El
término «pagano» designaba entre los romanos a los que vivían en el
campo. El cristianismo se extendió en mayor medida en sus comienzos por
las ciudades, donde residían los obispos y había comunidades fuertes;
pero no tuvo tanta implantación entre las gentes del campo, los paganos,
que continuaban practicando su religión tradicional.
Cuando
el cristianismo fue declarado religión oficial y se prohibieron los
cultos romanos, se pudo aplicar la ley en las ciudades, pero en el campo
resultó más complicado. Los campesinos estaban acostumbrados a sus
dioses y a sus fiestas de acción de gracias por la fertilidad de la
tierra. Por esto se identificó al pagano con el no cristiano.
En la actualidad, hay movimientos religiosos que reivindican las religiones locales anteriores al cristianismo. Se les denomina neopaganos, que quiere decir «nuevos paganos».

Relieve de labradores arando la tierra. Roma. Museo de las Termas.