Vicente
Enrique y Tarancón (1907-1994) fue un personaje capital en la
transición española hacia la democracia. A partir de 1972, como
presidente de la Conferencia Episcopal Española, fue la cabeza de la
iglesia católica en España.
Muy
favorable a las ideas del concilio Vaticano II, era contrario a la
relación estrecha entre política y religión que había caracterizado al
franquismo. Promovió la aplicación de la libertad religiosa en el país y
la adaptación del catolicismo a la nueva sociedad que comenzaba a vivir
en democracia. Consiguió que la religión no fuese un asunto que crease
enfrentamiento, como había ocurrido en muchos momentos del pasado.