martes, 25 de julio de 2017

Julián de Cortázar

Estudió en la Universidad de Oñate, donde también enseñó teología. Fue miembro del Colegio de Santa Cruz de Valladolid y catedrático de Artes, y luego fue nombrado canónigo magistral de Santo Domingo de la Calzada.1​
En 1617, el rey Felipe III lo propuso como obispo del Tucumán y el papa Paulo V lo autorizó. Nombrado como tal en España, se embarcó inmediatamente hacia América, desembarcando en Buenos Aires en marzo de 1618. Se trasladó luego a Asunción, donde el obispo local, Lorenzo Pérez de Grado, lo consagró obispo. Desde allí se trasladó a Santa Fe, y finalmente a Santiago del Estero, arribando el 28 de septiembre de ese año. Encontró la catedral de la diócesis destruida por un incendio y a medio reconstruir, y dedicó sus primeros años de mandato a corregir desviaciones en las costumbres del clero local; su carácter fuerte lo llevó a serias discusiones con los frailes dominicos. Se trasladó a Córdoba, donde fomentó la Universidad que ya funcionaba y donde debió imponerse al monasterio de las Catalinas por la fuerza de su autoridad. Informó a la Corona que los jesuitas tenían en Córdoba 13 sacerdotes, 28 estudiantes y 11 coadjutores.2​
En 1620 continuó su visita pastoral, visitando La Rioja, Londres y San Miguel de Tucumán. De regreso en Santiago del Estero, en 1621 consagró obispo a monseñor Pedro Carranza, primer obispo de Buenos Aires. Durante su visita a los Valles Calchaquíes, la presencia de una escolta armada junto al obispo alarmó a las poblaciones indígenas, que huyeron y se negaron a presentárseles. De allí visitó Salta, San Salvador de Jujuy y Esteco.2​
Durante toda su gestión fue gobernador del Tucumán Juan Alonso de Vera y Zárate, con quien el obispo tuvo repetidos roces, al punto de llegar a excomulgarlo durante algunas semanas.2​ Durante su gestión encargó el seminario diocesano a los Padres Jesuitas.3​
El 9 de enero de 1625 fue presentado por el rey Felipe IV para la Arquidiócesis de Bogotá, para la que fue nombrado algunas semanas más tarde. Se puso en marcha a través del Perú y se hizo cargo de su arzobispado entrando a la ciudad de Bogotá el 4 de julio de 1627. En esa ciudad amplió el Palacio Episcopal y realizó una visita parcial de su diócesis.1​
Tras ejercer su mandato durante tres años, falleció en Bogotá en octubre de 1630.1​
Una calle de la ciudad de Córdoba, en Argentina, lleva su nombre.

Referencias


  • Florez de Ocáriz, Juan (1674). «Arzobispos y dignidades del Nuevo Reino de Granada, parte 3». Genealogías del Nuevo Reino de Granada.

  • Bruno, Cayetano (1993). La Iglesia en la Argentina: cuatrocientos años de historia. Centro Salesiano de Estudios. pp. 102-105.


  • Predecesor:
    Hernando de Trejo y Sanabria
    Obispo del Tucumán
    1617-1625
    Sucesor:
    Tomás de Torres

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