Obispo y
mártir; murió el 21 de enero de 259. Durante la noche del 16 de enero, él, junto con sus
diáconos Augurio y Eulogio, fue llevado a
prisión, y el 21 de enero fue juzgado por el juez Emiliano. Confesó ser
cristiano y obispo, por lo que los tres fueron sentenciados a ser quemados vivos. Sufrieron el castigo con
fortaleza, y
orando, con las manos extendidas, entregaron el espíritu, en cuya posición aparecen pintados.
San Agustín los menciona en uno de sus
sermones (273), y el poeta español Prudencio los elogia en un
himno (Peristephanon, himno, 6).
Traducido por Armando Llaza Corrales. L H M
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Procura comentar con libertad y con respeto. Este blog es gratuito, no hacemos publicidad y está puesto totalmente a vuestra disposición. Pero pedimos todo el respeto del mundo a todo el mundo. Gracias.