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viernes, 18 de abril de 2014

BRÍGIDA, SANTA


B. de Suecia (Birgitta, o Brigitta Birgersdotter) es la más célebre figura del santoral escandinavo. Sus Revelaciones constituyen un monumento místico literario que la han hecho universalmente conocida. Es fundadora de la Orden de S. Salvador. Y una de las más importantes propugnadoras de la vuelta del Papa a Roma desde Avignon. El pueblo de Suecia la considera heroína nacional.
      N. en el castillo de Finsta (al SE de Upsala) en junio de 1303, y m. en Roma 23 jul. 1373. Descendiente de una noble familia sueca, de sangre real, sus padres, Birger Persson, gobernador de Uppland, y Sigrid (Ingeborg), educaron a B. esmeradamente. En septiembre de 1316, se desposó con Ulf Gudmarsson; fue una esposa ejemplar; tuvo ocho hijos: Karl, Birger, Bengt, Gudmar y Marta, Karin (S. Catalina de Suecia), Ingeborg y Cecilia. B. y Ulf eran sumamente piadosos, caritativos, ascetas, incluso durante su estancia en la corte del rey Magnus II, ambos fueron terciarios franciscanos; En 1341 (o más probablemente en 1342), un acontecimiento marca espiritualmente la vida de B.: ambos cónyuges emprenden la peregrinación a Santiago de Compostela. A su regreso, Ulf entra en el monasterio cisterciense de Alvastra y m. el 12 feb. 1344.
      B. permanece dos años retirada en un edificio contiguo al monasterio, haciendo una vida consagrada a Dios. Allí comienza una nueva etapa de su vida espiritual con frecuentes fenómenos místicos: visiones, revelaciones, profecías, desposorio con Cristo. Sus directores espirituales, el Maestro Matthias, canónigo de Linkoping, y después, Petrus Olafsson y el monje cisterciense Petrus, superior del monasterio de Alvastra, se encargan de transcribir y traducir al latín las revelaciones y profecías de B. En una de las visiones, el Señor revela a B. e texto de la Regla de la nueva Orden que debe fundar. Sus monasterios serán dobles, de hombres y mujeres, y gobernados por una abadesa en representación de la Santísima Virgen. En cada uno habrá 13 sacerdotes y un total de 85 miembros, en memoria de los 13 apóstoles (incluido S. Pablo) y de los 72 discípulos. Su fin es expiar por los pecados y contemplar la Pasión de Cristo. Urbano V concedió la Bula de aprobación el 5 ag. 1370. El primer monasterio se fundó en Vadstena; cumpliendo un mandato del Señor, B. marchó a Roma, de donde ya no saldría, sino para sus peregrinaciones a varias ciudades de Italia y a Tierra Santa. En esta última peregrinación, contrajo una enfermedad, que poco después le ocasionó la muerte. Su cuerpo fue trasladado a Vadstena (1373-1374), donde se encuentra. Canonizada por Bonifacio IX, 7 oct. 1391, y confirmada su canonización por Martín V, 1 jul. 1419. Su fiesta se celebra el 23 julio; se le representa con un libro, acogiendo bajo su manto a varios monjes y monjas.
      Sus obras se contienen en un volumen preparado por el español y confidente suyo, Alfonso de Vadaterra (antiguo obispo de Jaén); son ocho libros de Revelationes, otro de Extravagantes, la Regula Sancti Salvatoris, Sermo Angelicus de excellentia B. Mariae Virginis y cuatro Orationes. Todas ellas han sido objeto de enconada polémica, Atacadas ya en vida de B., volvieron a serio en el conc. de Constanza y en el de Basilea. Gerson daba a estas obras poco crédito; en cambio, fueron defendidas concienzudamente por Juan de Torquemada, dominico, en su Vefensorium. En ellas hay no pocos errores históricos, fórmulas ambiguas en materia teológica y expresiones de poco gusto literario. Su verdadero valor está en el terreno de la mística. Su mensaje reformador tuvo eco en el mundo de su tiempo.
     
BIBL.: La obra fundamental para cualquier estudio de B. es I. COLLIJN, Acta et Processus Canonizationis Beatae Birgittae, en Samlingar utgivna av Svenska Forns-Kriffsiillskapet, Series: Latinska Skrifter, I, Upsala, 1924-31; las Vitae antiguas en ed. C. ANNERSDET, Vita S. Birgittae, en Scriptores Rerum Svecicarum medii aevi, III, Upsala 1871, 185-224; M. DE OQUENDO, Vida de S. Brígida, S. Sebastián 1636; I. DE TORQUEMADA, Liber revelatiorum coelestium S. Birgittae de regno Svecie, Roma 1488 (numerosas ed.); I. CECCHETTI, Brigida di Svezia, en Bibl. Sanct., III, 439-533.

CARLOS M. LÓPEZ.

