicaron juntos en "Opuscula omnia", en 1566, año de la muerte de Hessels. Es probable que Hessels colaborase con Bayo en estos “Opuscula”. Ahora esta él solo para defenderse, lo que no era una tarea sencilla. Ravenstein había sucedido a Tapper como canciller y creyó llegado el tiempo de arreglar el asunto, tras consultar a Roma requiriendo una acción decisiva. El 1 de octubre de 1567 Pío V firmó la bula Ex omnibus afflictionibus", en la que condenaban una serie de proposiciones, pero sin mencionar a Bayo. Según la costumbre de la cancillería romana, el documento papal iba sin puntuación, sin divisiones o números. Como había ocurrido en varios casos las proposiciones objetables no fueron censuradas cada una por separado, sino que a todo el conjunto se le aplicaban varias notas que iban desde “herético” a “ofensivo”. Y no solo no se mencionaba el nombre de Bayo sino que por obvias razones de prudencia en esos días tan cercanos a la Reforma, el texto mismo no había de hacerse público. Estos hechos dieron ocasión para que los seguidores de Bayo buscaran evasivas. ¿Cuál era el número exacto de proposiciones, -76, 79 u 80? - ¿Eran o no proposiciones de Bayo? ¿Por qué no se daba una copia de la bula a aquellos en cuyo honor iba a reflejarse? En la famosa sentencia: "quas quidem sententias stricto coram nobis examine ponderatas quamquam nonnullæ aliquo pacto sustineri possent in rigore et proprio verborum sensu ab assertoribus intento hæreticas, erroneas . . . damnamus", ¿ Había que poner la comma Pianum después de intento o después de possent, ya que el significado era inverso según que la como fuera detrás de un u otra palabra?- Bayo no fomentó estas evasiones al principio, pero cuando la bula papal (1576) llegó a la universidad para ser leída a la facultad, la suscribió con los otros profesores. Mientras tanto el texto de la bula fue divulgada por alguna persona indiscreta, Bayo comenzó a ver falta en ella y escribió a o para el papa dos largas apologías, no tanto para justificarse a si mismo cuanto para justificar a S. Agustín. El tono de las apologías era respetuoso más en la apariencia que en la realidad. Con en breve fechado en 1579, Pío V contestó que el caso había sido examinado de forma muy responsable y finalmente juzgado y le requería sumisión.
Después de muchas tergiversaciones, una de ellas la ridículo de la comma Pianum y de mostrar como una estulticia el acto papal, Bayo abjuró ante Morillon, vicario general de Granvelle, de todos los errores condenados en la bula, pero no se le requirió entonces que firmara la retractación. La ausencia de esta formalidad contribuyó más tarde a revivir la polémica. En 1570, a la muerte de Ravenstein, Bayo fue elegido decano de la facultad y se extendió la noticia por el extranjero de que el nuevo decano no estaba de acuerdo con las enseñanzas ortodoxas. Seguidores y adversarios requerían un claro pronunciamiento, que llegó bajo el título de "Explicatio articulorum", en el que Bayo aseveraba que de las muchas proposiciones condenadas, unas eran falsas u justamente censuradas, otras estaban mal expresadas mientras que otras, aunque expresadas con terminología distinta de la escolástica, eran los dichos genuinos de los Padres. Además declaró que no tenía nada que ver con más de cuarenta de los setenta y nueve artículos. Bayo volvía, tras dos retractaciones, a su postura original. Entonces se publicó solemnemente la bula en Lovaina y fue suscrita por toda la facultad. Bayo volvió a aceptarla. Esta aparente magnanimidad le ganó simpatías y promociones. Fue inmediatamente hecho canciller de Lovaina, Deán de la iglesia colegiata de S. Pedro y “conservador” de los privilegios de la universidad, con lo que se restauró la paz, aunque por poco tiempo.
Todo el asunto se reabrió por ciertos puntos de vista del maestro bastante desconsiderados con la autoridad de la Santa Sede y hasta con concilio de Trento y por parte de sus discípulos, la mal disimulada esperanza de que Gregorio XIII declarara nulo todo lo que había hecho su predecesor. Pero Gregorio XIII no iba a permitirlo: la bula "Provisionis nostræ" (1579), confirmó los actos del papa anterior y se comisionó al Jesuita Toletus para que recibiera la abjuración final de Bayo y se la llevara al papa. La tenemos bajo el título "Confessio Michaelis Baii". Y en parte, dice: “estoy convencido de que la condena de todas esas proposiciones es justa y legal., confieso que muchas (plurimas) de esas proposiciones están en mis libros y en el sentido en el que son condenadas. Renuncio a todas ellas y resuelvo nunca más enseñarlas o defender ninguna de ellas”.
A pesar de esa retractación, los errores de Bayo habían penetrado muy profundamente en su mente para que no aparecieran de vez en cuando en apresuradas ocasiones. Hasta los últimos años de su vida se levantaron polémicas por él o acerca de él y no se pudieron evitar esas discusiones hasta que la universidad no aceptó un cuerpo compacto de doctrina. Bayo murió en la Iglesia cuyas doctrinas estuvo a punto de infringir con su dedicación al estudio, logros y precipitaciones. La amarga semilla que plantó trajo frutos de amargura más tarde en los errores del Jansenismo.

===SU SISTEMA===.

