sábado, 10 de noviembre de 2012

TORTUGA.


Hay dos teorías diferentes sobre el origen del nombre tortuga.
La primera es que proviene del griego tartarouchos por mediación del latín tartaruchus. Según esta etimología, la tortuga es un habitante del Tártaro, es decir, del infierno. La explicación que se ha buscado es que este animal vive en el fango y por eso se le asociaba con el mal y lo demoniaco.
La segunda sitúa la procedencia en el participio latino tortus ‘torcido’. Covarrubias ya menciona que el nombre puede venirle porque no anda en línea recta sino de forma tortuosa, venciéndose a un lado y a otro. También se ha dicho que podría ser porque tiene las patas torcidas.
Que cada cual se quede con la interpretación que le parezca más acertada. O si tiene noticia de otra mejor, que nos la explique en los comentarios.
tortuga

HECATOMBE.


Hecatombe (el griego antiguo ἑκατόμβη, integrado por ἑκατόν "cien" y βοῦς "buey") fue el sacrificio de muchas víctimas de la colectiva (no sólo el ganado ) en la Antigua Grecia .
Etimológicamente , tiene el significado de "sacrificio de cien bueyes" como el que ofrece Conon después de la victoriosa batalla de Cnido (en 394 aC ).
Según Estrabón , el lusitano ofrecen hecatombes a la manera griega, en palabras de Píndaro , que ofrece un centenar de cada tipo . [1]
Por extensión del significado, el término se aplica ahora a los grandes desastres , con muchas víctimas como genocidio o eventos naturales como huracanes , inundaciones ,terremotos , etc.
Una cita importante puede traer luz a la aplicación práctica de la etimología de esta palabra. En el libro " Revolución Francesa (1789-1799) ", organizada por Michel Vovelle, lanzado en Brasil por el editor Brasiliense, el texto" Terror ", el autor, sobre el tratamiento de la Revolución Francesa, dice lo siguiente:
"El recuerdo del terror, sin embargo he sido sangrienta, no podemos olvidar las hecatombes que fueron la Inquisición, los dragonadas la represión atroz de la Comuna de 1871, que, sólo en París, contaba con más de 20.000 víctimas, sin tenemos que recordar que las eliminaciones grandes colectivos de los tiempos modernos " (Olivier Blanc) .

PARÁSITO.


En la actualidad, parásito es todo organismo vivo que se alimenta de otro sin contribuir a la supervivencia de éste.

En la antigua Grecia, los parásitos eran los altos funcionarios encargados de verificar la cosecha de trigo y la preparación del pan, así como los banquetes en homenaje a los dioses. Más tarde se extendió a toda clase de huésped y a los invitados a fiestas o banquetes, por su sentido etimológico de ‘comensal’. En efecto, la palabra griega estaba compuesta por el prefijo para- ‘al lado de’ y sitos‘trigo’, ‘pan’, ‘comida’.

FUEGO DE SAN TELMO. FENÓMENOS FORTEANOS.


