domingo, 1 de septiembre de 2013

LA RELIGIÓN EN LA PRIMERA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA.


La constitución española de 1812 decía lo siguiente sobre la religión en su artículo 12:

«La religión de la nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra.»
Esta es una muestra de las diferencias que existían, a comienzos del siglo XIX, entre los modelos de sociedad francés o estadounidense y el español, donde la constitución permanecía claramente anclada en formas preliberales en las que se postulaba una sociedad vertebrada por el catolicismo, ya que este servía, al igual que durante toda la Edad Moderna, como forma de identificación social y ahora nacional.

En cambio, las constituciones de Estados Unidos y Francia se decantaron por desarrollar las libertades individuales y colectivas así como las obligaciones sociales del individuo.

LA SEPARACIÓN DE ESTADO Y RELIGIÓN EN LAS CONSTITUCIONES ESPAÑOLAS.

 

Mientras que en la primera constitución francesa de 1791 se declaraba el derecho a la libertad religiosa, en la constitución española promulgada en Cádiz en 1812 se prohibía el culto de cualquier otra religión que no fuera la católica. Lo mismo había hecho ya previamente el estatuto dado en Bayona en 1808 por José Bonaparte durante la dominación francesa, que determinaba los asuntos referidos a la religión en su artículo primero, subrayando así su importancia.
En 1837, la nueva constitución, pese a que mantenía la obligación por parte del estado del mantenimiento del culto y de los sacerdotes católicos, evitaba ya la prohibición de otras religiones. En todo caso, no señalaba que la religión católica era la de la nación, algo que volvió a hacer la constitución de 1845. La situación de exclusividad de la religión católica en España, se mantuvo hasta que la constitución de 1856 toleró la existencia de no católicos en el país, siempre y cuando no expresasen sus opiniones religiosas en público. Sin embargo, la agitación política del momento evitó que esta constitución llegase a entrar en vigor.
La constitución de 1869 fue la que por primera vez reconoció en España la libertad religiosa, y luego, durante la Primera República (1873-1874), se reforzó este derecho. De hecho, la constitución republicana de 1873 daba un enorme paso considerando a la nación un estado laico, sin dar ningún trato de favor a la iglesia católica. De nuevo, el proyecto constitucional se vio truncado por el golpismo militar. La vuelta de la dinastía borbón al trono conllevó un nuevo giro conservador, que en lo tocante a la religión volvía a considerar a la católica como la del estado, al tiempo que limitaba los cultos de otras religiones al ámbito de lo privado.
Por otro lado, durante la Segunda República (1931-1936), aunque se permitió el culto público de cualquier religión, no existió el pleno derecho a la libertad religiosa, ya que el estado intervenía en los asuntos religiosos para imponer sus propias condiciones, con la finalidad de contrarrestar los privilegios de la iglesia católica.

LA SEPARACIÓN DE ESTADO Y RELIGIÓN EN EL MUNDO ACTUAL.

Firma del Concordato entre España y la Santa Sede en 1953.Firma del Concordato entre España y la Santa Sede en 1953.

A finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII, algunos intelectuales y políticos entendieron que la religión y el estado debían tomar caminos distintos. Según ellos, la religión no debía influir en la política, porque a lo largo de la historia los resultados de esta interrelación habían sido negativos.
Esta forma de entender la organización de los estados pudo ponerse en práctica por primera vez tras las revoluciones norteamericana y francesa, que desde 1791 garantizaban el derecho a la libertad religiosa en Estados Unidos y Francia. Significaba que se permitía el culto de cualquier religión, siempre y cuando esta respetase las leyes del país. La misma idea se plasmó en las diferentes constituciones aprobadas en otros países europeos tras la revolución francesa.
Pero el derecho a la libertad religiosa significaba que ninguna religión podía ser considerada oficial y que todas debían tener igual trato ante la ley, por lo que la separación entre religión y política, entre iglesia y estado, fue una consecuencia lógica.

LOS PRETEXTOS DE LA RELIGIÓN.

Atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Los pretextos de la religión

La religión ha sido esgrimida como pretexto para justificar la violencia en muchos momentos de la historia. En la actualidad algunos grupos fundamentalistas islamistas justifican el asesinato indiscriminado amparándose en argumentos tomados del Corán. Los atentados de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, los de Madrid del 11 de marzo de 2004 o los de Londres del 7 de julio de 2005, que han causado miles de muertos, han enfrentado a la opinión pública europea y estadounidense con un tipo de violencia que les resultaba desconocida. Se trata de acciones terroristas que no tienen en cuenta objetivos concretos sino que desatan una violencia indiscriminada que mata en algunos casos también a musulmanes, que circunstancialmente estaban en el lugar de los hechos. Además, en estos casos actuaron terroristas suicidas, a los que su líderes les prometieron el paraíso por inmolarse. Sin el convencimiento que da la religión es muy probable que los terroristas no hubieran sido capaces de perpetrar acciones tan violentas y con un desprecio tal, tanto de la vida ajena como de la propia. Algunas personas pueden pensar que la religión musulmana es fanática e intransigente por sí, pero no hay que olvidar que la inmensa mayoría de los musulmanes están en contra de este tipo de actuaciones y les parece inaceptable que la religión sea utilizada como pretexto para justificar los argumentos del terror.

NUEVAS FORMAS DE AFRONTAR LOS PROBLEMAS RELIGIOSOS.

Juan Pablo II y el Dalai Lama, en octubre de 1999
Juan Pablo II y el Dalai Lama, en octubre de 1999.

Vivimos en la actualidad innumerables conflictos en cuya base está la religión, pero la historia se sigue repitiendo. La religión se utiliza como pretexto para la intolerancia y la violencia, pero a menudo la política o la economía son las causas verdaderas de las guerras y conflictos.
Como contrapartida, un rasgo característico del mundo actual es justamente que se ha empezado a tomar conciencia de que las religiones pueden ser elementos de unión y no de separación entre los seres humanos. Con este fin los representantes de las diferentes religiones se reúnen, desde hace más de un siglo, en foros en los que discuten de forma pacífica y constructiva los posibles problemas y retos del futuro.
En la actualidad, el fundamento de la convivencia entre las diversas religiones se recoge en las constituciones de los países democráticos y en los acuerdos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
En estos documentos se expresa la intención de que las diferentes creencias religiosas, o las convicciones de los no creyentes o ateos, convivan en igualdad de derechos y sobre la base del respeto mutuo.

LA RELIGIÓN, INSTRUMENTO DE GOBERNANTES.

Niños irlandeses ante una pintada pidiendo la paz, durante el primer día de alto el fuego en Belfast (31-8-1994). Niños irlandeses ante una pintada pidiendo la paz, durante el primer día de alto el fuego en Belfast (31-8-1994).
 
Las religiones han cumplido muchas y variadas funciones a lo largo de los siglos. Han ofrecido explicaciones más o menos imaginarias sobre el nacimiento del universo, el origen del ser humano y de la sociedad. Han contribuido a impulsar distintas filosofías, ideologías o visiones del mundo que han marcado cada una de las culturas donde se han desarrollado, y también han favorecido el nacimiento y desarrollo de fecundos movimientos artísticos y literarios. Las religiones han servido de consuelo al ser humano afligido ante lo incomprensible, angustiado al enfrentarse a la muerte, la enfermedad y la desdicha. Y también han servido como señas de identidad de las personas y las sociedades.
Pero, por otra parte, la potente influencia que la religión ejerce sobre los creyentes ha propiciado que a menudo haya sido utilizada con fines políticos. En la antigüedad, reyes y emperadores utilizaron la religión para justificar su posición privilegiada, el lujo de sus vidas y el enorme poder del que gozaban. Se presentaban al pueblo como elegidos de los dioses, como hijos de la divinidad e, incluso en algunos casos, se consideraron ellos mismos dioses, borrando así los límites entre política y religión.
La historia nos demuestra que no hay guerras que se puedan explicar exclusivamente por una simple oposición de creencias religiosas. Todos los enfrentamientos, incluso los que se ha dado en denominar guerras de religión, tienen como causas principales cuestiones políticas y económicas, pretensiones territoriales y expansión de fronteras, o la simple negativa a aceptar formas de pensar diferentes que puedan hacer perder a algunos dirigentes sus posiciones de poder.

Juan Arricivita.

Nacido en Méjico en el siglo XVIII. Poco más se conoce de su vida: fue Prefecto y Comisario del Colegio de Propaganda Fide de Querétaro en Nueva España ( Méjico) y un celoso y eficiente misionero, miembro muy estimado de la Orden Franciscana. merece una mención especial por ser el autor del segundo volumen del la "Crónica de Querétaro" (para la primera parte ver Espinosa, Isidro Felix), un libro de inestimable valor para la historia de la misión y colonización del noroeste mejicano, Arizona y California.
Beristain de Souza, Biblioteca hispano-americana setentrional (Mexico, 1816), I; Cronica Serafica y Apostilica del colegio de Propaganda Fide de la Santa Cruz de Queretaro, N.E., Segunda parte (Mexico, 1792).

AD. F. BANDELIER.
Transcrito por William D. Neville
Traducido por Pedro Royo