El sistema de Bayo ha sido convenientemente llamado Bayanismo, pues sería difícil encontrar un nombre más apropiado. Se contiene en una serie de opuscula, o panfletos: “Sobre la Voluntad Libre”, “Justicia y Justificación “, “Sacrificio”, “Obras Meritorias”, “La integridad Original del Hombre y los meritos de los malvados”, “los Sacramentos”. “La Forma del Bautismo”, “El pecado original”, “Caridad, “Indulgencias”, “oraciones por los Difuntos”. El mismo Bayo los reunió en "M. Baii opuscula theologica" (Louvain, 1566).
El maurista Geberon hizo una edición más completa: "M. Baii opera cum bullis pontificum et aliis ad ipsius causum spectantibus" (Cologne, 1696). Esta edición se puso en el Índice en 1697, por su segunda parte o “Baiana” en la cual el editor aporta información útil, aunque muestra demasiada simpatía hacia Bayo. La esencia del bayanismo se encuentra en las 79 proposiciones censuradas por Pío V (Denzinger, Enchiridion, 881-959). Dejando aparte otras cavilaciones, las 60 primeras se encuentran fácilmente en las obras impresas de Bayo y las restantes 19 – "tales quae vulgo circumferrentur", dice una vieja copia manuscrita de la Bula “Ex omnibus” -, representan la enseñanza oral de los bayanistas. En el prefacio a “La integridad Original del Hombre…”dice Bayo: “¿Cuál era al principio la integridad natural del hombre? Sin esa pregunta no se puede entender ni la primera corrupción de la naturaleza (por el pecado original) ni su reparación por la gracia de Cristo. “Esas palabras nos dan la secuencia del bayanismo (1) el estado de la naturaleza inocente, (2) es estado de la naturaleza caída, (3) es estado de la naturaleza redimida.

(1) Estado de la Naturaleza Inocente.

Del hecho, tan claramente afirmado por los Padres, de la conjunción actual de naturaleza y gracia en el primer hombre, Bayo infiere su necesaria conexión o hasta su práctica identidad. En esta visión, la inocencia primitiva no era sobrenatural, al menos en el sentido ordinario de la palabra, debido a, y exigido por la condición normal de la humanidad (que no puede sin elle permanecer en el estado de la salvación). Y en el primitivo estado, natural al hombre, incluía entre sus requerimientos necesarios estar destinado al cielo, inmunidad de la ignorancia, sufrimiento y muerte y el poder inherente de hacer méritos. Nada de esto era, ni podía ser llamado correctamente un don gratuito de la gracia.

(2) Estado de naturaleza caída.

La caída del hombre no es ni puede ser, según Bayo, la mera pérdida de un don gratuito y sobrenatural, sino algún mal positivo que penetra profundamente en nuestra propia naturaleza. Ese mal es el pecado original, por el que Bayo entiende, en vez de una simple privación de gracia, la concupiscencia habitual misma, transmitida de acuerdo a las leyes de la herencia y desarrollada de acuerdo con las leyes del crecimiento físico y psíquico. Es un pecado o mal moral por sí mismo, aún en los niños irresponsables, y ello fuera de toda relación con la voluntad, sea original o personal. ¿Que ocurre entonces con la libertad humana como fuente de la responsabilidad moral? Bayo no piensa que sea necesario, para ser un agente moral, que estemos libres del determinismo interno, sino sólo de la compulsión exterior. De una fuente tan manchada, dejando aparte la Redención, solo puedan salir acciones manchadas, que a veces pueden parecer virtuosas, pero sólo en apariencia (vitia virtutes imitantia). En verdad, todas las acciones humanas no purificadas por la Redención son vicios pura y simplemente y además vicios que condenan (vitia sunt et damnant).

(3) Estado de la Naturaleza Redimida .

