La
cerámica (palabra derivada del
griego κεραμικός
keramikos, ‘sustancia quemada’) es el arte de fabricar
recipientes,
vasijas y otros
objetos de
arcilla, u otro
material cerámico y por
acción del calor transformarlos en recipientes de
terracota,
loza o
porcelana.
También es el nombre de estos objetos. El término se aplica de una
forma tan amplia que ha perdido buena parte de su significado. No solo
se aplica a las industrias de
silicatos
(grupo de minerales de mayor abundancia, pues constituyen más del 95 %
de la corteza terrestre), sino también a artículos y recubrimientos
aglutinados por medio del calor, con suficiente temperatura como para
dar lugar al sinterizado. Este campo se está ampliando nuevamente
incluyendo en él a
cementos y
esmaltes sobre metal.
Historia
La historia de la cerámica va unida a la historia de casi todos los
pueblos del mundo. Abarca sus mismas evoluciones y fechas y su estudio
está unido a las relaciones de los seres humanos que han permitido el
progreso de este arte.
La invención de la cerámica se produjo durante el neolítico, cuando
se hicieron necesarios recipientes para almacenar el excedente de las
cosechas producido por la práctica de la
agricultura. En un principio esta cerámica se modelaba a mano, con técnicas como el
pellizco, el
colombín
o la placa (de ahí las irregularidades de su superficie), y tan solo se
dejaba secar al sol en los países cálidos y cerca de los fuegos
tribales en los de zonas frías. Más adelante comenzó a decorarse con
motivos geométricos mediante incisiones en la pasta seca, cada vez más
compleja, perfecta y bella elaboración determinó, junto con la
aplicación de cocción, la aparición de un nuevo oficio: el del alfarero.
Según las teorías difusionistas, los primeros pueblos que iniciaron
la elaboración de utensilios de cerámica con técnicas más sofisticadas y
cociendo las piezas en hornos fueron los chinos. Desde China pasó el
conocimiento hacia Corea y Japón por el Oriente, y hacia el Occidente, a
Persia y el norte de África hasta llegar a la
Península Ibérica.
En todo este recorrido, las técnicas fueron modificándose. Esto fue
debido a ciertas variantes; una de ellas fue porque las arcillas eran
diferentes. En China se utilizaba una arcilla blanca muy pura, el
caolín, para elaborar
porcelana,
mientras que en Occidente estas arcillas eran difíciles de encontrar.
Otras variantes fueron los motivos decorativos y los diferentes métodos
utilizados para la cocción.
El invento del
torno de alfarero, ya en la
Edad de los Metales,
vino a mejorar su elaboración y acabado, como también su cocción al
horno que la hizo más resistente y amplió la gama de colores y texturas.
En principio, el torno era solamente una rueda colocada en un eje
vertical de madera introducido en el terreno, y se la hacía girar hasta
alcanzar la velocidad necesaria para elaborar la pieza. Poco a poco fue
evolucionando, se introdujo una segunda rueda superior y se hacía girar
el torno mediante un movimiento del pie; posteriormente se añadió un
motor, que daba a la rueda diferente velocidad según las necesidades.
A menudo la cerámica ha servido a los arqueólogos para datar los
yacimientos e, incluso, algunos tipos de cerámica han dado nombre a
culturas prehistóricas. Uno de los primeros ejemplos de cerámica
prehistórica es la llamada
cerámica cardial. Surgió en el Neolítico, debiendo su denominación a que estaba decorada con incisiones hechas con la concha del
cardium edule, una especie de berberecho. La cerámica campaniforme, o de
vaso campaniforme, es característica de la edad de los metales y, más concretamente, del
calcolítico, al igual que la cerámica de El Argar (argárica) lo es de la
Edad del Bronce.
Los ceramistas griegos trabajaron la cerámica influenciados por las civilizaciones del
Antiguo Egipto,
Canaán y
Mesopotamia.
Crearon recipientes con bellas formas que cubrieron de dibujos que
narraban la vida y costumbres de su época. La estética griega fue
heredada por la
Antigua Roma y
Bizancio,
que la propagaron hasta el Extremo Oriente. Se unió después a las artes
del mundo islámico, de las que aprendieron los ceramistas chinos el
empleo del bello azul de cobalto.
Desde el norte de África penetró el arte de la cerámica en la
Península Ibérica, dando pie a la creación de la loza hispano-morisca,
precedente de la cerámica
mayólica
con esmaltes metálicos, de influencia persa, y elaborada por primera
vez en Europa en Mallorca (España), introducida después con gran éxito
en Sicilia y en toda Italia, donde perdió la influencia islámica y se
europeizó.
Usos
Su uso inicial fue, fundamentalmente, la elaboración de recipientes
empleados para contener alimentos o bebidas. Más adelante se utilizó
para modelar figurillas de posible carácter simbólico, mágico, religioso
o funerario. También se empleó como material de construcción en forma
de
ladrillo,
teja,
baldosa o
azulejo, conformando muros o revistiendo paramentos. La técnica del vidriado le proporcionó gran atractivo, se utilizó también en
escultura. Actualmente también se emplea como
aislante eléctrico y
térmico en hornos, motores y en
blindaje.
