domingo, 29 de julio de 2012

MOHAR.

Según las costumbres de Israel, una especie de indemnización compensatoria debida por un pretendiente al padre de su futura esposa (ej.: 1S 18,25, cf. Éx 22,15-16 ó 16-17 según vers), o a su familia (ej.: Gn 34,12), en razón de la privación del "bien" que representa para ellos la hija de la que se van a privar aceptando así el matrimonio.

MODÍN.

Aldea cuyo nombre bíblico se reencuentra en Modiím, designación antigua del pueblo cisjordano de Al-Midya, que ocupa hoy el lugar: a menos de 10 km al sureste de Lod (Lydda), en el límite del país bajo. Al pie de la colina que domina la localidad una serie de tumbas fue excavada en la roca, quizás desde la época helenística. Una tradición ve ahí las "tumbas de los Macabeos".

Es en Modín en efecto donde se estableció con los suyos el sacerdote Matatías (1M 2,1-4), padre de los cinco hijos que fueron, después de él, héroes de la revuelta judía contra los perseguidores seléucidas (véase Antíoco), y de los que el más célebre, Judas, legó a toda la familia su propio nombre de guerra: Macabeo ("el Martillo"). Y es en Modín donde Simón, uno de esos "Macabeos", levantará en memoria de sus parientes (cf. 1M 2,70) y de sus hermanos muertos antes que él (Jdas -cf.1M 9,19- y Jónatan -cf. 1M 13,23-25-) un suntuoso monumento funerario (1M 13,27-30) (del que las simples fosas que se muestran hoy a los peregrinos no dan la menor idea).

En la propia historia de la resistencia del pueblo judío a la helenización, Modín permanecerá como el lugar alto en el que frente a las "gentes del rey" y a su altar pagano, Matatías escogió peligrosamente "irse a la guerrilla" antes que sacrificar a los falsos dioses (1M 2,15-28). Cuatro o cinco años más tarde, Judas Macabeo obtenía sobre sus muros un fulgurante éxito sobre el ejército real del opresor (Finales del 163 a.C o principios del 162; "el opresor" es entonces Antíoco V Eupátor, 2M 13,14-17). Y Simón Macabeo aún, convertido en etnarca de su nación, estableció allí sus cuarteles con sus hijos (1M 16,4) en la víspera de otra victoria sobre un ejército sirio: el que mandaba Kendebeo, gobernador militar de la zona costera de Palestina (1M 16,8-10).

MOAB.