Los dones de la primitiva inocencia, perdidos por el pecado original, son devueltos por Jesucristo. Entonces y sólo entonces se convierten en gracias, por su carácter sobrenatural, pero debido a la positiva indignidad del hombre caído. Ayudado por la gracia, el redimido puede realizar acciones virtuosas y adquirir méritos para el cielo.
¿Supone eso un estado más elevado una renovación interior o gracia santificante? Bayo no lo considera necesario. La acción moral, llámese justicia o caridad u obediencia a la ley, es el único instrumento de justificación, virtud y mérito. El papel de la gracia consiste exclusivamente en mantener a la concupiscencia bajo control con lo que nos permite realizar acciones morales y cumplir la ley. Así Bayo habla de la remisión del pecado como necesaria para la justificación, pero eso es sólo una fictio iuris, de hecho como algo catecumenal antes del bautismo o como un penitente antes de la absolución puede, simplemente por cumplir los preceptos, tener más caridad que ciertos así llamados hombres justos.
Si el catecúmeno y el penitente no son considerados justos es sólo en deferencia a la Sagrada Escritura que requiere para que haya justicia completa ambas novedades de la vida (i.e. acción moral) y perdón del pecado (i.e. del reatus o imputabilidad del castigo). Conceder esa clase de perdón es el único objeto y eficacia de los sacramente de los muertos, el bautismo y la penitencia. Con respecto al sacramenten de los vivos, la Eucaristía – el único sobre el que Bayo expresa sus puntos de vista, no tiene otro valor sacrificial que el de ser una buena acción moral que nos acerca a Dios.
Una rápida mirada a este esquema arriba expresado no puede dejar de revelar una extraña mezcla de Pelagianismo, Calvinismo y hasta Socinianismo. Bayo es pelagiano en su concepto del primitivo estado del hombre. Es un calvinista en su representación de la caída y es algo más que un luterano y una especie de socianiano en su teoría de la redención.
Los críticos saben que todos estos errores estaban de alguna manera armonizados en la mente de Bayo, pero no se ponen de acuerdo en cual fue el principio genético de esa formación teológica. Algunos lo encuentran en la proposición nº 38: "Omnis amor creaturæ rationalis aut vitiosa est cupiditas, qua mundus diligitur, quæ a Joanne prohibetur, aut laudabilis illa charitas, qua per spiritum sanctum in corde diffusa Deus amatur (el amor de la criatura racional o es o un deseo vicioso, con su relación con el mundo, lo que prohíbe S. Juan o esa caridad digna de alabanza difundida en el corazón por el Espíritu Santo con la que se ama a Dios).
Otros lo ven en el análisis equivocado del hombre, de las facultades más altas que pertenecen a la vida moral y religiosa, violentamente separadas de los poderes inferiores y así magnificadas se identifican con la gracia y el inhabitación  del Espíritu Santo. Otros  piensan que es optimismo al apreciar las condiciones nativas del hombre o pesimismo al expresar su condición después del pecado, que dan el mismo resultado respecto al valor de la Redención. Tomando la cuestión desde un punto de vista histórico, vemos que Bayo era desde el principio, un humanista con un perfecto entusiasmo por la antigüedad cristiana en general, S. Pablo y S. Agustín en particular, y un disgusto casi desprecio por los pensamientos y métodos de los escolásticos medievales. La tarea auto asumida de interpretar al Apóstol de los Gentiles y al gran Doctor Africano fuera de la corriente tradicional del pensamiento escolástico, era quizás un imposibilidad en si misma, y ciertamente lo era para la limitada erudición de Bayo y para su mente paradójica. A esta manía talmente absorbente, más que a una carencia de sincera lealtad a la Iglesia, debe atribuirse la ceguera de Bayo hacia los dogmas ya definidos además de su rebelión contra el magisterium viviente. 
Una explicación de, si bien no una excusa para, esa monomanía, se halla en el hecho de que el también dominico Pedro de Soto creía que la reacción católica contra los Reformadores había ido demasiado lejos y sugirió que se pusiera más interés en la Escritura y la Patrología y menos en el Tomismo. Por una carta que escribió en 1559 al cardenal Simonetta sabemos que Bayo sólo quería colocarse en un aposición ventajosa para defender mejor la fe contra los herejes: “Después de leer a Pedro Lombardo y a otros doctores escolásticos intenté devolver la teología a la Sagrada Escritura y a los escritos de los Padres, al menos a esos que aún gozan de reconocimiento con los herejes: Cipriano Ambrosio, Jerónimo, Agustín, León, Prospero, Gregorio y otros “. Tales son las varias causas que pueden dar una idea equilibrada de la postura tomada por Bayo. La cronología de sus escritos no muestra mucho más. No nos da una visión del desarrollo lógico de su pensamiento. Puede ser, después de todo, que lo principios genéticos arriba expresados tuvieran prioridad en su pensamiento en diferentes momentos y con diferentes necesidades.

===DOCTRINA de la IGLESIA===.

La enseñanza católica ya manifestada contra los pelagianos, por varios concilios y papas del siglo quinto, fue presentada de forma completa contra los Reformadores por el Concilio de Trento, especialmente la Sesión V, Decreto sobre el Pecado original y la Sesión VI, Decreto sobre la Justificación. En ambas sesiones, las dos anteriores a los escritos de Bayo, encontramos tres afirmaciones que son obviamente irreconciliables con las tres posturas de Bayo descritas arriba: (1) La justicia original del hombre se presenta como un don sobrenatural; (2) el pecado original se describe no como un profundo deterioro de nuestra naturaleza, sino como la pérdida de privilegios puramente gratuitos; (3) la Justificación se dibuja como una renovación interior del alma por la gracia inherente.
La condenación por Pío V de las 79 proposiciones bayanistas es un acto del supremo magisterium de la Iglesia, un pronunciamiento ex cátedra. Decir, con los bayanistas, que el papa no condena las preposiciones concretas del profesor de Lovaina, sino sólo ciertas proposiciones hipotéticas o imaginarias; pretender que la censura se dirige no a la enseñanza que subyace, sino solamente a la vehemencia o dureza de las expresiones externas es prácticamente tildar de estúpido al documento papal.
Por el tenor de la bula “Ex ómnibus” sabemos que se aplica a cada una de las 79 proposiciones, varias o todas las siguientes censuras hæretica, erronea, suspecta, temeraria, scandalosa, in pias aures offendens. Para un más precisa determinación de la doctrina católica, tenemos que recurrir, además de al Concilio de Trento, al consensus Catholicorum theologorum. Este consenso fue propagado sin ninguna incertidumbre por universidades tales como Paris, Salamanca, Alcalá y Lovaina y por teólogos como Cunerus Petri (m. 1580–"De gratiâ", Cologne, 1583); Suarez (m. 1617–"De gratiâ Dei" en Op. Omn., VII, Paris, 1857); Bellarmino (m. 1623–"De gratiâ et libero arbitrio", en Controversiæ, IV, Milán, 1621); Ripalda (m. 1648–"Adversus Baium et Baianos", Paris, 1872); Stayaert (m. 1701–"In propositiones damnatas assertiones", Louvain, 1753); Tournely (m. 1729–"De Gratiâ Christi", Paris, 1726); Casini (m. 1755–"Quid est homo?" ed. Scheeben, Maguncia, 1862).
No se debe omitir, sin embargo, que aparte del Jansenismo, que es un brote directo del Bayanismo, algunos restos de las confusas ideas de Bayo acerca de lo natural y lo sobrenatural, se encuentran de vez en cuando aquí y allá en a historia de la teología. La escuela agustiniana representada por hombres tan capaces como Noris, Bellelli, y Berti, adoptaron, aunque con calificaciones, la idea de la natural aspiración del hombre a la posesión de Dios y de la visión beatífica en el cielo. El trabajo de esa escuela "Vindiciæ Augustinianæ" fue denunciada a la Santa Sede pero no hubo censuras. Más recientemente, Stattler, Hermes, Günther, Hirscher y Kuhn desarrollaron una noción de lo sobrenatural parecida a la de Bayo. Mientras admiten relativamente los dones sobrenaturales, niegan que el participar en la naturaleza divina y la adopción de la vida eterna difieran esencialmente de nuestra vida moral natural. A esa teoría se opuso con éxito Kleutgen y parece haber desaparecido. La teoría francesa de la “inmanencia” según la cual el hombre postula lo sobrenatural, puede también tener alguna relación de familia con el bayanismo pero solo se puede mencionar aquí porque fue el centro de vivas discusiones. Matulewicz, "Doctrina Russorum de Statu iustitiæ originalis" (Cracow, 1903), decía que la teología moderna rusa adopta en gran medida las posturas condenadas de Bayo


