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sábado, 28 de junio de 2014

Ceremonia

(Sánscrito, karman, acción, trabajo; de kar o ker, hacer o crear; Latín cœremonia).
Ceremonia: en la liturgia es una acción, gesto o movimiento externo que acompaña las oraciones y el ejercicio público de culto divino. A estos conceptos el Concilio de Trento (Ses. XXII, cap. V) agrega las cosas sobre o con las cuales se pronuncian las oraciones, por ejemplo, las bendiciones, luces, incienso, vestimentas, etc. La ceremonia es el resultado necesario de la doble naturaleza del hombre intelectual y sensible, debido a la cual, como dice Santo Tomás de Aquino (Contra Gentiles, III, CXIX), él debe ofrecer a Dios una doble adoración: una espiritual, que consiste en la devoción interior del alma; la otra corporal, que se manifiesta en la forma externa de culto, pues no hay sentimiento o emoción interior que el hombre no suela expresar externamente por algún gesto o acción apropiada. Las ceremonias se utilizan para embellecer y adornar las funciones sagradas; para suscitar en los fieles sentimientos de respeto, devoción y religión, mediante los cuales se aumenta el honor a Dios y se obtiene la santificación del alma, puesto que éstos constituyen el objeto principal de los actos litúrgicos; para llevar más fácilmente al iletrado al conocimiento de los misterios de la religión; para indicar las disposiciones necesarias para recibir los Sacramentos dignamente; y para inducir a los fieles a cumplir con mayor docilidad las obligaciones que la recepción de los Sacramentos les imponen.
Algunas ceremonias le deben su institución a razones puramente físicas o de necesidad, por ejemplo, las luces usadas en las catacumbas, que fueron retenidas por la Iglesia por la razón mística de que representan a Cristo, la Luz del Mundo. Otras se basan en razones simbólicas o místicas, por ejemplo, todas las ceremonias del bautismo que preceden a la efusión de agua sobre la persona a ser bautizada. Otras ceremonias se fundamentan en bases históricas, naturales y místicas de manera simultánea, por ejemplo, la mezcla de vino y agua en la Misa nos trae a la mente lo que Cristo hizo en la Última Cena, y representa la sangre y agua que manó de su costado en la Cruz, así como la unión de los fieles con Cristo.
Por lo tanto, las ceremonias católicas no son prácticas supersticiosas, observancias insignificantes o reliquias de costumbres paganas y judías, sino regulaciones de una institución divina, apostólica y eclesiástica. De acuerdo a Suárez (De Sacramentis, Disp. LXXXIV) se pueden agrupar en tres categorías:
A éstas se puede añadir otra clase que no sólo simboliza, sino que produce, efectos espirituales y obtienen la gracia divina, por ejemplo, la imposición de manos del obispo junto con la forma de las palabras por las que se confieren el poder sacerdotal y la gracia interior sobre el receptor de las Órdenes Sagradas. A la suma total de las ceremonias de una función individual se le llama rito (ritus), por ejemplo, el rito de la Misa, el bautismo, la Extremaunción; a la totalidad de ritos de religión se le llama culto (cultus) (Vea rito).

Bibliografía: MENGHINI, Elementa juris liturgici (Roma, 1906); COPPINSTIMART, Sacræ liturgiæ compendium (Tournai, 1903). STELLA Institutiones liturgicæ (Roma, 1895); MAGAÑA Sagrada liturgia (Pamplona, 1905); VAN DEE STAPPEN, Sacra Liturgia (Malinas, 1904), I.
Fuente: Schulte, Augustin Joseph. "Ceremony." The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. 26 Jan. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/03538b.htm>.
Traducido por Giovanni E. Reyes. rc.