(heb. Môâb, "de su padre"; Piedra Moabita, Mb; cun. Maaba, Maab y Muaba; jeroglíficos egip., Mib). El nombre parece ser una combinación de mô (= min, "de") + âb ("padre"), con lo que se hace referencia al hecho de que el antepasado de la tribu nació de un incesto. 1. Hijo de Lot con su hija mayor (Gn. 19:30-37). 2. Nación de los moabitas;* los descendientes de Moab. Eran una nación hermana de los amonitas (Gn. 19:37, 38), y ambos parientes lejanos de los israelitas, ya que Lot, el padre de Moab, había sido sobrino de Abrahán (12:5). La tribu se desarrolló en la Transjordania del sudeste, donde Lot habría vivido después de la destrucción de Sodoma. Cuando fueron lo suficientemente fuertes desplazaron a los emitas y ocuparon su territorio (Dt. 2:9-11) desde el Arroyo Zered (Wâd§ el-Hes~), que entra al Mar Muerto en el extremo sur, hasta los "campos de Moab" (Nm. 22:1), que estaban al noreste del Mar Muerto. Sin embargo, poco antes de la llegada de los israelitas, Sihón, un rey amorreo, tomó de Moab el territorio al norte del Arnón (Wâd§ el-Môjib) y estableció su capital en Hesbón (21:13, 26-30). Moab entonces se extendía desde el Zered hasta el Arnón, Mapa VI, F-4. Cuando los israelitas llegaron a la frontera sur de Moab, pidieron permiso para cruzar el país, pero se les negó (Jue. 11:17). Como los edomitas, los moabitas y los amonitas estaban emparentados con los israelitas, no se le permitió a Moisés atacarlos o tomar partes de sus países (Dt. 2:4, 5, 9, 18, 19). Sin embargo, Balac, el rey de Moab, se alarmó cuando los israelitas conquistaron el territorio del rey Sihón, con lo que llegaron a ser sus vecinos del norte. Temiendo no poder enfrentarlos con éxito por las armas, alquiló a Balaam con la esperanza de debilitar a los hebreos mediante maldiciones. Por intervención divina, éstas se transformaron en bendiciones. Más tarde, por consejo de Balaam, los moabitas sedujeron a los israelitas a participar de la licencia sexual y la idolatría (Nm. 22-25). Por esta causa, fueron excluidos de la congregación de Israel hasta la 10ª generación, e Israel recibió la orden de mantenerse apartados de ellos (Dt. 23:3-6; Neh. 13:1,2). Durante el período temprano de los jueces, los moabitas, bajo el rey Eglón, invadieron Canaán occidental, tomaron posesión de Jericó la "ciudad de las palmeras", y oprimieron al pueblo de Israel durante 18 años. Al final de ese período, Aod, un benjamita, asesinó a Eglón en su palacio, empujó a sus súbditos hacia el este y libertó al pueblo (Jue. 3:12-30). Más tarde, durante los jueces, cuando un hambre azotó la Palestina occidental, Elimelec, ciudadano de Belén, se mudó a Moab, donde sus 2 hijos se casaron con mujeres del país: Orfa y Rut. Después que los 3 hombres murieron, Noemí, la esposa de Elimelec, regresó a Belén con Rut, donde ésta llegó a ser la esposa de Booz y, con ello, antepasada de David, y por éste de Jesús (Rt.1-4). Saúl tuvo dificultades con los moabitas y peleó con éxito contra ellos (1 S. 14:47). Cuando persiguió a David, el rey de Moab protegió a sus padres (22:3, 4), posiblemente un pariente lejano de los antepasados de Rut. Sin embargo, luchó contra los moabitas después que fue rey (2 S. 8:2, 11, 12; 1 Cr. 18:2, 11), y quizá recibió tributos del país. Luego de la división del reino unido, parece que Moab aprovechó la debilidad de Israel para reconquistar cierta independencia. Sin embargo, Omri, un rey fuerte, los subyugó una vez más y los obligó a pagar un alto impuesto anual (Piedra Moabita,* líneas 4-8; 2 R. 3:4). Después de la muerte de Acab, Mesa, rey de Moab, se rebeló contra Israel (2 R. 1:1; 3:4, 5). Probablemente poco después de este evento, Joram de Israel hizo un intento de recuperar su dominio sobre el país. Indujo a Josafat y al rey de Edom (de quien no se da el nombre) a unirse con él en la campaña. Aunque los ejércitos aliados derrotaron a sus enemigos en la batalla, invadieron su territorio, destruyeron muchas ciudades y sitiaron la fortaleza de Kir-hareset (Kerak), regresaron a su tierra poco antes de una victoria decisiva (3:6-27). Aparentemente, por ese tiempo, el rey Mesa extendió su frontera hacia el norte y ocupó mucho territorio de Israel, como sabemos por la Piedra Moabita. Hacia el fin del reinado de Josafat, los moabitas junto con los amonitas y los edomitas invadieron Judá. Sin embargo, Dios hizo que se destruyeran unos a otros, de modo que Josafat, rey de Judá, sólo tuvo que recoger los despojos (2 Cr. 20:1-30). Grupos moabitas devastaron partes de Israel durante el tiempo de cosecha después de la muerte de Eliseo (y tal vez también antes; 2 R. 13:20). Estas incursiones probablemente ilustran su hostilidad hacia sus vecinos hebreos. Nuevas invasiones contra Judá se registran en tiempos del rey Joacim (24:2). Los profetas denunciaron severamente a esta 796 nación hostil (ls. 15; 16; 25:10; Jer. 9:25, 26; 25:17, 21; 48:1-47; Ez. 25:8-11; Am. 2:1, 2; Sof. 2:8-11). Sin embargo, algunos de los judíos encontraron refugio en Moab cuando su país fue devastado por Nabucodonosor y regresaron después del nombramiento de Gedalías como gobernador (Jer. 40:11, 12). Los moabitas son mencionados en forma tan convencional y ambigua en los libros postexílicos del AT, que es difícil decir si por entonces existían como nación. Mapas VII, E/F/G-4; VIII, F-4; IX, E/F/G-4. 358. Vista a vuelo de pájaro de las montañas situadas al sur de Moab. Durante el período del Imperio Asirio, cuando prácticamente toda Siria y Palestina le estaban sometidas, Moab también fue su vasallo, y se lo menciona con frecuencia en los registros asirios pagando tributos. Figuran los nombres de los siguientes reyes moabitas: bajo Tiglat-pileser III (745-727 a.C.) el rey Salamanu de Moab; bajo Senaquerib (705-681 a.C.) el rey Kammusunadbi (ANET 287); y bajo Esar-hadón (681-669 a.C.) y Asurbanipal (669-627? a.C.), los reyes Musuri y Kamashaltu . Cuando Babilonia se apoderó del reino asirio, también incorporó Moab a su territorio. Durante el dominio de los persas hubo un ingreso de árabes en él, con el resultado de que los habitantes eventualmente perdieron su identidad y se confundieron con los árabes nabateos, formando parte del reino nabateo en tiempos de Cristo. Después del 105 d.C., el antiguo territorio moabita fue parte de la provincia romana de Arabia. Mapas X, E/F/G-4; XI, C-4; XVI, F-4. Su religión era politeísta, y su dios principal, Quemos (Jer. 48:13), cuyo nombre aparece en la Piedra Moabita (líneas 3, 5, 9, etc.) y en nombres personales como Kammusunadbi y Kamashaltu, ya mencionados. En Nm. 25:3 y en otros pasajes se menciona a Baal de Peor, presumiblemente un dios local. El nombre de la diosa Astar también aparece en la Piedra Moabita;* y la estela de Balua, descubierta en Balua, muestra un dios similar a una deidad egipcia. Que ocasionalmente ofrecían sacrificios humanos a sus dioses está documentado en 2 R. 3:27. Su lengua estaba estrechamente emparentado con la hebrea, y había sólo variaciones de dialecto con el hebreo bíblico, como lo muestran las inscripciones de la Piedra Moabita. Mapa VI, F-4. Bib.: ANET 282, 291, 294, 298; FJ-AJ x.9.7. 3. Campos [estepas, llanos] (heb. Ñdêh [arbôth] Môâb) que forman parte del valle del Jordán. Está entre las montañas de Transjordania y el río Jordán, al noreste del Mar Muerto, frente a Jerico (Nm. 22:1; 26:3, 63; 31:12; 33:48-50; 35:1; 36:13; Dt. 34:1, 8; Jos. 13:32). Recibió su nombre quizá por el hecho de que había sido parte de Moab antes que el rey amorreo Sihón se apropiara de ellos (Nm.21:26). Mapa I, C-2. 4. Ciudad (heb. îr Môâb) mencionada en Nm. 22:36 como el lugar donde Balac, rey de Moab, se encontró con Balaam, que había venido para maldecir a Israel. En otras referencias se la menciona como "la ciudad que está en el valle" o "la ciudad que está en medio del valle" (Dt. 2:36; Jos. 13:9, 16; 2 S. 24:5). Como los hijos de Israel aparentemente se acercaron a ella durante su peregrinación por el desierto alrededor de Moab, generalmente se la ha buscado en algún lugar próximo a las fuentes del río Arnón (Mapa VI, F-4), pero hasta ahora no se ha sugerido ningún sitio con certeza. Algunos eruditos identifican Ar (=r) de Nm. 21:15, Dt. 2:18 e Is. 15:1 con la "ciudad" (Îr) de Moab. Mapa VI, F-4. Bib.: A. H. Van Zyl, The Moabites [Los moabitas] (Leiden, 1960). 5. Desierto ubicado en la rejión de Moab (Dt. 2:8; etc.).