Fuentes

Además de las obras mencionadas en el artículo , DUCHESNE, Histoire du Baianisme (Douai, 1731); DE LA CHAMBRE, Traité historique et dogmatique sur la doctrine de Baius (s. l., 1739); LIGUORI, Trionfo della chiesa (Naples, 1772); LINSENMAN, Michel Baius (Tübingen, 1867); SCHEEBEN in Kirchenlex., s. v., y en Der Katholik (Mainz, 1868); SCHWANE-DEGERT, Histoire des dogmas (Paris, 904), VI; LE BACHELET in Dict. de théol. cath., s. v.; WILHELM AND SCANNELL, Manual of Catholic Theology (New York, 1906); KROLL, The Causes of the Jansenist Heresy in Am. Cath. Quart. (1885), 577.


J.F. SOLLIER.
. Transcrito por WGKofron, Con agradecimiento a la Iglesia de Santa. María, Akron, Ohio.

Traducido por Pedro Royo.

San Baithen de Iona

Monje irlandés, especialmente seleccionado por San Columba para ser parte de un grupo de misioneros que fue enviado a Bretaña en 563. Nació en 536, siendo hijo de Brenaron, fue ardiente discípulo de Columba y fue nombrado Abad de Tiree Island, un monaterio fundado por San Comgall de Bangor. San Adamiano, al recordar la muerte de San Colomba, nos dice que las palabras últimas del Apóstol de Iona al estar transcribiendo el Salmo 53, fueron: “Debo detenerme aquí, dejen que Baithen escriba lo que sigue”. A Baithen se le había considerado como el más probable sucesor de Columba. Así fue. A la muerte del Gran Apóstol, en 596, los monjes, unánimemente confirmaron su opción en el lugar de su fundador. San Baithen fue mantenido en alta estima y fue también un sabio consejero. Su consejo fue buscado por muchos santos irlandeses, incluyendo San Fintan Munnu de Taghmon.
San Adamnan (Eunan), el biógrafo de San Columba, nos narra muchos incidentes interesantes en la vida de San Baithen, pero el mero hecho de ser el sucesor de San Columba, por el expreso deseo de sus apóstoles, es elemento casi suficiente para atestiguar su valía. El Martirologio de Donegal, contiene las siguientes anécdotas.
Cuando San Baithen repartía el alimento, antes de ello, recitaba “Deus in adjutorium deum intende”. También “cuando trabajaba en el campo, conjuntamente con los monjes, en la colecta de las cosechas, acostumbraba dirigir una mano al cielo, bendiciendo a Dios, mientras con la otra mano tomaba el fruto del campo”. A San Baithen de Iona también se le conoce como Baithen Mor, a fin de distinguirlo de los otros ocho santos que comparten el mismo nombre. El sufijo Mor, significa “el Grande”. Escribió una vida de su maestro, y algunos poemas irlandeses, los que ahora se han perdido, pero que fueron vistos por San Adamnan.
Dirigió Iona solamente durante tres años. Su muerte ocurrió en el año 600, aunque los “Annals de Ulster” datan de 598. Quizá el verdadero año fue el de 599. Sin embargo su festividad tiene lugar el 6 de octubre. Algunos escritores puntualizan que San Baithen de Iona es el patrón de Ennisboyne, del condado de Wicklow, pero esto se debe a la confusión existente con San Baoithin, o Baithin MacFindech, cuyas festividades se conmemoran el 22 de mayo. Otro San Baoithin, hijo de Cuana, es el patrón de Tibohin en Elphin, y su festividad tiene lugar el 19 de febrero.
W.H. GRATTAN FLOOD Transcrito por Christine J. Murray Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes

Giuseppe Baini

 

Nació en Roma el 21 de octubre de 1775 y murió allí el 21 de mayo de 1844. Baini realizó sus primeros estudios musicales bajo la dirección de su tío Lorenzo Baini, un distinguido discípulo de la Escuela de Roma, quien le introdujo en el espíritu y las tradiciones del estilo de Palestrina. Más tarde, llegó a ser alumno y amigo de Jannaconi, director del coro en la Basílica del Vaticano gracias al cual fue admitido en el coro de la Capilla Sextina como cantante bajo. En 1818 fue electo por unanimidad director del famoso coro, posición que ocupó hasta su muerte.
Si bien Baini dejó un número considerable de composiciones (notablemente su “Miserere” para diez voces que el coro de la Capilla Sixtina todavía interpreta durante la Semana Santa, alternativamente con las de Allegri y Bai), todas las cuales fueron escritas en el estilo del gran período de la polifonía clásica, el gran trabajo de su vida fue su “Memorie storico-critiche della vita e delle opere di Giovanni Pierluigi da Palestrina” (1828). A través de la traducción de dicha obra al alemán, por Francis de Sales Kandler (Viena, 1834), la vida y obras del período y escuela de Palestrina estuvieron más accesibles y fueron una influencia poderosa en el resurgimiento y restauración de la música litúrgica, la cual estaba en sus albores. La publicación de los trabajos completos de Palestrina fue como resultado de la biografía de su maestro que hizo Baini. Baini vivió tan intensamente en el gran pasado musical, que tuvo escasamente simpatía con, o entendimiento de, los desarrollos modernos del arte. Además de la biografía de Palestrina, dejó un estudio sobre la teoría del ritmo de los antepasados, titulado “Saggio sopra l´identit á di ritmo musicali e poetici”, una historia inconclusa sobre el coro de la Capilla Sixtina, y otros ensayos de carácter crítico o teórico.

Bibliografía: AMBROS, Geschichte der Musik (Leipzig, 1881); REIMANN, Musik Lex. (Leipzig, 1905).
Fuente: Otten, Joseph. "Abbate Giuseppe Baini." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/02209a.htm>.
Traducido por Giovanni E. Reyes. rc

LA HISTORIA DE LAS 12 UVAS.



Las doce uvas es una tradición de origen español y extendida a otros países hispanoamericanos como México, Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador, Perú, Chile, Colombia,Costa Rica etc. Consiste en comerse 12 uvas, una por cada campanada a las 12 de la noche del 31 de diciembre (Nochevieja). El lugar tradicional de las 12 campanadas en España es la Puerta del Sol (Madrid), donde se encuentra el conocido reloj de la Casa de Correos (Véase: Historia de la Puerta del Sol). Generalmente su origen se remonta entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX siendo la teoría más extendida la que sitúa su origen en un excedente de uva por parte de agricultores de Alicante y Murcia. Tres vECES...1

Historia

El 2 de enero de 1894 "El siglo futuro" incluye un artículo del día anterior de El imparcial titulado "las uvas bienhechoras" en el que se habla de la costumbre "importada de Francia, pero ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza". 2
El 2 de enero de 1894 en El Correo Militar: "La imperecedera costumbre de comer las uvas al oir sonar la primera campanada de las doce, tenía reunidas en fraternal coloquio á infinidad de familias, y todos á coro gritaron: ¡Un año más!". 3
En la Nochevieja de 1895 aparece una referencia escrita sobre las doce uvas, en esta fecha fue el Presidente del Consejo de Ministros quien despidió el año 1895 con uvas y champán. 4
El origen de la tradición de comer las uvas tiene un precedente: un bando municipal del alcalde de Madrid, José Abascal y Carredano, de diciembre de 1882, por el que se imponía una cuota de 1 duro (cinco pesetas) a todos los que quisieran salir a recibir a los Reyes Magos. Esta tradición servía para ridiculizar a algunos forasteros que llegaban esos días y a quienes se les hacía creer que había que ir a buscar a los Reyes Magos la madrugada del 5 de enero; se utilizaba, además, para beber y hacer cuanto ruido se quisiera. Con este bando José Abascal privó a los madrileños de la posibilidad de disfrutar de un día de fiesta en donde se permitiese casi todo. Esto, junto a la costumbre de las familias acomodadas de tomar uvas y champán en la cena de Nochevieja, provocó que un grupo de madrileños decidieran ironizar la costumbre burguesa, acudiendo a la Puerta del Sol a tomar las uvas al son de las campanadas. Estos son los antecedentes que dieron lugar a esta costumbre.5
El inicio de esta tradición española no comienza en 1909, como se cree, sino, al menos, en diciembre de 1896 en la Puerta del Sol madrileña.
La prensa madrileña ya comentaba en enero de 1897:6 "Es costumbre madrileña comer doce uvas al dar las doce horas en el reloj que separa el año saliente del entrante". Al año siguiente la prensa animaba a esta tradición con un artículo titulado "Las Uvas milagrosas".7
La Puerta del Sol en Nochevieja durante las doce campanadas.
La tradición marca tomar las doce uvas a los pies del reloj de la Puerta del Sol, pero esta tradición provocó tanto interés que ya en 1903 las uvas también se comían en Tenerife8 y poco a poco se fue ampliando al resto de España, aunque la tradición marca que deben tomarse en la Puerta del Sol.
La prensa de 19079 se queja de que esta tradición, supuestamente importada por los aristócratas de Francia o Alemania,10 se haya arraigado tanto en la sociedad y la clase más baja la haya adoptado cuando en sus primeros años se burlaba de esto.11
Esta tradición ya se conoce en toda España en 1903,12 aunque no será hasta años después que se extienda a todo el territorio nacional.13
Aunque queda claro que la tradición, documentada desde diciembre de 1897, algunos la retraen a 1880,14 pero sentando en diciembre de 1896, el inicio cierto de la tradición de comer doce uvas al compás de las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol.
En 1909, agricultores levantinos de Almería, Murcia15 y Alicante, encontrándose en ese año con excedente de uva y con objeto de sacar al mercado la producción, lograron popularizar la costumbre y darle el impulso definitivo que, desde entonces, acabaría por convertirla en consolidada tradición.

