A pesar de que su
existencia todavía no ha quedado demostrada, estudiosos de la biblia
apuntan que podría ser un zigurat mandado construir por Nabopolasar y
acabado por su hijo el rey babilonio Nabuconodosor II. Este templo fue
llamado Etemenanki, o templo de la fundación del cielo y la tierra.
Su altura y base
tenían la misma medida 92 metros. No es de extrañar que este imponente
templo, el cual necesitó 43 años para ser construido, causara tanta
impresión en los exiliados hebreos deportados hasta Babilonia, los
cuales la inmortalizaron como la torre de Babel.