Utensilios
El torno y el horno son los elementos fundamentales e importantes
para la fabricación de la cerámica. Se necesita además pinceles y
varillas para la decoración. Las principales herramientas o utensilios
son:
- Palillos de madera para modelar
- Vaciadores
- Herramientas de metal para esculpir
- Medias lunas de metal o cuchillas de metal
- Cortador de barro
- Tornetas
- Tornos para ceramistas
- Extrusoras
- Buriles variados
- Jeringa con varias puntas
- Marcadores
- Cortadores con formas
- Pinceles punta de goma
- Compás de escultor
- Bancos de decoración de cerámica avanzada
Técnicas y materiales
Las distintas técnicas que se han ido utilizando han dado como resultado una gran variedad de acabados:
La materia prima es la
arcilla. Se emplea agua,
sílice,
plomo,
estaño y óxidos metálicos. Para la cerámica llamada
gres se utiliza una arcilla no calcárea y sal. Otro material importante para otro tipo de cerámica es el
caolín mezclado con
cuarzo y
feldespato. También se emplea el polvo de
alabastro y
mármol. Para las porcelanas se utilizan los óxidos de
potasio,
magnesio y
aluminio.
Decoración
Tanto antes como después de ser cocida, la pieza de alfarería puede
ser adornada sometiéndola a diferentes técnicas de decoración:
Fabricación
La fabricación de componentes cerámicos tiene lugar de la siguiente manera:
- La materia prima es la arcilla. Se emplea agua, sílice, plomo, estaño y óxidos metálicos (dependiendo del tipo de cerámica).
- Se procede a molerlos hasta conseguir un polvo finísimo o se mezcla en la proporción más adecuada.
- Se introduce el polvo en el molde que conformará la pieza.
- Se somete a la prensa estática (llamada así porque actúa en todas
las direcciones) a presiones muy altas, hasta 3.000 kilos por centímetro
cuadrado.
- Se cuece al horno a una temperatura de entre 1.600 y 2.000 grados
centígrados. El proceso de prensado y cocción se denomina sinterización.
- Sin embargo las piezas no salen absolutamente perfectas de la prensa
y a algunas se las impone un posterior ajuste de calibración. La enorme
dureza del material se convierte ahora en un inconveniente, ya que solo
se puede utilizar el diamante en su tallado. Incluso con este tipo de
herramientas la remecanización resulta lenta y trabajosa y desgaste
rápidamente el utillaje, lo que encarece notablemente los costes. Como
alternativa se está investigando nuevos métodos de tratamiento de las
superficies cerámicas basado en ultrasonidos.
- La última fase del proceso de fabricación es el control de calidad.
Materiales
Los materiales son buenos aislantes y que además tienen la propiedad
de tener una temperatura de fusión y resistencia en compresión elevadas.
Asimismo, su
módulo de Young (pendiente hasta el límite elástico que se forma en un ensayo de tracción) también es muy elevado (lo que llamamos fragilidad).
Todas estas propiedades, hacen que los materiales sean imposibles de fundir y de mecanizar por medios tradicionales (
fresado,
torneado,
brochado,
etc). Por esta razón, en las cerámicas realizamos un tratamiento de
sinterización. Este proceso, por la naturaleza en la cual se crea,
produce poros que pueden ser visibles a simple vista. Un ensayo a
tracción, por los poros y un elevado módulo de Young (fragilidad
elevada) y al tener un enlace iónico covalente, es imposible de
realizar.
Existen materiales cuya
tensión mecánica
en un ensayo de compresión puede llegar a ser superior a la tensión
soportada por el acero. La razón, viene dada por la compresión de los
poros/agujeros que se han creado en el material. Al comprimir estos
poros la fuerza por unidad de sección es mayor que antes del colapso de
los poros.
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Las propiedades de un material cerámico dependen de la naturaleza de
la arcilla empleada, de la temperatura y de las técnicas de cocción a
las que ha sido sometido. Así tenemos:
- Materiales porosos. No han sufrido vitrificación, es decir,
no se llega a fundir el cuarzo con la arena. Su fractura (al romperse)
es terrosa, siendo totalmente permeables a los gases, líquidos y grasas.
Los más importantes:
-
- - Arcillas cocidas. De color rojizo debido al óxido de hierro
de las arcillas que la componen. La temperatura de cocción es de entre
700 a 1.000 °C. Si una vez cocida se recubre con óxido de estaño
(similar a esmalte blanco), se denomina loza estannífera. Se fabrican: baldosas, ladrillos, tejas, jarrones, cazuelas, etc.
- - Loza italiana.- Se fabrica con arcilla entre amarillenta y rojiza
mezclada con arena, pudiendo recubrirse de barniz transparente. La
temperatura de cocción varia entre 1.050 a 1.070 °C.
