Un zombie es un cuerpo humano reanimado. Las historias de zombies encuentran su origen en el sistema de creencias afro-caribeño del Vudú,
que lo definía como el control de los trabajadores por una poderosa
hechicera. Los zombies se convirtieron en un artificio popular en la ficción de horror moderna, en gran parte a causa del éxito de la película ‘La noche de los muertos vivos’, de George A. Romero (1968).
Hay varias etimologías posibles de la palabra zombie. Un origen posible es ‘jumbie’, el término usado en el oeste de la India para decir ‘fantasma’. Otra es ‘nzambi’, una palabra del Congo que significa ‘espíritu de una persona muerta’.
Según el diccionario Merriam-Webster, la palabra entró al inglés en
1871; deriva del criollo haitiano ‘zonbi’, que es de origen Bantu. Un
‘zonbi’ es una persona que ha muerto y luego volvió a la vida sin
voluntad libre ni lengua humana. Es similar al fantasma nzúmbe de
Kimbundu.
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Vudú
Según los principios del vudú, una persona muerta puede revivir gracias a un bokor, o hechicero vudú. Los zombies permanecen bajo el control del bokor,
ya que no tienen voluntad propia. ‘Zombi’ es también el nombre del
dios-serpiente Damballah Wedo, de origen nigerio-congolés; es parecido a
la palabra ‘nzambi’, que significa ‘dios’. También existe dentro de la
tradición vudú el zombi astral, que es un alma humana capturada por un
bokor y usada para aumentar su poder.
En 1937, mientras investigaba el
folclore de Haití, Zora Neale Hurston se encontró con el caso de una
mujer que apareció en un pueblo en el que una familia afirmó que era
Felicia Felix-Mentor, una pariente que había muerto y había sido
enterrada en 1907 a la edad de 29 años. Hurston escuchó rumores que
decían que las personas afectadas habían recibido poderosas drogas,
pero no fue capaz de ubicar a gente dispuesta a darle más información.
Luego escribió:
‘Si la ciencia llega algún día al
fondo del Vudú en Haití y África, se descubrirá que importantes
secretos médicos, todavía desconocidos para las ciencias médicas, son
los que le dan su fuerza más que los ritos ceremoniales’.
Varias décadas después, Wade
Davis, un etnobotánico de Harvard, presentó un caso farmacológico de
zombies en dos libros, ‘The serpent and the rainbow’ (1985) y ‘Passage
of darkness: the ethnobiology of the haitian zombie’ (1988). Davis
viajó a Haití en 1982 y, como resultado de sus investigaciones, declaró
que una persona viva puede convertirse en un zombie por medio de dos
polvos especiales que entran en el caudal sanguíneo (generalmente por
una lastimadura). El primero, ‘coup de poudre’ (Francés: ‘golpe de
polvo’), incluye la tetrodotoxina (TTX), el veneno encontrado en el pez
globo. El segundo polvo está compuesto por disociativos como la
datura. Juntos, estos polvos podían inducir un estado parecido al de la
muerte, en el que la voluntad de la víctima quedaba enteramente sujeta
al bokor. Davis también popularizó la historia de Clairvius Narcisse,
de quien se dijo que sucumbió frente a esta práctica.
Los síntomas del envenenamiento
por TTX van desde los mareos y la nausea hasta la parálisis,
inconsciencia, y muerte, pero no incluyen un trance ‘de muerte’. Según
el neurólogo Terence Hines, la comunidad científica rechaza a la
tetrodoxina como la causa de este estado, y las afirmaciones de Davis
sobre los zombies hawaianos no son tomadas en serio. El psiquiatra
escocés R. D. Laing resaltó el lazo entre las expectativas sociales y
culturales y la compulsión, en el contexto de la esquizofrenia y otras
enfermedades mentales, lo cual sugiere que la esquizogénesis puede tener
su peso en los aspectos psicológicos de la ‘zombificación’.
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