Uvas

Típicas uvas de fin de año.
En España se utilizan uvas frescas, siendo la variedad más consumida la uva del Vinalopó. En otros países, como en Argentina, se comen doce uvas pasas. Aunque el porqué de ser doce no se tiene claro si es por los «doce meses», una uva por cada mes, o si es por las "doce campanadas", evidentemente, una uva por cada toque de campana.
Según la tradición, se cree que el que se coma las doce uvas al compás de las campanadas tendrá un año próspero. Ciertas casas comerciales vieron en esta tradición una buena oportunidad y a principios de los años 2000 comenzaron a comercializar botes individuales con doce uvas, peladas y sin pepitas.

Las campanadas en televisión

Doce uvas en una bandeja pequeña
La retransmisión de las doce campanadas comenzó en Televisión Española en el año 1962, anteriormente se seguía únicamente por radio.16 Durante muchos años, sobre todo cuando sólo existían las dos cadenas de televisión pública, se televisaban desde la Puerta del Sol de Madrid, salvo las de 1973, retransmitidas desde Barcelona.17
Por el reloj de la Puerta del Sol, 35 segundos antes de las doce, una bola en lo alto del reloj baja, sonando un carillón. Después suenan cuatro campanas dobles representando los cuatro cuartos, y por último, a las doce en punto comienzan las doce campanadas, una cada tres segundos aproximadamente.
Durante muchos años, únicamente la voz de un locutor comentaba las imágenes de las campanadas. Puede mencionarse, entre ellos a Matías Prats Cañete (1967, 1970).18 Aún hoy en día se recuerda el fallo de Marisa Naranjo en el paso a 1990 cuando dijo que las doce campanadas eran los cuartos e instaba a los espectadores a esperar, diciendo que comenzaban las doce campanadas, justo cuando sonaba la última por el reloj.19 Un fallo similar le ocurriría a Irma Soriano unos años más tarde (se recuerda su frase quejándose al equipo: "¡no he oído carillón! ¡no he oído cuartos!").
En ese mismo paso a 1990, Antena 3 realizó, estando aún en emisión en pruebas, la primera retransmisión en directo de las doce campanadas por una emisora privada española, y por primera vez con un presentador en pantalla (fue en aquella ocasión Mayra Gómez Kemp en un estudio a medio construir).20 Esto sería incorporado a Televisión Española en el paso a 1991, siendo el dúo humorístico Martes y Trece los primeros presentadores delante de la cámara.21 El presentador que más ediciones ha retransmitido las campanadas ha sido Ramón García con 11 ediciones en TVE y 2 en Antena 3. Otros presentadores en las distintas emisoras han sido el dúo Cruz y Raya, Ana Obregón, Carmen Sevilla, Joaquín Prat, José María Iñigo, Mercedes Milá, Paloma Lago, Isabel Pantoja, Raffaella Carrá, Carmen Maura, Anne Igartiburu y José Mota entre otros.
Algunas emisoras, especialmente las autonómicas, se desplazan a otros relojes distintos de la Puerta del Sol, siendo Telecinco el canal generalista que más ha cambiado de reloj. Las últimas campanadas de paso a 2008 las realizó desde Zaragoza. Constituyó un escándalo su retransmisión desde el puerto de Galicia con doce barcos a modo de campanas, ya que se comprobó que la retransmisión había sido grabada debido a inclemencias meteorológicas, y se emitió varios minutos antes de tiempo.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Ralph Baines.


