miércoles, 18 de diciembre de 2013

Baal-Berit.

(heb. Baal berîth, "Baal [señor] de un [del] pacto", y +Kl berîth, "dios de un
[del] pacto").

Deidad adorada por los israelitas durante el período de los jueces (Jue. 8:33;
9:4), también llamada "el dios Berit" (9:46).  Un templo que se le había
dedicado estaba en Siquem, que, como la mayoría de ellos, era un depósito de
tesoros (v 4).  No se sabe por qué recibió el nombre que tenía y a qué pacto se
refiere.  Se han hecho las siguientes sugerencias: Los siquemitas rastrearon
sus orígenes hasta Hamor (Jue. 9:28; véase Gn. 34:20; etc.), y Hamor
literalmente significa "asno".  Los documentos de Mari muestran que entre los
amorreos la expresión "matar un asno" era sinónimo de "hacer un tratado".  De
aquí que "hijos de Hamor" o "hijos de un asno" podría significar "miembros de
una confederación", de donde Baal-berit habría sido el dios llamado a ser
testigo del pacto.

Sin embargo, es más probable que el pacto mencionado sea el que hizo Josué con
el pueblo poco antes de su muerte en Siquem.  Después que concluyó el pacto,
levantó "una gran piedra" como recordativo "junto al santuario de Jehová" (Jos.
24:25-27).  Las excavaciones en Siquem han descubierto que en ese lugar existía
un santuario al aire libre desde los tiempos patriarcales hasta c 1650 a.C. 
Por esa época se lo cubrió con una gruesa capa de tierra para formar otra
plataforma, sobre la cual se levantó un templo-fortaleza que fue destruido por
Abimelec en el s XII a.C.  Frente a sus ruinas se halló una enorme piedra
emplazada sobre una base cóncava, muy probablemente la que levantó Josué. 
Parece que en tiempos de Josué el templo-fortaleza de Siquem era conocido como
el "santuario de Yahweh", y como el pacto entre Dios y su pueblo se celebró en
ese lugar, el dios de este templo llegó a ser conocido como el "dios del pacto"
o "señor del pacto".  De allí que estos términos se referían al Dios Yahweh de
Israel.  Que Jehová fue adorado en muchos lugares antes y después de la
construcción del templo de Jerusalén está bien documentado en la Biblia.

Bib.: ARI 113; G. E. Wright, Shechem [Siquem] (Nueva York, 1965), pp 80-122.

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