MNASÓN.

Cristiano originario de Chipre, aparentemente entre los primeros convertidos. Residente según parece en los alrededores de Cesarea, en la ruta a Jerusalén, albergó a Pablo y a varios discípulos que le acompañaban, al retorno del tercer viaje misionero del Apóstol (Hch 21,16). Su nombre es una transcripción griega del hebreo Manasés.

MITREDAT.

Este nombre persa, el mismo que el del famoso Mitrídates VI Eupátor que combatieron Sila y Pompeyo en el siglo I a.C., significa "consagrado al dios Mitra". El libro bíblico de Esdras se refiere a dos "Mitredat" que pertenecen a la administración del imperio persa.

El primero es el tesorero de Ciro II el Grande que puso fin al obligado exilio de los judíos en Mesopotamia. Ese Mitredat recibió la orden de retomar, en un templo pagano de Babilonia, los objetos sagrados saqueados por Nabucodonosor, y de devolverlos para su repatriación a Sesbasar, "príncipe de Judá", nombrado gobernador de la primera comunidad del Retorno (Esd 1,8 y 5,14).

El otro es un alto funcionario destinado en Jerusalén bajo el reinado de Jerjes I (486-465 a.C) o Artajerjes I (465-423); es uno de los firmantes de la carta al "Gran Rey" acusando a los judíos de fomentar una revuelta, cuando reconstruían su Ciudad Santa (Esd 4,7).

Es a decir verdad poco probable, aunque posible, que se trate de un solo y el mismo Mitredat.

MITILENE.

(gr. Mitulene, "mutilado"). La ciudad más importante de la isla de Lesbos. Jugó un papel destacado en el período persa. Pablo se detuvo allí mientras regresaba a Jerusalén de su 3er vaje misionero (Hch. 20:14, 15). Mapa XX, B-4.

MITCÁ.

Etapa del Éxodo citada únicamente por el libro de Números (Nm 33,28-29): entre Téraj (que es también el nombre del padre de Abrahán -cf. Gn 11,24-) y Hasmoná, cuya localización es incierta. La de Mitcá no ha sido jamás identificada. De hecho, esa Mitcá (término hebreo que significa "dulzura") pertenece a una serie de doce etapas de las que no hay referencia más que en ese único pasaje (Nm 33,18-29), y quizás tan simbólica como los nombres que les prestan.