BRÍGIDA DE KILDARE, SANTA


M. el 1 feb. 524 ó 526. Patrona de Irlanda juntamente con los santos Patricio y Columba. Es la santa más conocida de toda Irlanda, fundadora del monasterio de Kildare. A pesar de su gran fama, de la abundancia de material hagiográfico y folklórico y de numerosos datos sobre la devoción popular, conectados con su culto, se saben muy pocos hechos históricos acerca de ella.
      La vida de B., escrita por Cogitosus en el s. VII (620- 680), es el ejemplo más temprano existente de la hagiografía Hiberno-Latina. Hace un interesante relato de la Iglesia de Kildare y tiene valor como fuente para una historia social, pero el autor sabía evidentemente muy poco de la vida terrena de la santa. Ésta aparece como fundadora del monasterio de Kildare; era un monasterio posiblemente para monjes y monjas y también una sede episcopal. Se dice que el obispo Conláeth fue escogido por B., y parece que la abadesa del monasterio, la sucesora de B., ejerció una autoridad quasi-jurisdiccional a través del obispo agregado a la Iglesia (sobre el fenómeno de tales obispos monásticos). Existen también himnos y poemas en lengua irlandesa de los s. VII y VIII atestiguando el culto de B. Partiendo de esto y de fuentes seculares (vestigios genealógicos, etc.), parece probado que B. pertenecía a una tribu menor, los Fothairt, a los que se encuentra en varias partes de Irlanda y una de cuyas ramas se estableció en el mismo Kildare. Las leyendas de B. subrayan su caridad y hospitalidad y también señalan su conexión con las labores de las granjas y con el ganado, del mismo modo que hace el folklore moderno y los cultos populares. El irlandés Donatus, obispo de Fiésole aproximadamente desde el 826 al 874, escribió una Vida en verso de B., a la que en gran parte se debe la difusión de su culto a través de Europa.
     
BIBL.: J. F. KENNEY, The sources for the early history of lreland, Nueva York 1929, 356-364; J. RYAN, lrish monasticism, Dublín 1931, 134-136, 179-184; G. SCHREIBER, lrland im deutschen und abendliindischen Sakralraum, Colonia y Opladen 1956, 26- 37; C. Mc GRAM e I. BELLI BARSALI, Brigida di Cell Dara, en Bibl. Sanct, 3, 430-437.

FRANCIS J. BYRNE.

lunes, 24 de marzo de 2014

Brígida de Suecia, Santa

La santa más celebrada en los reinos del norte, nació alrededor de 1303; y murió el 23 de julio de 1373.
Infancia:
Hija de Birger Persson, gobernador y juez provincial (Lagman) de Uppland, y de Ingeborg Bengtsdotter. Su padre era uno de los terratenientes más ricos del país, y, como su madre, ella se distinguía por una profunda piedad. Santa Ingrid, cuya muerte había ocurrido cerca de veinte años antes del nacimiento de Brígida, era un pariente cercano de la familia. La hija de Birger recibió un entrenamiento religioso cuidadoso, y desde los siete años mostró signos de extraordinarias impresiones e iluminaciones religiosas. Debido a su educación, y a la particular influencia de una tía, quien tomó el lugar de su madre después de que ésta murió en 1315, ella adquirió una fuerza de la voluntad inquebrantable que la distinguió.
Matrimonio:
En 1316, en la edad de trece años, la unieron en la matrimonio con Ulf Gudmarsson, que tenia entonces dieciocho. Ella tuvo gran influencia sobre su noble y piadoso marido, y el matrimonio fue bendecido con ocho niños, entre ellos Santa Catalina de Suecia. La vida santa y la gran caridad de Brígida pronto hicieron que su nombre fuera conocido cerca y lejos. Ella tuvo contacto con varios teólogos estudiosos y piadosos entre ellos Nicolás Hermanni, después obispo de Linköping, Matías, canónigo de Linköping y su confesor; Pedro de Alvastrâ, y Pedro Magister, su confesor después de Matías. Ella estuvo después en la corte de rey Magnus Eriksson, sobre quien ella tuvo gradualmente gran influencia. Alrededor de los 40 años (1341-43) hizo una peregrinación a Santiago de Compostela en compañía de su marido. En el viaje de regreso, su marido fue golpeado por una grave enfermedad, pero se recupero lo suficiente para terminar el viaje. Sin embargo poco después murió (1344) en el monasterio Cistircense de Alvastrâ en Gothland del este.
Viudez:
Brígida se dedicó enteramente a las prácticas de la religión, al ascetismo, y a las empresas religiosas. Las visiones que creyó haber tenido en su niñez llegaron a ser más frecuentes y definidas. Ella creyó que Cristo mismo se le aparecía, y escribió las revelaciones que recibía y que tuvieron gran reputación durante la edad media. Estas revelaciones fueron traducidas al latín por Matías Magister y el Prior Pedro. Santa Brígida fundó entonces una nueva congregación religiosa, las Brigitas, u orden del Santo Salvador, cuyo principal monasterio, en Vadstena, fue ricamente dotado por el rey Magnus y su reina (1346). Para obtener la confirmación de su instituto, y al mismo tiempo buscar una esfera más amplia de actividad para su misión, la cual era elevar la moral de la época, ella viajó a Roma en 1349, y permaneció allí hasta su muerte, excepto mientras estaba en peregrinaciones, entre ellas, una a Tierra Santa en 1373. En agosto de 1370, el papa Urbano V confirmó la regla de su congregación. Brígida hizo representaciones serias al papa Urbano, impulsando el retiro de la santa sede de Aviñon de nuevo a Roma. Ella logró el más grande bien de Roma, debido a su vida piadosa y caritativa, y sus insistentes admoniciones a otros para adoptar una mejor vida y siguiendo los excelentes precedentes que ella había adquirido en su tierra natal. El año siguiente a su muerte su restos fueron llevados al monasterio en Vadstena. Ella fue canonizada, el 7 de octubre de 1391, por Bonifacio IX.
J.P. HIRSCH Trascrito por Pamela Scofield Traducido por: Andrea Torres-Barragán