- - Loza inglesa. Fabricada de arcilla arenosa de la que se elimina
mediante lavado el óxido de hierro y se le añade sílex (25-35 %), yeso,
feldespato (bajando el punto de fusión de la mezcla) y caolín para
mejorar la blancura de la pasta. La cocción se realiza en dos fases:
-
- 1) Cocido entre 1.200 y 1.300 °C.
- 2) Se extrae del horno y se cubre de esmalte. El resultado es análogo a las porcelanas, pero no es impermeable.
- - Refractarios.
Se trata de arcillas cocidas porosas en cuyo interior hay unas
proporciones grandes de óxido de aluminio, torio, berilio y circonio. La
cocción se efectúa entre los 1.300 y los 1.600 °C. El enfriamiento se
debe realizar lenta y progresivamente para no producir agrietamientos ni
tensiones internas. Se obtienen productos que pueden resistir
temperaturas de hasta 3.000 °C. Las aplicaciones más usuales son:
-
- a) Ladrillos refractarios, que deben soportar altas temperaturas en el interior de hornos.
- b) Electrocerámicas:
Con las que en la actualidad se están llevando a cabo investigaciones
en motores de automóviles, aviones, generadores eléctricos, etc., con
vistas a sustituir elementos metálicos por refractarios, con los que se
pueden obtener mayores temperaturas y mejor rendimiento. Una aplicación
no muy lejana fue su uso por parte de la NASA para proteger la parte delantera y lateral del Challenger en el aterrizaje.
- Materiales impermeables y semiimpermeables . Se los ha
sometido a temperaturas bastante altas en las que se vitrifica
completamente la arena de cuarzo. De esta manera se obtienen productos
impermeables y más duros. Los más destacados:
-
- - Gres cerámico común.- Se obtiene a partir de arcillas ordinarias, sometidas a temperaturas de unos 1.300 °C. Es muy empleado en pavimentos.
- - Gres cerámico fino.- Obtenido a partir de arcillas refractarias (conteniendo óxidos metálicos) a las que se le añade un fundente (feldespato)
con objeto de rebajar el punto de fusión. Más tarde se introducen en un
horno a unos 1.300 °C. Cuando esta a punto de finalizar la cocción, se
impregnan los objetos de sal marina. La sal reacciona con la arcilla y
forma una fina capa de silicoalunminato alcalino vitrificado que confiere al gres su vidriado característico.
- - Porcelana. Se obtiene a partir de una arcilla muy pura, denominada caolín, a la que se le añade fundente (feldespato) y un desengrasante (cuarzo o sílex).
Son elementos muy duros soliendo tener un espesor pequeño (de 2 a 4
mm), su color natural es blanco o translucido. Para que el producto se
considere porcelana es necesario que sufra dos cocciones: una a una
temperatura de entre 1.000 y 1.300 °C y otra a más alta temperatura
pudiendo llegar a los 1.800 °C. Teniendo multitud de aplicaciones en el
hogar (pilas de cocina, vajillas, etc.) y en la industria (toberas de reactores, aislantes en transformadores, etc.). Según la temperatura se distinguen dos tipos:
- Porcelanas blandas.
Cocidas a unos 1.000 °C, se sacan, se les aplica esmalte y se vuelven a
introducir en el horno a una temperatura de 1.250 °C o más.
- Porcelanas duras.
Se cuecen a 1.000 °C, a continuación se sacan, se esmaltan, y se
reintroducen en el horno a unos 1.400 °C o más. Si se decoran se realiza
esta operación y luego se vuelven a introducir en el horno a unos
800 °C.
Véase también
Referencias
- Antonio Caro, Diccionario de términos cerámicos y de alfarería, p. 90.
Bibliografía
- Morales Güeto, Juan (2005). Tecnología de los materiales cerámicos. Madrid: Ediciones Díaz de Santos. ISBN 978-84-79787-226.
- Carmen Padilla Montoya, Equipo Staff, Paloma Cabrera Bonet, Ruth Maicas Ramos (2002). Diccionario de materiales cerámicos.
Madrid: Subdirección General de Museos. Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte. Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones. ISBN 84-36936-388.
- Angulo Íñiguez, Diego (1982). Historia del Arte. Madrid: Raycar. ISBN 84-400-8644-X.
- Caro Bellido, Antonio (2008). Diccionario de términos cerámicos y de alfarería. Cádiz: Agrija Ediciones. ISBN 84-96191-07-9.
- Castaldo Paris, Luis (1996). Edicios do Castro, Cadernos do Seminario de Sargadelos n.º 72, ed. Necesidad e importancia de la cerámica como manifestación humana. A Coruña.
- Diputación de Castellón (2008). Alberto Guallart, la aristocracia de la cerámica, con textos de José Gascó Sidro y fotos de Pascual Mercé, Castellón, 2008. ISBN 978-84-96372-61-0 http://publicaciones.dipcas.es/publicaciones/descargas/soporte_digital/992.pdf
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