El Juicio final según Miguel Ángel en la Capilla Sixtina del Vaticano.
La
mística (del verbo
griego myein, "encerrar", de donde
mystikós,
"cerrado, arcano o misterioso") designa un tipo de experiencia muy
difícil de alcanzar en que se llega al grado máximo de unión del alma
humana a lo Sagrado durante la existencia terrenal. Se da en las
religiones monoteístas (
zoroastrismo,
judaísmo,
cristianismo,
islamismo), así como en algunas politeístas (
hinduismo); algo parecido también se muestra en religiones que más bien son filosofías, como el
budismo, donde se identifica con un grado máximo de perfección y conocimiento.
Según la
teología, la mística se diferencia de la
ascética en que ésta ejercita el
espíritu humano para la perfección, a manera de una
propedéutica
para la mística, mediante dos vías o métodos, la purgativa y la
iluminativa, mientras que la mística, a la cual sólo pueden acceder unos
pocos, añade a un
alma perfeccionada por la
gracia o por el ejercicio ascético la experiencia de la unión directa y momentánea con
Dios, que sólo se consigue por la vía unitiva, mediante un tipo de experiencias denominadas visiones o
éxtasis
místicos, de los que son propios una plenitud y conocimiento tales que
son repetidamente caracterizados como inefables por quienes acceden a
ellos.
El misticismo está generalmente relacionado con la
santidad, y en el caso del Cristianismo puede ir acompañado de manifestaciones físicas sobrenaturales denominadas
milagros, como por ejemplo los
estigmas y los discutidos fenómenos parapsicológicos de
bilocación y
percepción extrasensorial,
entre otros. Por extensión, mística designa además el conjunto de las
obras literarias escritas sobre este tipo de experiencias espirituales,
en cualquiera de las religiones que poseen escritura.
El misticismo, común a las tres grandes religiones monoteístas, pero
no restringido a ellas (hubo también una mística pagana, por ejemplo),
pretende salvar ese abismo que separa al hombre de la divinidad para
reunificarlos y acabar con la
alienación que produce una realidad considerada injusta, para traer en términos cristianos el
Reino de los Cielos a la
Tierra. Los mecanismos son variados: bien mediante una lucha meditativa y activa contra el
Ego (
Budismo) o
nafs como en el caso del
sufismo musulmán, bien mediante la
oración y el
ascetismo en el caso cristiano, o bien a través del uso de la
Cábala en las corrientes más extendidas del
judaísmo.
Mística pagana
Las religiones de origen europeo antiguo, llamadas despectivamente "paganas" o
paganismo,
son aquellas creencias y religiones anteriores o distintas al judaísmo,
cristianismo e islamismo y a menudo caracterizadas por el
animismo o el
politeísmo. En el seno de estas religiones, los
Misterios de Eleusis o eleusinos y el
Neopitagorismo, todavía mal conocidos, llegaron a tener creyentes que se manifestaban de forma mística.
Las religiones celtas agrupan diversas creencias. Estas religiones mantenían un
politeísmo conectado en gran medida con fuerzas de la naturaleza (
animismo)
que deificaban todo lo viviente o activo. A falta de extensas
referencias escritas, por los hallazgos arqueológicos y funerarios se
puede deducir que eran religiones muy marcadas por la
magia
y el ritual. Se han encontrado vasijas de procedencia celta con
personajes en posturas yógicas que con toda probablidad representan a
sacerdotes. Esto lleva a pensar en algún tipo de misticismo religioso
emparentado con las creencias en dioses asociados a fuerzas naturales.
1
El filósofo
neoplatónico Plotino (siglo III d.C.) nacido en
Egipto,
representa una mística natural, que, no obstante, describe el éxtasis
con "una perfección tal que ha sido después imitada por los místicos
cristianos" quienes siguieron sus mismas fórmulas.
2
Mística cristiana
Jardín con estatua representando a San Francisco de Asis rodeado de pájaros.
