miércoles, 18 de diciembre de 2013

Baasá.

               General originario de la tribu de Isacar, reival de la de Efraín, que se convirtió en el tercer rey de "Israel *" (el reino del norte nacido del cisma*); en el transcurso de una campaña contra los filisteos, probablemente en el 909 a.C., se apoderó del trono asesinando al rey Nadab, hijo del efraimita Jeroboán I*, y eliminó a toda la descendencia de éste (1). Así se cumplió la predicción del profeta Ajías * sobre el castigo que debía sufrir la impiedad de Jeroboán.

               Baasá fue contemporáneo de Asá, rey de Judá (911-870), y trató de mejorar su frontera en detrimento de éste; penetrando en Benjamín, en el territorio de su vecino meridional, el rey de Israel fortificó la ciudad de Ramá, a menos de 10 km de Jerusalén; sólo abandonará ese lugar para hacer frente en el Norte a la invasión de los arameos de Damasco, cuyo rey Ben-Hadad I había cambiado de alianza: de "amigo" de Baasá se convirtió en aliado de Asá, y aprovechò el conflicto entre Israel y Judá para despojar al reino de su antiguo aliado de todo el territorio de Neftalí *(2).

             Bassá no tuvo éxito en sus empresas bélicas, y mereció además la maldición divina por haber conducido a su pueblo a desviaciones idolátricas: el profeta Yehú le anunció un castigo análogo al que preveía en su tiempo Ajías para Jeroboán (3). Su hijo Elá le sucedió a su muerte en el 886 a.C., pero todos sus descendientes fueron exterminados por el rgicida Zimrí * (4).

(1) 1 Re 15,27-29.
(2) 1 R 15,16-21; 2 Cró 16,1-5.
(3) 1R 16,1-4.
(4) 1R 16,10-13.

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