martes, 19 de abril de 2016

CHAIKOVSKI, PIOTR ILICH


Compositor ruso; n. el 7 mayo 1840 y m. el 6 nov. 1893. Su talento musical se despertó desde pequeño, aunque no lo cultivó hasta bastante tarde. Estudia Derecho en San Petersburgo y trabaja como empleado de Hacienda entre 1859 y 1863, fecha en que dimite para estudiar con Anton Rubinstein en el Conservatorio de San Petersburgo. En 1866 es nombrado profesor de Teoría en el Conservatorio de Moscú. En 1873 estrena su primera ópera, Eugenio Oneguin, con texto de Pushkin, pero el fracaso y en especial la desaprobación de Rubinstein, le hacen desistir del camino operístico, que no reemprenderá hasta el final de su vida. De carácter tímido y nervioso, toda su vida se vio marcada por trastornos de este tipo. Su matrimonio en 1877 apenas duró unas semanas, tras las que fue disuelto, marchando el compositor al extranjero protegido por Mme. von Meck, una rica admiradora a la que jamás vio ni habló, pero que le protegió económicamente hasta 1890.
     
      Desde 1888 gozó de una pensión del zar y vivió alternativamente con su hermana o en las propiedades de Mme. von Meck, cuando ésta se hallaba ausente. A partir de 1887 se presenta como director de sus propias obras en Rusia y en las grandes ciudades europeas. Murió a causa del cólera contraído por beber agua infectada.
     
      De una manera casi increíble, los críticos occidentales se han mantenido hasta hace poco empeñados en demostrar el universalismo germanizante de Ch. frente al nacionalismo de Glinka y los Cinco. Sin embargo, Ch. no sólo es el más importante de los músicos rusos, sino también el más ruso de ellos, aunque en raras ocasiones utilizara el folklore. Hoy día los rusos le consideran como su autor nacional por excelencia. Heredero del sinfonismo germánico, lo transforma y asimila, inyectándole una sentimentalidad rusa y una orquestación esplendorosa y moderna que por primera vez no tiene influencia alemana. Aunque a veces su desequilibrio anímico se trasluce en su obra y tiene pasajes blandos o triviales, las mejores páginas de Ch. es cuentan entre lo más escogido de la música europea.
     
      Entre las obras de Ch. cabe destacar las destinadas al teatro, y entre ellas las óperas, a pesar del relativo poco éxito que en su vida gozaron. Eugenio Oneguin y La dama -de Pique, de 1879 a 1890 respectivamente, muestran con amplitud el talento musical del compositor. Mucho más célebres, aunque no siempre mejores, son sus ballets, entre los que descuella Cascanueces, obra verdaderamente perfecta, de una cristalina orquestación, y que influirá notablemente en la Petrushka de Strawinski. Muy conocidos también son El lago de los cisnes, clásico del ballet blanco, y La bella durmiente. Entre su producción sinfónica contamos seis sinfonías de las que sólo se ejecutan normalmente las tres últimas, la Cuarta Sinfonía en f a menor, algo menos conseguida orquestalmente que otras piezas del autor, data de 1877. La Quinta Sinfonía, escrita en 1888, es probablemente la más perfecta de las suyas, aunque cede en popularidad ante la Sexta Sinfonía en si menor, llamada Patética, favorita de los públicos a pesar de cierta morbosidad de contenido. Entre los conciertos destacan los dos Conciertos para piano, de los que el primero, en si bemol menor, es el más conocido pese a ser mejor el segundo, en sol mayor. Su Concierto para violín y orquesta en re mayor, escrito en 1878, encontró muchos obstáculos para su estreno, pues las grandes dificultades técnicas asustaron a los divos de la época, que lo declararon inejecutable. Hoy es pieza obligada del repertorio violinístico. Del resto de su producción sinfónica cabe destacar la obertura-fantasía Romeo y Julieta. Menos afortunados son otros poemas sinfónicos como Hamlet, Francesca da Rímini o el popular Capricho italiano. Tampoco lo es una de sus obras más famosas, la Obertura 1812, escrita para conmemorar el aniversario de la campaña rusa de Napoleón. Entre la música de cámara se ha popularizado la Serenata para cuerdas.
     
     
BIBL.: I. STRAWINSKY, Poética musical, París 1935; M. R. HOFFMANN, Tchaikowsky, París 1959.

TOMÁS MARCO.

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991

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