Obispo de Lichfield y Conventry, Inglaterra; nació en Knowsthorp, York, es incierta su fecha de nacimiento. Murió el 18 de noviembre de 1559. Educado en el Colegio de San Juan, Cambridge. Fue ordenado sacerdote en Ely, en 1519. Fue rector de Hardwicke en Cambridgeshire hasta 1544 cuando fue enviado a París, donde llegó a ser profesor de hebreo. En 1553, regresó a Inglaterra donde fue consagrado Obispo de Lichfield y Conventry, el 18 de noviembre de 1554. Vigorosamente se opuso a los reformistas y fue de los ocho defensores de la doctrina católica en la Conferencia de Westminster 1558-59. Con la llegada de Elizabeth al poder, fue privado de su condición de obispo (21 de junio de 1559) y entregado al cuidado de Guindal, obispo protestante de Londres; ello lo convirtió en ser uno de los once obispos encarcelados. Las recientes investigaciones del Reverendo G. Philips, quien ha estudiado exhaustivamente la situación de los obispos encarcelados, muestra que aún cuando formalmente se les declaraba huéspedes, en verdad eran prisioneros.
Su cautiverio duró hasta el 18 de noviembre de 1559, cuando, tal y como lo escribe Pitts, “murió el ilustre Confesor del Señor”. El escribió "Prima Rudimenta in linguam Hebraicam" (París, 1550); "Compendium Michol, hoc est absolutissimæ grammatices Davidis Chimhi" (París, 1554); "In Proverbia Salomonis" (París, 1555).
SANDERS, Report to Cardinal Moroni, 1561 (Cath. Record Soc. Pubs., 1905), I; PITTS, De Angl. Script. (1623); DODD, Church History (1688), Pt. III, ii, art. 3; COOPER, Athenæ Cantabrigienses, 1,202; GILLOW, Bibl. Dict. Eng. Cath. (Londres, 1885); BRIDGETT AND KNOX, Q. Eliz. and the Cath. Hierarchy (Londres, 1889); PHILLIPS, Extinction of the Ancient Hierarchy (Londres, 1905).
EDWIN BURTON Traducido al español por Giovanni E. Reyes

Peter Augustine Baines

Obispo titular de Siga, una de las figuras más notables entre los católicos ingleses en el periodo de la Emancipación, nació en Kirkby, Lancashire, el 25 de Enero de 1787; muerto el 6 de Julio de 1843. Para su educación primaria fue enviado al monasterio inglés de Lampsing, en Hannover, donde llegó en 1798. Cuatro años más tarde el monasterio fue suprimido por el gobierno prusiano, y los monjes y sus discípulos regresaron a Inglaterra. Algunos, entre ellos Baines, se refugiaron en el recién fundado monasterio de Ampleforth, en Yorkshire. No pasó mucho antes de que sus talentos y fuerza de carácter le destacaran en esta pequeña comunidad. Ingresó en la Orden Benedictina, y tuvo sucesivamente todos los puestos de autoridad en el monasterio, excepto únicamente el de prior. En 1817 Baines dejó Ampleforth y fue destinado a Bath, una de las misiones benedictinas más importantes del país. Allí se convirtió en una figura bien conocida, atrayendo sus sermones gran atención no sólo entre los católicos, sino también entre los protestantes. Sus cartas impresas en respuesta al arcediano Moysey crearon bastante revuelo, siendo comúnmente conocidas como “la defensa de Baines”. Al continuar creciendo su reputación, el obispo Collingridge, O.S.F., Vicario Apostólico del Distrito Occidental, le eligió como su coadjutor. Recibió la consagración episcopal como obispo titular de Siga de manos del arzobispo Murray, en Dublín, el 1 de Mayo de 1823.
El obispo Baines empezó enseguida a formular planes para el futuro del distrito, en la amplia escala que cuadraba a su mente. Dándose cuenta de que, único entre los cuatro distritos, estaba sin seminario regular para la educación de su clero, se puso a trabajar para cubrir el vacío. El Distrito Occidental difería de los otros tres en que el obispo había sido siempre elegido de entre el clero regular – Benedictinos y Franciscanos – y una gran parte de las misiones estaban en sus manos. El doctor Baines pensó que encontraba la solución a su dificultad utilizando la nueva escuela que se había abierto recientemente en Downside, Bath. El hecho de que estuviera bajo dirección benedictina no le pareció una desventaja, y nos ha asegurado que entendía que el plan en conjunto beneficiaría a su orden. Pero consideraba que un obispo debe ser supremo en su propio seminario, y audazmente propuso que toda la comunidad de monjes de Downside abandonara la Congregación benedictina inglesa, y se colocara bajo la autoridad del obispo del Distrito Occidental. La idea no fue recibida favorablemente en Downside, así que el obispo presentó la propuesta alternativa de que intercambiaran su propiedad con la de Ampleforth, esperando que los miembros de su propio monasterio acogerían más favorablemente su plan. Esta propuesta, sin embargo, fue también rechazada, y las cosas quedaron así durante algunos años.
En 1826 la salud del obispo Baines se quebrantó, y se le ordenó un largo viaje al Continente. Pasó la mayor parte del tiempo en Roma, y Wiseman nos cuenta (Últimos cuatro Papas, p. 323) que León XII, deseando crear un cardenal benedictino, se fijó en el obispo Baines para tal dignidad, y sólo la muerte le impidió llevar a cabo su intención. El obispo Collingridge murió el 3 de Mrazo de 1829, el mismo año en que se aprobó la Emancipación católica, y el obispo Baines volvió a Inglaterra, restablecido de salud, para sucederle como Vicario Apostólico. Enseguida resucitó su plan de un seminario en Downside, y, habiendo fracasado en lograr el consentimiento de los monjes, planteó el argumento de que los monasterios de Downside y Ampleforth nunca habían sido erigidos canónicamente, pues, debido a la condición inestable de la misión inglesa, se había pasado por alto la formalidad de obtener el consentimiento escrito del ordinario. Sacaba la drástica conclusión de que todos los votos monásticos habían sido inválidos, y que la propiedad pertenecía a los obispos. El caso se discutió en Roma, pero se consideró que, incluso si la ley en sentido estricto estaba a favor del obispo Baines, la equidad pedía que se mantuvieran los derechos de los benedictinos, y se emitió una sanatio por la autoridad papal, dando por bueno cualquier posible defecto del pasado. Se dio permiso, sin embargo, a cuatro de los monjes de Ampleforth, incluyendo al prior, para que se secularizasen. Lo dejaron, junto con treinta de los alumnos, para unirse al obispo Baines, que se había secularizado, en la fundación de un nuevo colegio. El sitio elegido fue Prior Park, una vasta mansión en las afueras de Bath, que compró el obispo Baines, y empezó a trabajar para construir dos colegios, a ambos extremos de la mansión, que dedicó a San Pedro y San Pablo respectivamente, pretendiendo que el primero fuera un colegio laico, y el segundo un seminario. Parece haber tenido ideas de una Universidad católica como secuela de la Emancipación, y se pretendía que Prior Park fuera su centro.
El nuevo colegio se abrió así bajo los más favorables auspicios; pero nunca llegó a ser realmente próspero. Los edificios eran de escala demasiado vasta para el número de estudiantes, y el clero más antiguo vio con recelo una empresa que temía absorbiera todos los recursos de la diócesis. En añadidura a las dificultades, en el año 1836 un fuego destructor consumió el interior de la mansión, implicando nuevos gastos para reparar el daño. En 1840 el numero de vicariatos se elevó de cuatro a ocho, separándose Gales como distrito propio. El obispo Baines continuó en el Distrito Occidental hasta tres años después, cuando tuvo lugar su repentina muerte. El 4 de Julio de 1843 distribuyó los premios en Prior Park; al día siguiente predicó en la inauguración de la nueva iglesia de St. Mary on the Quay, Bristol, volviendo por la tarde a Prior Park, aparentemente con su salud habitual; pero a la mañana siguiente se le encontró muerto en su cama. Su funeral en Prior Park se llevó a cabo con la solemnidad debida a su posición y personalidad; pero cuando, algunos años después, se vendió el colegio, su cuerpo fue trasladado a Downside, donde descansa hoy.
Muchos de los sermones, pastorales, etc., del obispo Baines se publicaron, y algunos tuvieron varias ediciones. Una pintura al óleo suya, antiguamente en Prior Park, está ahora en Bishop’s House (St. Ambrose), Clifton. Hay un grabado suyo en el Directorio católico para 1844.
GILLOW, Bibl. Dict .Eng. Cath; KENT en Dict. Nat. Biog.; BRADY, Episcopal Succession; OLIVER, Collections; WISEMAN, Last Four Popes; BIRT, Downside; ALMOND, Hist. of Ampleforth; Memoria en Cath. Directory, 1844.
BERNARD WARD Traducido por Francisco Vázquez