Hay un efecto meteorológico llamado “Fuego de San Telmo” (St Elmo’s Fire). A lo largo de la Historia, innumerables marinos afirmaron ser testigos de la aparición de lenguas de fuego incandescente, que “danzaban” sobre los mástiles y extremos de la arboladura de los navíos durante ciertas tormentas. Estas bolas luminosas, conocidas como el Fuego de San Telmo, son descargas eléctricas que se producen durante las tormentas y que tienen como blanco a los objetos más elevados de una embarcación.
Este fenómeno toma su nombre de Erasmo de Formia (San Elmo), patrón de los marineros. Aunque el Fuego de San Telmo no resulta peligroso en sí mismo a pesar de su espectacularidad, muchas veces funciona como el aviso de la caída inminente de un rayo sobre los barcos, por lo que desde la antigüedad ha sido considerado de mal agüero por los navegantes.
Físicamente, es un resplandor brillante blanco-azulado, que en algunas circunstancias tiene aspecto de fuego, a menudo en dobles o triples chorros surgiendo de estructuras altas y puntiagudas como mástiles, pináculos y chimeneas.
El fuego de San Telmo se observa con frecuencia en los mástiles de los barcos durante las tormentas eléctricas en el mar, donde en tales circunstancias también era alterada la brújula, para mayor desasosiego de la tripulación. Benjamin Franklin observó correctamente en 1749 que es de naturaleza eléctrica. También se da en los aviones y dirigibles. En estos últimos era muy peligroso ya que muchos de ellos se cargaban con hidrógeno, gas muy inflamable, y podían incendiarse, tal como ocurrió en 1937 con el Dirigible Hindenburg.
Se cuenta que el fuego de San Telmo también puede aparecer en las puntas de los cuernos del ganado durante las tormentas eléctricas y en los objetos afilados en mitad de un tornado, pero no es el mismo fenómeno que el rayo globular, aunque pueden estar relacionados.
Este fenómeno lo descartamos, porque aunque hubo una película de cine con el mismo nombre, no es para nada una obra clásica, ni de teatro.
En la Grecia Antigua, la aparición de un único fuego de San Telmo se llamaba Helena y cuando eran dos se les llamaban Cástor y Pólux. Tampoco había una obra de teatro clásica llamada Helene que estuviera basado en este fenómeno. Solo sobre Helena de Troya.
La respuesta: La tempestad, de William Shakespeare, la cual fue probablemente su última obra.
La tempestad, de William Shakespeare
Próspero, duque legítimo de Milán ha sido expulsado de su posición por su hermano y se encuentra en una isla desierta tras naufragar su buque. La obra comienza con una fuerte tormenta provocada por sus artes mágicas cuando adivina que su hermano, Antonio, viaja en un buque cerca de la isla en la que se encuentra. A menudo se asocia la isla de la obra con la islas de las Bermudas. Esto es bastante probable porque en el siglo XVII naufragó el barco inglés Sea Venture en las aguas de las Bermudas, obligando a los supervivientes a vivir en dichas islas. Los parecidos que algunos críticos han encontrado entre el relato de William Strachey, uno de los supervivientes del naufragio, y la obra de Shakespeare les ha llevado a concluir que ésta influyo a Shakespeare en la descripción del naufragio y de la isla.

FENÓMENOS FORTEANOS.

Se le llama así a cualquier fenómeno paranormal o extraño que parezca desafiar una explicación natural, como las lluvias de ranas, peces, piedras, aves muertas, carne, culebras; desconcertantes experiencias religiosas, como los estigmas; bolas de fuego voladoras en el cielo nocturno, combustión humana espontanea, OVNIS, actividad poltergeist, y criaturas monstruosas.

Los fenómenos forteanos reciben el nombre de honor a Charles Fort [1874-1932], periodista norteamericano. Después de que una herencia le permitió dejar el trabajo como periodista a principios de su cuarta década, Fort dedicó el resto de su vida a reunir y catalogar miles de fenómenos extraños que no tenían explicación, que encontró revisando diarios científicos y populares en el Museo Británico y en la Biblioteca Pública de Nueva York. Fort nunca intentó explicar estos fenómenos pero utilizó esos ejemplos para señalar las limitaciones del conocimiento científico y el peligro de la aceptación dogmática de las leyes naturales, que estos fenómenos parecían contradecir.

Fort recopiló su investigación en cuatro libros:
El Libro de los Malditos [1919];
Nuevas Tierras [1923];
¡Mirad! [1931];
y Talentos Extravagantes [1932].

En El Libro de los Malditos, que enumera más de mil incidentes de ese tipo, Fort puso en tela de juicio al método científico de aceptar un fenómeno como genuino sólo si se podía demostrar. Para Fort era prueba suficiente que hubiera sucedido y se informara de él; la razón de que sucediera era menos importante.


¿QUIÉNES SON LOS ASTRONAUTAS ANTIGUOS?

En un remoto pasado, distintas civilizaciones alienígenas visitaron nuestro planeta, explotaron sus recursos y, de paso, dieron origen o influyeron de algún modo en el desarrollo de los sistemas culturales humanos. Eso es, en esencia, lo que proponen las corrientes pseudocientíficas que sostienen la existencia de los denominados astronautas antiguos. Es más, algunos de los defensores de esta idea indican que muchos dioses, desde los egipcios hasta los precolombinos de Mesoamérica, eran en realidad extraterrestres cuya tecnología fue tomada por nuestros antepasados como una muestra de su divinidad.

El escritor Zecharia Sitchin (1920-2010), uno de los autores que más insistió en esta postura, reivindicaba que a partir de las tablillas sumerias se podía deducir incluso que los aliens crearon a los humanos hace decenas de miles de años mediante ingeniería genética.

