El mundo judío, a comienzos del siglo I, era muy variado.
Había muchos maestros espirituales y grupos de fieles que defendían
puntos de vista diferentes ante los problemas religiosos, sin dejar por
ello de sentirse judíos. Jesús y sus seguidores formaban uno de esos
grupos.
Moneda de Simón Bar Kojba.
Los tres grupos religiosos principales en tiempos de Jesús eran los saduceos, los fariseos y los esenios.
Los
saduceos, liderados por los sumos sacerdotes, eran contrarios a las
interpretaciones de la Torá que hacían otros grupos, y eran muy
tradicionalistas en sus puntos de vista religiosos. No creían que Yahvé
interviniese de modo directo en los asuntos humanos, y pensaban que
cumplir los rituales y las obligaciones ante el templo era lo más
importante.
Los
fariseos, que se caracterizaban por interpretar la Torá y adaptarla a
las nuevas necesidades, creían, a diferencia de los saduceos, en la
resurrección de los muertos, el juicio final y la vida en el más allá,
en los ángeles y los demonios.
Por
su parte, los esenios seguían una vida estricta marcada por la religión,
eran maestros espirituales y tenían fama de curar las enfermedades y
purificar a los pecadores. Creían que Yahvé actuaría en breve para
instaurar un mundo perfecto en el que reinaría la justicia y la armonía.