En
esta oración se utilizan recursos poéticos similares a los que podemos
encontrar en otras religiones monoteístas, como en la Biblia:
«¡Tú solo dios, ninguno hay como tú! Tú creaste la Tierra conforme a tu voluntad, estando solo: la humanidad, los ganados, todos los rebaños, todo cuanto sobre la Tierra camina sobre sus pies, y cuantos hay allá arriba, volando con sus alas [...] Señor de todos los países, que te alzas para ellos, tú, Atón diurno, grande en majestad [...] Nadie te conoce, sino tu hijo Ajenatón, porque le has dado el conocerte en tus planes y en tu poder.»