Sego Canyon, Utah Sego Canyon. EE.UU

El arte rupestre en Sego Canyon


Ubicado al norte de Thompson resortes , Utah es Sego Canyon, también conocido como Cliffs Libro y Washington Thompson Este viaje al lado de la I-70 al oeste de la Utahlínea / Colorado no sólo proporciona una ojeada en la roca prehistórica arte, pero también sigue siendo el de la ciudad antigua de carbón Sego, un campo de minas de carbón una vez próspera.

Alrededor de 3 ½ millas al norte de Thompson resortes , en Sego Canyon Road, son los petroglifos y pictografías dejadas por varias culturas diferentes. La cultura Fremont prosperado desde 600 a 1250 y fue contemporáneo con el Anasazi cultura de la zona de las Cuatro Esquinas. También hay arte rupestre de la época arcaica que data de 7000 aC, el período Canyon Barrera de alrededor de 2000 aC, y la datación tribu Ute desde el año 1300.


ITALIA.
Valcamonica, el más extenso de los valles lombardos y no menos famosa por su antigua historia militar, para sus familias nobles más honorables, y los hombres que se distinguieron en las letras, en los brazos y las oficinas públicas, y famosa por la fertilidad de su suelo; para la industria y el comercio de sus habitantes ...

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Hay quienes creen que las figuras con 7.500 años de Sego Canyon den EEUU, y esta pareja mesolítica de Val Camonica, en Italia, representan aliens con trajes espaciales.

EL MILAGRO DEL BOLSENA.

Relicario que conserva un trozo de marmol con el sello del milagro. Basílica de Santa Cristina. Bolsena (Italia)

En la Basílica de Santa Cristina de Bolsena se guardan con celo, desde hace siete siglos, las reliquias menores del milagro de Bolsena una de las piedras sagradas sobre las cuales se perciben todavía bien visibles grumos de la preciosa Sangre del Redentor , que han alimentado la piedad de generaciones y generaciones de fieles.
El hecho eucarístico milagroso acaeció en 1263, en una región que fue testigo de las vicisitudes del papado, y va vinculada al nombre de dos de los más poderosos exponentes del pensamiento teológico: Tomás de Aquino y Juan Fidenza, más conocido con el nombre de San Buenaventura.
Un sacerdote de Praga, atormentado por dudas acerca de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, mientras dividía la Hostia santa en la celebración de la Misa, vio el corporal lleno de sangre que brotaba de las sagradas especies. Asombrado y aturdido por tan gran prodigio, le vino la duda de si había de terminar o seguir la Misa.


En la esperanza de ocultar a los presentes lo sucedido y con el deseo de pedir ayuda y explicación a la competente autoridad, resolvió suspender la celebración de la Santa Misa, y, recogidas las sagradas especies en paños sagrados, corrió a la sacristía, sin reparar que, en el trayecto, algunas gotas de la preciosísima Sangre habían caído sobre el mármol del pavimento. Esto sucedía en la Basílica de Santa Cristina, sobre el altar puesto bajo el baldaquino de mármol lombardo.
Cuando acaecía este milagro, era Ministro General de los Franciscanos Juan Fidenza, conocido bajo el nombre de Buenaventura de Bagnorea, ciudad natal del Santo, a pocos kilómetros de Bolsena. Profundo conocedor de los hombres y de los lugares, el Doctor Seráfico fue encargado por el Papa Urbano IV de presidir la comisión de teólogos instituida para controlar la verdad de los hechos.
Realizado su cometido por la comisión, confirmó la verdad del milagro, y el Papa ordenó a Jaime Maltraga, Obispo de Bolsena, que le llevase a Orvieto, donde tenía su residencia, el sagrado corporal, el purificador y los linos manchados de sangre. Acompañado el Papa de su corte, salió al encuentro de las sagradas reliquias, y, en el puente de Rivochiero, tomó entre sus manos el sagrado depósito y lo llevó procesionalmente a Orvieto.

El Papa Urbano IV instauró la fiesta del Corpus Christi en 1264.


Hoy algunos investigadores sostienen que, de ser cierto, tal fenómeno podría haber sido obra de un microorganismo. 

En 1994, Johanna C. Cullen, de la Universidad George Mason, en EE.UU, indicó en una publicación de la Sociedad Americana de Microbiología que la inclusión en la Sagrada Forma de la bacteria Serratia marcescens origina un efecto similar. Aplicada a una Oblea, causa en pocos días la aparición de unas manchas de color rojo sanguinoliento similares en apariencia al líquido vital.


En la misa de Bolsena de 1512 Rafael plasmó cómo la sangre brotaba milagrosamente de la hostia.

Misa de Bolsena.jpg