En el caso de la mística cristiana el acto místico de unión con Dios, conocido como
éxtasis,
no depende del individuo, sino solamente de Dios, que por motivos que
sólo Él conoce otorga como gracia privada un breve tiempo de
comunicación sensible ultraterrena a algunas almas a las que se acerca
bien directamente o bien para su posterior transmisión a un grupo
específico o al conjunto social. Puede ir acompañado de las
manifestaciones llamadas estigmas o llagas: heridas que reproducen
algunas de las heridas de Cristo en la cruz, así como de bilocación
(suceso que consiste en que el santo o místico es visto en dos o más
sitios al mismo tiempo) y manifestaciones proféticas. Se cree que el
éxtasis es otorgado, en el caso del
Catolicismo, pero esto no es necesario, a personas que han seguido una dura disciplina
ascética
de ayuno, soledad, oración, humildad, trabajo, penitencia,
mortificación e introspección mediante el seguimiento de una regla de
conducta monástica (
clero regular masculino y femenino) para purificarse ante los ojos de Dios mediante los caminos o vías llamados
vía purgativa y
vía iluminativa. Los místicos carmelitanos hablan de
noche oscura, así como de dar un
ciego y oscuro salto
de fe con la esperanza de que Dios se apiade y recoja el alma de sus
siervos. Si Dios quiere, habrá una unión mística o éxtasis, experiencia
más divina que humana que resulta de un placer
inefable, esto es,
intransmisible por entero, sino sólo en una parte muy pequeña, por
medio de la palabra o cualquier otro medio de expresión. Así la describe
por ejemplo Santa Teresa de Jesús:
Y es tanto lo que se emplea el alma en el gozo de lo que el Señor la representa, que parece que se olvida de animar el cuerpo. (...)
No se pierde el uso de ningún sentido ni potencia, pero todo está
entero para emplearse en Dios solo. De este recogimiento viene algunas
veces una quietud y paz interior muy regalada, que está el alma que le
parece que no le falta nada.
También, sin embargo, existe una mística protestante que representan, por ejemplo, escritores como
Emanuel Swedenborg y sus
Arcanos celestes o
Joseph Smith, fundador de
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o Mormonismo, o incluso el poeta
William Blake, así como una mística heterodoxa representada, en la forma más antigua, por los
cristianos gnósticos y en la
Edad Media y
Renacimiento por los
alumbrados, los
dejados o por los seguidores del
quietismo preconizado por
Miguel de Molinos, una mística en ciertos sentidos muy cercana al
Budismo.
La tradición mística cristiana arranca en realidad de
Pablo de Tarso y del
Evangelio según San Juan, así como de los posteriores
Padres de la Iglesia, en particular los
Padres del yermo o de la Tebaida. San
Agustín de Hipona fue una figura muy influyente, así como Santo
Tomás de Aquino. Carácter místico tienen algunas obras muy leídas del desconocido
Pseudo Dionisio Areopagita, que algunos quieren indentificar erróneamente con el desconocido griego convertido por
Pablo de Tarso en el
Areópago de Atenas; su
teología negativa fue un avance que se incorporó a la mística cristiana y se encuentra, por ejemplo, en San
Juan de la Cruz. Siguen después las escuelas místicas de distintas órdenes monásticas, entre las cuales destacan las distintas ramas de la
mística franciscana, la
mística agustina, la
mística carmelita y la
mística trinitaria. Tuvo mucha importancia y fue no poco influyente la
mística germánica, representada por
Jan van Ruysbroeck, el maestro
Eckart,
Tomás de Kempis y, ya en el
Barroco, por
Angelus Silesius y su
Peregrino querubínico.
Mística germánica
Cabe resaltar dentro de la Mística germánica una figura de gran
importancia: la abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica,
compositora y escritora alemana
Hildegard de Bingen; también en la Edad Media creó escuela el
Meister Eckhart y sus discípulos
Enrique Suso y
Juan Taulero. Y, en el siglo XVII,
Jakob Böhme y sobre todo Johann Scheffler, más conocido como
Angelus Silesius, autor de los paradójicos
epigramas religiosos contenidos en
Peregrino querubínico.
Mística italiana
La mística italiana cuenta con las figuras del
poverello San
Francisco de Asís, autor del famosísimo
Cántico, una de los primeros textos de la literatura italiana y sin duda alguna uno de los más hermosos.
[cita requerida]
Mística española
Vidriera del Convento de Santa Teresa.
La mística española se desarrolló principalmente en Castilla,
Andalucía y Cataluña. Brota fuertemente en el siglo XVI a causa de la
tensión existente con el
Protestantismo. Existen los precedentes medievales de
Raimundo Lulio, que marca fuertemente la tradición española con el contacto de la cultura árabe y la
mística sufí, y con la tradición semítica de la
Cábala (en España se compiló su libro más importante, el
Zohar, y muchos escritores sefardíes emigrados ampliaron las enseñanzas cabalísticas, como por ejemplo
Moisés Cordovero o
Isaac Luria).