Christopher Bainbridge

Arzobispo de York, y Cardenal. Nació en Hilton, cerca de Appleby, en Westmoreland, probablemente en el año 1464. Murió en Roma, el 14 de julio de 1514. Procedente de Oxford, entró al Queen´s College del cual llegó a ser “provost” en 1495. Llegó a ser un benefactor de su colegio. Llegó a ocupar cierto número de cargos, incluyendo el de tesorero de la Diócesis de Londres, en el tiempo de Enrique VII, fue también Maestro de Rolls, un puesto que tuvo hasta que fue enviado a la Sede de Durham. Esto tuvo lugar en 1507. El rey, mediante tal medida, restauraba la sede a nuestro personaje.
Fue consagrado el 12 de diciembre. Tuvo el cargo solamente durante un breve período, luego del cual fue trasladado a York, al año siguiente, tal y como lo daba a conocer una Bula Papal del 20 de septiembre de 1508. En 1509, fue enviado por Enrique VIII como su embajador a Roma. Julio II lo hizo cardenal el 10 de marzo de 1511, dándole con ello el título de San Praxedis. Debido a que negoció la adhesión de Henry al Papa contra Francia, este último país le tuvo antipatía durante toda su vida.
Como cardenal, fue comisionado por Julio para dirigir una expedición militar contra Ferrara, la cual exitosamente fue sitiada. Tuvo un papel muy importante en lograr que el Papa León X, estableciera que Henry tuviera el título del “Rey más Cristiano”, el cual, Luis de Francia había reducido en mérito al entablar guerra contra el papado. No obstante, en 1514, su proyecto de paz fue abortado.
Bainbridge fue envenenado por un sacerdote italiano llamado Rinaldo de Modena, quien actuó de esa manera como una manifestación de venganza, ante una afrenta que el cardenal, siendo hombre de temperamento violento, le había infringido. Se indicó que el crimen había sido perpetrado por Silvestre de Giglis, Obispo de Worcester, embajador inglés, residente en Roma, pero de Giglis se exoneró. Bainbridge fue sepultado en el Hospicio Inglés, ahora conocido como Colegio Inglés, en Roma. Fue quien mantuvo los intereses de Henry en la Curia.
GAIRDNER in Dict. Nat. Biogr.; WOOD, Athenæ Oxon.; GODWIN, De Præsul.; LE NEVE, Fasti; STUBBS, Episc. Succession; WEAVER, Somerset Incumbents.
HENRY N. BIRT Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes