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lunes, 21 de abril de 2014

BUCERO (BUTZER), MARTIN


Uno de los iniciadores del protestantismo; n. en Sélestat (AIsacia) el 11 nov. 1491 y m. en Cambridge el 28 feb. 1551. Después de sus estudios elementales en Sélestat, entró en 1506 en el convento de los dominicos de esta ciudad, al cual fue ofrecido, como lo eran a menudo los hijos de familias pobres (su padre era tonelero), para seguir sus estudios. En 1517, su orden le envió a Heidelberg, para completar su formación. Allí asistió, en abril de 1518, al Coloquio presidido por Lutero y se hizo martiniano. El 20 mayo 1521, consiguió ser relevado de sus votos, aunque permaneció como sacerdote. Pero al año siguiente se casó con Elisabeth Silbereisen, rompiendo definitivamente con la Iglesia católica. A la muerte de su primera mujer, se casó en segundas nupcias en 1541. En 1523 se estableció en Estrasburgo, donde le nombraron ciudadano y pastor de la ciudad. Desde entonces trabajó en la difusión de las ideas luteranas, inaugurando su actividad con un curso público sobre la Biblia. En 1525 intervino como mediador, sin muchos éxitos, en la guerra de los campesinos. Su reputación como teólogo fue grande, lo que le valió participar, en 1528, en el Coloquio de Berna, con Zwinglio y Haller. Inició una enorme correspondencia con las ciudades y provincias de Alemania del Sur. En 1533 se reunió en Estrasburgo el primer Sínodo destinado a iniciar la organización eclesiástica de la ciudad y de los 21 pueblos que dependían de ella. B. presentó su proyecto de constitución eclesiástica. Este Kirchenordung fue ratificado, después de algunas dudas, por el Consejo de la ciudad en 1534. Estrasburgo pasó provisionalmente al protestantismo y B. se ocupó de fundar allí una Universidad, inexistente hasta entonces, que es la misma que subsiste y florece en la actualidad.
      A partir de 1531, trabajó con obstinación (aunque sin éxito) en la unificación de las comunidades salidas de la Reforma protestante. Participó en el Coloquio de Ratisbona, donde luteranos, zwinglianos y calvinistas trataron de ponerse de acuerdo sobre el modo de la presencia de Cristo en la Eucaristía. A pesar de los esfuerzos de Bucero (cuya posición era más cercana a la de Zwinglio que a la de Lutero), la división subsistió. Cuando, en previsión del futuro conc. de Trento, se organizaron encuentros entre católicos y protestantes por el emperador Carlos V, en Haguenau, Worms y Ratisbona sucesivamente, B. tomó parte importante en ellos. Pero, incluso allí, todas las tentativas de conciliación acabaron en un fracaso, que hizo al emperador imponer una ley religiosa llamada Interim. Las ciudades protestantes libres rechazaron el Interim, pero ante la amenaza del emperador de sitiar Estrasburgo, la ciudad acabó por aceptarlo en 1548, con lo que B. fue obligado a abandonarla el 1 mar. 1549, siendo llamado entonces para enseñar en la Univ. de Cambridge. Llegó a ser Kings reader of the Holy Scripture y bajo este título ejerció una profunda influencia en el anglicanismo. Participó en la revisión del Common prayer book y enseñó hasta su muerte.
      Entre los protestantes, B. ocupa un lugar particular por su espíritu de conciliación. Se le puede considerar como un ecumenista apasionado, en un tiempo en que el ecumenismo exigía mucho valor. Esta disposición es lo que explica, en parte, el juicio sobre B., de inconsistencia doctrinal. Las buenas relaciones ulteriores, entre católicos y protestantes, en Estrasburgo, deben mucho a B. Ejerció igualmente una influencia no despreciable sobre Calvino, que vivió cerca de él, después de su exilio de Ginebra, desde 1538 a 1541.
      La actividad literaria de B. es considerable, especialmente en el campo de la teología bíblica, aunque se interesara también en la pastoral (se le debe un precioso Tratado sobre la Curación de las almas). Existe en París una reedición de sus obras completas (Presses Universitaires de France). Las Martini Buceri opera omnia aparecen desde 1960, mientras que las opera latina aparecen desde 1954. Su mejor biografía es la de Heinrich Bornkamm.
     
BIBL. : Además de la indicada en el texto, Y. H. BORNKAMM, Martin Bucers Bedentung für die Europiiische Reformationsgeschichte; R. STUPPERICH, Bibliographia Bucerana, Gütersloh 1952; L. LOEYENBRUCK, Bucer, en DTC 2,1161-1164; P. POLMAN, Bucer, en DHGE 10,1015-1019; C. CRIYELLI, Bucero, en Enciclopedia Cattolica, III, Ciudad del Vaticano 1949, 166 55.; I. POLLET, Martin Bucer, études sur la correspondance, avec des nombreux textes inédits, París 1958; C. HOPF, Martin Butzer and the English Reformation, Oxford 1946.


GEORGES CRESPY.

BUBER, MARTIN


Filósofo de la religión y de la cultura, exponente de un existencialismo y espiritualismo en sentido amplio, intérprete y renovador del pensamiento y tradiciones judías del hasidismo; n. en Viena el 8 feb. 1878. Pasó su primera juventud en Galitzia con su abuelo Salomón Buber, hombre de negocios y gran conocedor de la literatura judía midrásica. Allí, en contacto con sus últimos representantes, se compenetró con el misticismo, restaurador del hasidismo, que floreció en los grupos judíos de Polonia en el s. XVIII, por obra de Israel ben Eliezer (Ba'al Shem Tob, «el Rabbí del buen nombre», m. 1760). De 1896 a 1900 estudió Filosofía e Historia del Arte en las Univ. de Viena, Berlín (con G. Simmel y W. Dilthey), Leipzig y Zurich. Activo sionista, desde 1901 dirigió en Viena el periódico Die Welt, órgano del sionismo mundial. Más tarde, en Berlín (1915-16) fundó y dirigió la revista Der Jude, que cesó en 1924; y de 1926 a 1930, con un católico y un protestante, la revista de antropología cultural Die Kreatur, con intención de reavivar el sentimiento religioso. Durante 10 años fue profesor de Ciencia general de la religión (especialmente Filosofía y Ética de la religión judía) en la Univ. de Francfort del Main, hasta 1933. Al mismo tiempo fundó (1920) un instituto judío para la educación de adultos, con Franz Rosenzweig, con quien también realizó una conocida traducción al alemán de la Biblia hebrea ( 1925-29, reed. 1956-57). En alemán publicó obras sobre hasidismo y filosofía; perseguido por los nazis, huyó, finalmente, a Palestina, donde de 1938 a 1950 fue profesor de Filosofía social en la Univ. hebrea de Jerusalén; a partir de entonces escribió preferentemente en hebreo. M. el 13 jun. 1965 en Jerusalén.
      El pensamiento filosófico de B., influido por existencialistas cristianos como S. Kierkegaard, y por la mística hásidim, ha contribuido especialmente al desarrollo de la filosofía del diálogo («alta gramática»). Expresada ya en el opúsculo Ich und Du, 1922 (Yo y tú, Buenos Aires 1956), la elaboró en otros escritos, como: Zwiesprache (Diálogo), 1932; Die Frage an den Einzelnen (Cuestiones sobre la individualidad), 1936; Dialogisches Leben (Vida dialogal), 1947; Gottensfinsternis (Eclipse de Dios), 1953. Central en su pensamiento es el carácter relacional del yo, que B. radicaliza: el yo es pasividad, algo dado, consciente de ser en el ser, pero de no ser por sí, y así se desvela su indeclinable relación con el Ser absoluto, que configura al yo como yo en oposición (de relación) a un Tú originario (Dios). El origen de esa relación se descubre en la presencia de mí a mí mismo; captándome a mí mismo, capto todo lo que me configura, que no proviene de mí, y por consiguiente toda la esfera del yo es tal porque el Tú absoluto la ha constituido como tal. B. hace un interesante análisis fenomenológico de la diferencia de las relaciones yo-tú (sujeto-sujeto) con las relaciones yo-ello (sujeto-objeto), de modo que cada tú singular resulta un canal de observación del Tú eterno, que nunca es un ello del que podamos hablar o al que podamos usar como un objeto (y éste es el ideal al que debe tender toda relación yo-tú, en la que ambos conserven su autenticidad). Resulta, así, el pensamiento de B. como un esfuerzo filosófico para acercarse a la metafísica a partir de una antropología, semejante en muchas ideas a la que expuso después G. Marcel. La insistencia de B. en que Dios es el Tú eterno, con el que podemos hablar, pero del que no podemos hablar (cuestión no del todo exacta), ha influido notablemente en teólogos protestantes como E. Brunner, R. Niebuhr, P. Tillich y K. Barth, y en general en los fautores de la llamada «teología radical» (v.J (cfr. J. L. Illanes, Hablar de Dios, Madrid 1969). B. aplicó sus análisis antropológicos al campo de la educación, a la sociología, partidario de un «socialismo» personalista («socialismo utópico»), en contraste con el socialismo impersonal y centralista de Marx, y, ya en sus últimos años, a la psicoterapia. Entre otras obras y ensayos filosóficos, y de filosofía social, están: ¿Qué es el hombre?, en hebreo 1942 (trad. esp. México 1949, 4 ed. 1960); Caminos de Utopía, en hebreo 1946 (trad. esp. México 1955, 2 ed. 1966); Urdistanz und Beziehung (Protodistancia y relación), 1951; Zwischen Gesellschaft und Staat (Entre Sociedad y Estado), 1952; Bilder von Gut und Base (Imágenes del bien y del mal), 1952; Der Mensch und sein Gebild (El hombre y su estructura), 1955.
      En sus estudios bíblicos es característica de B. la distinción de que la fe que pide la Biblia (especialmente A, T. y Evangelios) es más bien una entrega confiada, incondicional, a Dios, que aceptación de unas verdades o conocimientos (Konigtum Gottes, El Reino de Dios, 1932; Der glaube der Propheten, La fe de los profetas, 1949; Zwei Glaubensweisen, Dos tipos de fe, 1950); idea que, erróneamente radicalizada, han desarrollado sin acierto pensadores protestantes como los mencionados antes. Además de su traducción del A. T., excesivamente hebraizante, publicó B. varios estudios bíblicos (p. ej.: Abraham der Seher, 1939; Falsche Propheten, 1940; Moses, 1947; Elija, 1963). También fueron numerosas, desde el principio, sus publicaciones sobre el hasidismo, mística y otros temas judíos (Vom Leben der Chassidim, 1908; Die judische Mystik, 1906; Kampf und Israel, 1938; Gog und Magog. Eine Chronik, 1945; Die Erzlihlungen der Chassidim, 1949; Die chassidische Botschaft, 1952). Dentro del sionismo era partidario de un entendimiento árabe-judío y de la creación de un Estado binacional en Palestina.
     
BIBL. : la mayoría de los numerosos escritos, generalmente breves ensayos de B., muchos traducidos a diversos idiomas, se hallan en Werke (obras), 3 vol., Munich 1962-64. S. MARINGER, M. Bubers Metaphysik der Dialogik, Colonia 1936; W. BLUMEN- FELD, La antropología filosófica de M. Buber y la filosofía antropológica, lima 1951; D. GONZALO MAESO, Historia de la literatura hebrea, Madrid 1960. 666-667 y 716; C. LEVI COHEN, Logica, linguaggio e communicazione nel pensiero di M. Buber, «Atti XII Congresso internazionale di Filosofia», Florencia 1960, 273-280; M. FRIEDMAN, M. Buber, The Life of Dialogue, Nueva York 1960 (estudio sistemático y bibl. completa); H. KOHN, M. Buber, Sein Werk und seine Zeit, 1930, 2 ed. Colonia 1961; P. E. PFUETZE, Self Society Existence, Nueva York 1961; P. A. SCHILPP y M. FRIEDMAN, Martin Buber, Stuttgart 1963; A. BABOLIN, Essere e alteritd in M. Buber, Padua 1965 (bibl.); P. LAÍN ENTRALGO, Teoría y realidad del otro, I, 2 ed. Madrid 1968, 257-280; A. BABOLIN, Buber, Martin, en Enciclopedia Filosofica, I, Florencia 1968, 1105- 1107.

JORGE IPAS.

sábado, 12 de abril de 2014

BECANUS (VAN DER BEEK), MARTIN


Jesuita, teólogo y controversista holandés del s. XVI-XVII. N. en Hilvarenbeeck (Holanda) el 6 en. 1563; m. en Viena el 24 en. 1624. Estudió en el Collegium Tricoronatum de los jesuitas de Colonia, donde se graduó de maestro en Filosofía (1583). Ingresó en la Compañía aquel mismo año. Enseñó Filosofía en Colonia (1590-93) y Teología en Wurtzburg, Maguncia y Viena. En calidad de confesor del emperador Fernando II desde 1619, influyó en pro de la tolerancia con respecto a los protestantes y judíos en Alemania, haciendo ver al card. Belarmino y a la curia romana la conveniencia de esa actitud. Tuvo gran renombre como profesor por su claridad y solidez, cualidades que se reflejan ampliamente en su producción literaria. Tanto el general Aquaviva como S. Pío V, le estimularon a escribir muchos de sus opúsculos. Sus escritos abarcan todo el campo teológico y, en cuanto al contenido, no suelen ser muy originales; por lo general, se apoya en Suárez, a quien resume con talento.
      Hay que reconocerle el mérito de saber sintetizar con admirable claridad y vigor: busca la eficacia en la enseñanza. Su objetivo fundamental es luchar contra el calvinismo y batirle en todos los campos, convencido de que encierra el máximo peligro religioso y aun político para la unidad europea. Por otra parte, es un modelo, raro en la época, de mesura y caridad con el adversario: pretende convencer. A pesar de haber sido atacado con verdadera furia por los calvinistas, jamás se rebajó al mismo nivel injurioso de aquéllos, lo cual no le impidió ser realista y denunciar valientemente hechos y peligros indiscutibles. Su actitud, doctrinalmente firme pero volcada en formas conciliadoras, le ganó la admiración y el respeto en Alemania. Al mismo tiempo que atacaba al fanatismo calvinista, tuvo que defender la causa católica y especialmente a la Compañía frente a calumnias y tergiversaciones. Es interesante comprobar cómo B. sienta, mejor que ningún otro autor de la época, las bases de la moderna tesis sobre la libertad religiosa. Así, p. ej., en el opúsculo De fide haereticis servanda (Maguncia 1606), preparado bajo su dirección por su discípulo J. L. de Hagen y reeditado por B. en 1608, defiende la legalidad de la libertad religiosa para las confesiones oficialmente reconocidas en un país pluralista; Tesis que confirma y explica de nuevo en sus Quaestiones miscellaneae de fide haereticis servanda (Maguncia 1609). En otro orden de cosas le proporcionó disgustos su obra Controversia anglicana. De potestate Regis et Pontificis (Maguncia 1612); fue mandada corregir por el lndex romano para contentar a la Facultad de Teología de París, a juicio de la cual contenía proposiciones que restringían desmesuradamente el poder temporal del rey. Desde entonces, B. tuvo que someter al general de la Compañía todos sus escritos de controversia antes de publicarlos.
      La lista de sus obras puede verse en C. Sommervogel, Bibliotheque de la Compagnie de Jésus, I, Bruxelles 1895, 1091-1111. Las mejor logradas y más difundidas son: Theologia scholastica (4 vols., Maguncia 1612-13), que fue manual de texto en muchos centros eclesiásticos; Compendium manualis controversiarum huius temporis de fíde ac relígíone (Maguncia 1623), llamado por antonomasia el pequeño Becano, que tuvo muchísimas ediciones y, además de reflejar la evolución del pensamiento protestante, sintetiza con gran claridad la doctrina de las principales confesiones y encierra un arsenal de argumentación católica; Analogía Veterís ac Noví Testamenti (Maguncia 1620), con más de 30 ediciones latinas y traducida al español, inglés y flamenco. En conjunto, la obra de B. es más bien la de un profesor que la de un pensador; aun así merece ser estudiada por su amplitud de miras y, sobre todo, porque revela un gran conocimiento del hombre, cuya salvación busca por encima de todo.
     
BIBL. : HURTER, Nomenclator literarius, I. Innsbruck 1891. no 238; B. DUHR, Geschichte der Jesuiten in den Liindern deutscher Zunge. II. Friburgo Br. 1913; I. BRUCKER. en DTC 2/1. 521-523; E. LAMALLE. en DHGE. VII. 341-344.


N. LÓPEZ MARTÍNEZ.