Se trata, además, cronológicamente, de una de las últimas místicas
aparecidas y en cierto modo representa la culminación de la tradición
mística cristiana.
[cita requerida]
La característica más acusada de la mística española es su carácter
ecléctico, armonizador entre tendencias extremas; un ejemplo, podemos
encontrar en
San Juan de la Cruz al demonio nombrado en árabe
Aminadab
o un mismo verso repetido al estilo de la poesía árabe. Un segundo
rasgo es que en la literatura religiosa hispana predomina lo ascético
sobre lo místico. El tercero sería su gran elaboración formal: presenta
un excelente estilo literario, de forma que muchas de sus obras se
cuentan como obras maestras de la literatura en lengua española.
Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
Tema de atribución discutida, usado por Santa Teresa de Jesús y con alguna variación (
y de tal manera espero) por San Juan de la Cruz.
3
Como corriente literaria, utiliza la creación de obras escritas como
medio para expresar la religiosidad y lo que supone para sus autores la
unión del alma con Dios, reservada a muy pocos elegidos.
Vías purgativa, iluminativa y unitiva
Para la unión del alma con Dios se establecía el seguimiento de tres vías, procedimientos, pasos o fases, según el
Tratado espiritual de las tres vías, purgativa, iluminativa y unitiva de
Bernardo Fontova (Valencia, 1390-1460),
cartujo en Vall de Crist;
4 y que repetiría
Juan de Palafox y Mendoza,
obispo de Puebla, en
Varón de deseos en que se declaran las tres vías de la vida espiritual, purgativa, iluminativa y unitiva (1642):
5
- Vía purgativa: el alma se purifica de sus vicios y sus
pecados mediante la penitencia y la oración. Las atracciones por sí
mismas no tienen por qué ser malas pero sí lo es el apego o gusto que
provocan en la memoria, porque la impide orientarse plenamente hacia
Dios. La privación corporal y la oración son los principales medios
purgativos.
- Vía iluminativa: una vez purificada, el alma se ilumina al
someterse total, única y completamente a la voluntad de Dios. El alma se
halla ya limpia y en un desamparo y angustia interior inmensos,
arrojada a lo que es por sí sola sin el contacto de Dios. El demonio
tienta entonces y el alma debe soportar todo tipo de tentaciones y
seguir la luz de la fe confiando en ella y sin engañarse mediante una
continua introspección en busca de Dios. Pero ha de ser humilde, ya que
si Dios no quiere, es imposible la unión mística, pues la decisión
corresponde a Él.
- Vía unitiva: el alma se une a Dios, produciéndose el éxtasis
que anula los sentidos. A este punto sólo pueden llegar los elegidos y
es muy difícil describirlo con palabras porque el pobre instrumento de
la lengua humana, ni siquiera en forma poética, puede describir una
experiencia tan intensa: se trata de una experiencia inefable. El hecho
de haber alcanzado la vía unitiva puede manifestarse con los llamados
estigmas o llagas sagradas (las heridas que sufrió Cristo en la cruz),
con fenómenos de levitación del santo y con episodios de bilocación (es
decir, encontrarse en varios lugares al mismo tiempo). El santo, porque
ya lo es al sufrir este tipo de unión, no puede describir sino sólo
aproximadamente lo que le ha pasado.
Periodos
Pedro Sainz Rodríquez señala cuatro periodos en la historia de la mística española:
6
- Período de importación e iniciación, que comprende desde los
orígenes medievales hasta 1500, durante el cual se traducen y difunden
las obras de la mística extranjera.
- Período de asimilación (1500-1560) en el que las doctrinas
importadas son por pimera vez expuestas a la española por los escritores
que son precursores (fray Hernando de Talavera, fray Alonso de Madrid, fray Francisco de Osuna, fray Bernardino de Laredo, San Juan de Ávila, la sordomuda Teresa de Cartagena y otros).
- Período de plenitud y de intensa producción nacional (1560-1600, reinado de Felipe II: fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús).
- Período de decadencia o compilación doctrinal, prolongado hasta mediados del siglo XVII, representado por autores como Miguel de Molinos
y también por otros autores que no son creadores originales, sino
retóricos del misticismo que se ocupan de ordenar y sistematizar la
doctrina del período anterior.
Escuelas
Marcelino Menéndez Pelayo hizo una clasificación por escuelas según las órdenes religiosas de los místicos:
7
- Ascetas dominicos, cuyo prototipo es Fray Luis de Granada.
- Ascetas y místicos franciscanos (San Pedro de Alcántara, Fray Juan de los Ángeles, Fray Diego de Estella, Venerable Madre Juana de la Cruz, etc.).
- Místicos carmelitas (San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, etc.), con sus propios eremitorios, como el del Desierto de Bolarque.
- Ascetas y místicos agustinos (Fray Luis de León, Pedro Malón de Chaide, etc.
- Ascéticos y místicos jesuitas (San Francisco de Borja, Juan Eusebio Nieremberg, y otros).
- Clérigos seculares y laicos (Juan de Valdés, Miguel de Molinos), que son místicos heterodoxos.
Esta clasificación, en la que cada orden religiosa posee su propia
tradición teológica y doctrinal, se puede simplificar aun más en tres
corrientes:
- Afectiva (predomina lo sentimental sobre lo intelectual), que
tiene siempre presente el Cristocentrismo o la imitación de Cristo
hombre como vía por donde el cristiano puede llegar a la divinidad
(franciscanos y agustinos).
- Intelectualista o escolástica, que busca el conocimiento de Dios mismo por la elaboración de una doctrina metafísica (dominicos y jesuitas).
- Ecléctica o genuinamente española, representada por la mística carmelita.
Helmut Hatzfeld8
ha elaborado una clasificación de las teorías de interpretación de la
mística española muy influyente; en la que son cinco las escuelas
principales:
- Escuela Ahistórica, propuesta por Jean Baruzzi,
en un estudio francés sobre San Juan de la Cruz: sostiene la
originalidad de los místicos españoles que descubren sus símbolos
decisivos independientemente de las condiciones históricas.
- Escuela Sintética, cuyo teorizador principal es Gaston Etchegoyen
a través de un estudio francés sobre Santa Teresa; supone que la
mística española puede explicarse y entenderse como una fusión sintética
de diferentes formas más antiguas, todas exclusivamente occidentales.
- Escuela Secular, obra de Dámaso Alonso;
según ella numerosos elementos simbólicoso de los místicos españoles
derivan de la poesía profana, popular o culta, sobre todo de la poesía
de Garcilaso (a través de las versiones a lo divino de sus poemas que hizo Sebastián de Córdoba), el Romancero, la lírica popular y la lírica cancioneril.
- Escuela Arabista, integrada por Julián Ribera y sobre todo por Miguel Asín Palacios, que contempla afinidades entre los escritos de San Juan de la Cruz y los del místico mahometano Abenarabí, de la primera mitad del siglo XIII; por otra parte, nadie ha podido negar la influencia del misticismo musulmán en el catalán Raimundo Lulio.
- Escuela Germánica, que alega que el influjo mayor recibido por los místicos españoles proviene de los místicos flamencos y alemanes como Meister Eckart, o el flamenco Jan van Ruysbroeck, o Thomas de Kempis.
Hatzfeld se inclina por considerar que tanto Oriente como Occidente
han contribuido a la formación del lenguaje de los místicos españoles.
La mística española cuenta con figuras señeras en el
Siglo de Oro y sobre todo en Castilla, como
Bernardino de Laredo,
Francisco de Osuna; Santa
Teresa de Jesús compuso importantes obras místicas en prosa, como
Las moradas y
Camino de perfección; a San
Juan de Ávila se le debe tal vez el famoso soneto místico "No me mueve mi Dios para quererte", y San
Juan de la Cruz compuso con sus experiencias místicas unos poemas que son quizá la cumbre de la lírica española de todos los tiempos, el
Cántico espiritual y la
Noche oscura del alma, comentados por él mismo en prosa, entre otros varios poemas no menos importantes. Destacan también otros místicos, como Santo
Tomás de Villanueva, San
Juan Bautista de la Concepción,
Cristóbal de Fonseca, el beato
Alonso de Orozco, fray
Pedro Malón de Chaide, fray
Luis de Granada o fray
Juan de los Ángeles. En el País Vasco destaca la figura de San
Ignacio de Loyola. En Cataluña fue importante en la
Edad Media Ramón Llull, también conocido como
Raimundo Lulio, cuyo
Libro del amigo y el amado es el principal testimonio de la literatura mística en catalán. Tras el
Siglo de Oro, la mística española entró en decadencia.
Mística islámica o sufismo
La voz sufí deriva de la raíz
sûf, (
lana), aludiendo al
hábito con que vestían los sufíes como muestra de desapego del mundo. A
los ascetas errantes árabes se los llamaba también faquires ("pobres",
en
árabe faqîr, pl.
fuqarâ), y en
persa derviches (
darvîsh).
Mirados con cierta precaución a veces por algunos sectores de la
ortodoxia islámica, el respeto que demostró a sus enseñanzas
Algazel,
denominado por algunos orientalistas occidentales como "el San Agustín
árabe", y más conocido entre los musulmanes como Hujjatul Islam o
la Prueba del Islam, hizo que a partir de grupos sunnitas ubicados
Irak en el siglo VIII, y de
Bagdad y
El Cairo en el siglo IX, se extendiese la presencia del sufismo por todo el mundo islámico, desde
Irán hasta
India, y desde el
Magreb hasta
Anatolia y
Al Ándalus.
La ascética y mística sufí o
sufismo
se explica a sí misma como una vía que parte esencialmente del ejemplo
establecido por el Profeta del Islam, el Profeta Mahoma, y por gente de
entre sus Compañeros dedicados intensamente a la oración y el desapego,
conocidos algunos de ellos como Ahl as Suffa o la Gente del Banco.
La espiritualidad del sufismo hace énfasis a la vez en la acción, la contemplación y la oración, buscándose:
-
un estado de acción de sinceridad perfecta, modelado sobre la base del Corán y el ejemplo del Profeta del Islam;
-
un estado de contemplación por el cual no se vea en todo sino la huella de Dios o las luces reflejas de Dios;
-
un estado de oración o más propiamente 'Recuerdo de Dios' (dhikr) perpetuo.
Este estado atraviesa grados empezando por el dhikr de la lengua, el
dhikr del corazón, dhikr del secreto, dhikr del secreto del secreto y
así hasta varios niveles cada vez más profundos hasta el dhikr más allá
de toda categoría y conceptualización, en lo que sería la zona más honda
de la huella eterna del espíritu en estado de contemplación de Dios.
Los ejemplos de espiritualidad islámica fueron esparciéndose a lo
largo del mundo musulmán y, con el correr del tiempo, frente a un
universo de población musulmana con muy distinto grado de compromiso en
la práctica de la religión. A este grupo de personas empezó a
conocérsele como sufís. Una de sus grandes figuras iniciales sunnitas
radicó en
Basora (
Hassan al-Basrî, muerto el 728), otros vivieron en
Medina y en la
Meca,
preconizando el amor y la bondad de Dios (Al-láh) y el sometimiento
completo (externo e interno) a la voluntad divina, lo que lleva, afirma
la tradición sufí, en los casos de pureza modélica, a experimentar la
cercanía 'más cercana que la vena yugular ' (según una frase del Corán)
de la Presencia Infinita de Dios, frente a la cual el ser humano
quedaría aniquilado como la nada frente al Uno.
La organización de los sufíes en
cofradías
o fraternidades (tariqas) de personas que frecuentaban las enseñanzas
de un maestro sufí alcanzó un punto de desarrollo institucional notable
en el siglo XII. El sufismo alcanzó su exposición doctrinal ortodoxa más
lograda en la obra de
Al-Ghazali (Algacel).
En la actualidad, las vías (tariqas) u 'órdenes' sufis más expandidas
en todo el mundo son la qadiri y la naqshbandi, así como también la
shadhilli y la chisti.
Es indispensable la guía de un maestro, o "director espiritual"
(muršid), quien ya ha recorrido las estaciones espirituales y ha llegado
a la realización espiritual, a fin de guiar al discípulo por el largo
sendero de la lucha contra el ego (nafs).
Las experiencias de los grandes maestros sufíes han inspirado una buena parte de la lírica y la narrativa islámicas.
Dichos y hechos propios de los sufís
Los santos sufís narran haber recibido, por gracia de Dios,
estaciones espirituales más allá de nuestra comprensión ordinaria de las
cosas; y a la vez afirman que buscar las estaciones en sí mismo es
alejarse de ellas, pues la única búsqueda debe ser la complacencia de
Dios. Son conocidas en la literatura sufí las narraciones de milagros
(karamat) que ocurrieron a maestros sufís, si bien la enseñanza sufí al
respecto es que la búsqueda de milagros es un obstáculo en la vía, y si
ellos ocurren debe ser únicamente sin intervención de una voluntad
activa o de ostentación al respecto.
Los maestros distinguen dos clases de conocimiento de la religión del Islam, el Corán y la vida del profeta: el
erudito, de carácter mental-discursivo y el
del corazón
o de naturaleza gnóstico-espiritual, señalando que si bien ambos
conocimientos son necesariamente complementarios, sólo el siervo puro
puede acceder al conocimiento interno.
A su vez, si bien las cofradías sufís se han sumado a los demás
musulmanes en el seguimiento del respeto a los gobernantes, son
conocidos los casos en que un gobernante ha ejercido persecuciones sobre
sufís (
Mustafa Kemal Atatürk,
en Turquía, o el régimen comunista en Rusia, por citar sólo dos casos) y
el concepto del verdadero rango que tienen el santo y el rey frente a
Dios por parte de los sufís.
Un ejemplo de esto último puede encontrarse en la siguiente anécdota
de Shah Bahauddin Naqshband (1317-1388), según narración de otro maestro
sufí,
Sheij Fariuddin al-Attar:
"En una oportunidad el rey de Transoxiana, Sultan Abd Allah Kazgan,
vino a Bukhara. Decidió ir de caza alrededor de Bukhara y mucha gente lo
acompañó. Shah Bahauddin Naqshband estaba en una aldea cercana. Cuando
la gente se fue de caza Shah Naqshband fue a la cúspide de una colina y
permaneció allí sentado. Mientras estaba allí sentado entró a su corazón
el pensamiento de que Dios había dado un gran honor a los santos. A
causa de ese honor, todos los reyes de este mundo deberían inclinarse
ante ellos. El pensamiento aún no se le había ido del corazón, cuando un
caballero con una corona en la cabeza como la de un rey, se acercó a él
y desmontó su caballo. Con gran humildad saludó a Shah Naqshband y
permaneció en su presencia de la manera más amable. Se inclinó ante el
shaykh pero el shaykh no lo miró. Lo mantuvo de pie durante una hora.
Finalmente Shah Naqshband lo miró y le dijo: '¿Qué haces aquí?.' El
dijo: 'Soy el rey Sultan Kazgan. Salí a cazar y olí un aroma hermoso, lo
seguí hasta aquí y te encontré sentado en medio de una poderosa luz.'
El hecho de haber pensado 'todos los reyes de este mundo deberían
inclinarse ante los santos' se había vuelto realidad. Es así como Dios
honra los pensamientos de Sus santos".
Siguiendo la "vía" (
tarîqa) de un maestro (
xeic,
Shéij), el sufismo afirma que se puede llegar a una estación espiritual
donde el 'ojo' contempla al Ser Supremo, frente al cual toda la Creación
se convertiría en 'menos de una mota de polvo suspendida en la nada',
lo que técnicamente se ha denominado en el lenguaje del sufismo como "el
aniquilamiento de sí mismo en Dios" (
fanâ).
Características del sufismo
Shaij Nazim al-Qubrusi,
maestro de la orden naqshbandi, ha sido criticado fuertemente por el
wahabismo en el Islam, y representa, como otros casos contemporáneos, el
fenómeno actual de la pugna entre la comprensión sufí y la comprensión
literalista o externalista del mismo.
Un elemento tipológico que diferencia al sufismo del 'misticismo' a
secas es que el cultivo de la vía se considera y asume en el sufismo
como una ciencia o 'ílm', la ciencia de las estaciones del corazón y de
la lucha contra el nafs, cuyos maestros dominan con las correspondientes
técnicas espirituales para permitir que el discípulo avance en el
proceso.
Asimismo, otro elemento tipológico es que, a diferencia de los
esfuerzos o ascesis individuales, quien tiene en definitiva 'la llave'
del discípulo es el Maestro, el cual se considera en el sufismo que para
ser verdaderamente tal debe mantener conexión espiritual viva e
ininterrumpida con el Profeta Muhammad mismo, considerado así como la
fuente primera y permanente del sufismo. A esta conexión de transmisión
del conocimiento espiritual desde el Profeta mismo se la denomina
'silsila' o vía de transmisión.
En el sufismo se encuentran obras y visiones de naturaleza
metafísica, elemento sapiencial o gnóstico (en sentido etimológico) del
sufismo.
Afirman los maestros sufís tales como Ibn Arabi o Sheij Abdelqader al Jilani que la
gnosis
de Dios implica asimismo recibir un conocimiento de la religión de
naturaleza privilegiada. De modo que los sheisj sufís, tal como eran
considerados en el califato otomano, pasan a representar la función de
garantes de la ortodoxia a la vez que de conocedores del misterio.
Es frecuente encontrar en la literatura sufí afirmaciones de que el
estado de pureza permite comprender más en el Corán que lo que los ojos o
la mente común podrían hallar.
Grandshaykh Abdullah al-Faizi ad-Daghestani (1891-1973), maestro anterior de la tariqa naqshbandi, sucedido por
Shaij Nazim al-Qubrusi, refirió por ejemplo lo siguiente:
"Ellos [los más grandes de entre los santos de Dios, nueve en
particular en la historia del Islam] recitan el Corán no como lo hacemos
nosotros que lo leemos de principio a fin sino que lo recitan con todos
sus secretos y realidades internas. Porque Dios ha dicho: 'wa la ratbin wa la yabisin illa fa kitabin mubin
[Sagrado Corán 6:59]'. 'No hay nada húmedo o seco que no esté inscrito
en un libro claro'. No hay ninguna de las creaciones de Dios en todos
los universos creados que no haya sido ya mencionado, con todos sus
secretos, en un Libro Claro, el Corán ... Allah ha puesto en cada letra del Corán doce mil conocimientos distintos.
Hoy en día se percibe la existencia de una corriente en Occidente de
'sufismo sin Islam', auto-denominada a veces sufismo universal, de modo
análogo a lo que sería, en otro orden de ideas, el yoga sin hinduismo.
Este fenómeno es considerado espiritualidad New Age, sin embargo, los
sheijs de las tariqas tradicionales rechazan esta aproximación.
Mística judaica, o Cábala
Portada de la primera edición del
Zohar, Mantua, 1558 (Biblioteca del Congreso, Washington).
La principal corriente mística hebrea (que no debe confundirse con el judaísmo ortodoxo propiamente dicho) se denomina
Cábala (también
Qabbalá,
del hebreo קבלה qabbalá, "recepción", o más popularmente aceptado como
«tradición») y se produjo y difundió fundamentalmente durante la
Alta Edad Media hasta alcanzar su esplendor con la aparición del זהר
Zóhar
en la península Ibérica en el siglo XIII y las posteriores
interpretaciones jasídicas. En el siglo XVIII, después del colapso del
movimiento sabático mesiánico, la Cábala fue relegada y considerada
nociva para la comunidad. Desde entonces, muchos estudiosos judíos de
Occidente han rehuido las discusiones teológicas que pudieran revivir el
pensamiento místico. Así quedaron en el olvido valiosos manuscritos
cabalísticos y las discusiones e interpretaciones que sobre ellos hacían
los místicos judíos.
En la definición del historiador y teólogo agnóstico judío
Gershom Scholem (
Grandes tendencias de la mística judía, Barcelona: Ediciones Siruela, 1996, editado originalmente en 1941), el misticismo es el estadio posterior a la
religión. Al sentir el hombre post-primitivo una
alienación respecto al mundo que habita, se desarrolla debido a este hueco un sentimiento religioso en el que
Dios
se percibe como algo alejado, al otro lado del abismo que separa lo
divino de lo humano. Es ésta la definición que se plantea de
religión, en que
Dios es algo alejado de ser adorado u obedecido.
Según Scholem, el misticismo judío posee tres características fundamentales que le dan su particular personalidad:
- En primer lugar, reticencia hacia la confesión personal, por la
reserva hacia todo lo relacionado con la experiencia mística y por la
ausencia de elementos autobiográficos.
- En segundo lugar, el misticismo judío muestra una actitud metafísica
positiva en relación al lenguaje, considerado instrumento propio de
Dios, y como lenguaje creador, se refleja en el hablar común del hombre.
- En tercer lugar, la mística judía se caracteriza por una continuada
deferencia hacia la tradición: así, cuanto más pura es la mística, más
cerca está de la verdadera tradición entendida como «conocimiento
original de la humanidad.
Acaso el mayor de los místicos judíos fuera el malagueño Shlomo ben Yehudah
Ibn Gabirol, también conocido como
Avicebrón (c. 1021-c. 1058), autor de una
Fuente de la vida (
Mekor Hayim) que fue conocida por los filósofos cristianos medievales a través de su traducción latina (
Fons vitae); por otra parte, el gran erudito y teólogo Rambam, que conocemos habitualmente como
Maimónides
(1135-1204), aportó la idea de la ausencia de atributos en Dios, que
pesó mucho en la configuración cabalística de Dios como En-Sof.
Una de las fuentes más importantes de la Cabalá es el
Zóhar o
Libro del Esplendor se trata de una compilación de diversos textos cuya elaboración se atribuye tradicionalmente a
Moisés de León,
judío español, (fallecido en 1305), aunque algunos de sus elementos
parecen ser mucho más antiguos. Algunas de sus ideas se parecen
superficialmente a las de los filósofos griegos, de los panteístas
egipcios y de los gnósticos. La idea básica allí expuesta es que, del
seno mismo de la Divinidad oculta o Infinito (el
Ein-Sof), surgió un rayo de luz que dio origen a la Nada (
Ain), identificada con una esfera (
Sfirá) o región, que recibe el nombre de
Kéter (Corona). A partir de esta corona suprema de
Dios emanan otras nueve esferas (las
sfiroth). Estas diez esferas constituyen los distintos aspectos de Dios mediante los cuales éste se automanifiesta.
Según la cábala el verdadero Mesías nacerá al fin del tiempo y
entonces el mundo regresará a su fuente. Entonces se acabará el infierno
y empezará un tiempo de gran felicidad. La redención humana se logra
por la rígida observancia de la ley, y la salvación se alcanza a través
de un conocimiento "esotérico" especial. Cada persona es agente de su
propia salvación y a través de conocimientos secretos, puede alcanzar la
divinidad.
Los cabalistas suelen interpretar las combinaciones de letras de
palabras clave en los textos sagrados, así como su valor numérico, con
un sentido trascendente. Dos son principalmente los métodos utilizados
para unificar las doctrinas cabalísticas: el de
Moisés Cordovero y el de su discípulo
Isaac Luria.
Mística budista
La mística budista consiste en alcanzar el estado de
Buda o
nirvana, llamado
Samādhi en el
yoga; en el budismo
Zen se realiza mediante un súbito acto de conocimiento integral denominado
satori. Hay varios métodos, incluyendo
mantras (recitaciones) y una meditación sobre la realidad. Con frecuencia el monje budista zen recurre a algunos ejercicios denominados
kōans
o problemas o cuestiones tan irresolubles cómo fáciles de resolver que
sirven para desintegrar la apariencia lógica de la realidad.
Fenómenos místicos
Explicaciones científicas a los fenómenos místicos
En la filosofía de
Victor Cousin,
el misticismo es uno de los cuatro grandes estadios filosóficos que
periódicamente se suceden en el pensamiento humano y que sigue a épocas
fuertemente racionalistas. Otros dicen que el misticismo podría ser sólo
síntomas de defectos médicos de una persona. Por ejemplo, se dice que
Santa
Teresa de Jesús
era muy enfermiza y que pudiera haber padecido de problemas
psicológicos productos de la misma. También se ha usado como explicación
científica por investigadores e historiadores del misticismo el que
algunas visiones pudiesen haber sido provocadas por una intoxicación
debida al hongo conocido como
cornezuelo de centeno, potente psicotrópico.
En la cultura popular
En la música se puede encontrar una excelente adaptación de
Noche oscura del alma de San Juan de la Cruz hecha por la cantante
Loreena McKennit en su disco
The mask and mirror.
También la cantante
Madonna, en 1989, lanzó un disco titulado
Like a prayer,
donde la letra de la canción que daba nombre al álbum estaba impregnada
de misticismo del estilo de San Juan de la Cruz. En el video musical se
pueden apreciar varios simbolos que remiten a algunos de sus poemas,
por ejemplo
Llama de amor viva. Por este video la Iglesia Católica declaró a Madonna blasfema. También en el video de su tema
Bedtime story (año 1994) se puede apreciar un ritual derviche y diferentes elementos de la mística sufí, aunque ella profesa la
Cábala judía.
Véase también
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Enlaces externos
Mística católica
Mística islámica
- Estudios sobre Sufismo Sitio dedicado al Tasawwuf (Sufismo), con material acerca de las diversas turuq (cofradías sufíes).
Mística judía