jueves, 20 de marzo de 2014

ALGUNOS PASAJES PROBLEMÁTICOS




Veamos algunos pasajes de un tratado árabe descubierto por dos hermanas (Gibson) en el convento de Santa Catalina, en el Monte Sinai, titulado “De la naturaleza trina de Dios”. Este manuscrito data del siglo VIII o del IX, y la obra no puede ser más antigua, ya que se trata de una polémica con los musulmanes. La señora Gibson sostiene que este hecho no constituye de por sí un argumento concluyente contra la antigüedad de su contenido bíblico, y Rendel Harris es también de la misma opinión: “Queda dentro de los límites de lo posible que los Evangelios conocidos por el autor corroboran las interpretaciones independientes, así como pudieron ayudarle algunos elementos precanónicos.”

<<< La curación del paralítico la realiza Jesús ante los sacerdotes, y se dirige a éstos en los siguientes términos. “Oh, asamblea de sacerdotes, me resulta más fácil de decir ...” Resulta interesante comprobar cómo en los agrapha. musulmanes, se presenta a menudo a Jesús diciendo: “Oh, asamblea de discípulos ...” >>>

<<< Cuando la curación de¡ hombre da la mano reseca, la pregunta que dirige a los circunstantes: -¿Está permitido en el sabbat hacer el bien o hacer el mal?- recibe la siguiente respuesta: “Hagamos el bien en el día del sabbat y que la vida se salve.” A la que Jesús responde: “Decís verdad.” lo que contradice evidentemente el relato canónica, donde las gentes guardan silencio. >>>

<<< Figura este pasaje extraño que indica que los apóstoles habrían dicho a Jesús: “Tus palabras son palabras de luz para los que acuden a Ti ...”>>>

<<< En el relato de la entrada en Jerusalén, se encuentran un cierto número de puntos de contacto con la versión que, del mismo episodio, se nos da en el Diálogo de Timotea y Aquila, que, contiene probablemente algunos elementos primitivos. Ambos textos inciden, por ejemplo, que se arrancaron ramas de olivo para desear la bienvenida a Cristo. >>>

<<< El relato de la Ascensión contiene la siguiente enseñanza: “En este día os dejo como si fuerais ovejas entre una manada de lobos, pero habitad en la casa sagrada hasta que se os revista del poder venido del cielo. Vuelvo allí donde estaba y os enviaré el Parácilto, el Espíritu Santo, el Justo, El que los hombres no pueden mirar, El que hará que yo vuelva a vuestra memoria, así como todo lo que os he dicho. Hablará por vuestras bocas y seréis enviados ante los reyes de la tierra y los que gobiernan. No tengáis miedo de lo que vais a decir, pues el Espíritu que os enviará hablará en vosotros.>>>

Alguno de estos pasajes no es demasiado convincente; por tanto, si su autor pudo compulsar realmente el documento del siglo II, origen del Diálogo de Timoteo y Aquila, estos textos merecen ser examinados con respeto. Por lo que concierne al último de estos pasajes, ha parecido extraño a los especialistas que una premonición de las persecuciones figurara tan pronto en el Evangelio (Mateo, 10). Dato curioso, el pasaje siguiente, al igual que los textos del párrafo que continúa, se encontraron en la Gran Bretaña. Se trata de un sermón, Inglés, redactado en lengua latina en el siglo XII:

COMBATID LA ANTIGUA SERPIENTE...

<<< Sed valientes en la guerra, combatid la antigua serpiente y recibiréis el Reino Eterno.>>>

Nada nos indica que el autor hubiera considerado esta frase menos auténtica que los otros textos utilizados en sus homilías. Las primeras frases de su sermón parecen indicar que las extrajo de un relato evangélico que aceptaba como documento auténtico:

<<< Estas palabras que ahora proclamo, las pronunció Nuestro Señor cuando habitaba en el país de Jerusalén y exhortó a todos los que allí
estaban a combatir con valentía; y porque la batalla era dura y difícil, los prometió una gran recompensa, a condición de que la emprendiesen.>>>

Ni la metáfora de la “serpiente antigua” ni la representación de la vida cristiana “como combate”, se encuentran en los Evangelios. Pero ambas imágenes nos son familiares por otros textos de¡ Nuevo Testamento (Ap12, 9; 1 Tim, 7, 12). Sería muy fácil poder pensar que el propio Jesús se expresó así, pero permanecemos en la duda. Lo que sí podemos decir, es que dicho pasaje parece demostrar que, en esta época y en Inglaterra se utilizaba corrientemente un Evangelio apócrifo no identificado, o un comentario (como el de Papías), que, a lo que parece, insista más sobre el magisterio de Jesús que sobre los temas habituales en los apócrifos romanos, y que también se refería a su nacimiento e infancia y a los sucesos que tuvieron lugar después de la Resurrección. Examinaremos ahora algunos pasajes de las “Homilías de Blickling”, cuyo manuscrito se encuentra en la biblioteca de la ciudad de donde toman el nombre. El propio manuscrito está fechado en el año 971, pero se considera, por razones de estilo y vocabulario, que los sermones se redactaron un siglo antes, por los tiempos del rey Alfredo. Contrariamente al sermón de que hemos hablado, estos documentos están escritos en anglosajón y son, con toda probabilidad, anteriores a los más antiguos ejemplares de los Evangelios anglosajones que conocemos. Contienen un gran número de pasajes que no pueden ser más que citas aproximativas o paráfrasis, como por ejemplo:

<<< “Marta, Marta, ten cuidado y haz siempre lo que hace María, o sea, cumple en todo momento la voluntad del Señor, que es la mejor manera de complacer a Dios. María ha escogido la mejor parte, que jamás le será arrebatada.”>>>

Pero, en cambio, existen otros pasajes que podrían basarse sobre datos suplementarios. Por ejemplo San Pedro sería el discípulo que pidió autorización para ir a amortajar a su padre y los propios san Pedro y san Juan hubiesen recibido el encargo de adquirir el asno que montó Jesús. Puede leerse, a propósito de Judas, que “los apóstoles le confiaron su dinero para probar su codicia”. Seguidamente veamos un fragmento interesante, que parece confirmar la existencia de un relato extracanónico, si bien quedaría por saber si se trata de palabras auténticas:

<<< No olvidemos lo que Cristo nos ha ordenado en el Evangelio. Ha dicho que debemos entregar (a Dios) el diezmo de nuestras ganancias durante los doce meses del año.>>>

<<< Está escrito en los libros de Cristo que el propio Señor dice que somos los dueños de la décima parte de nuestro bienes, tanto por lo que respecta a las tierras, como por los otros bienes y adquisiciones.>>>

<<< El propio Cristo nos dijo que no escucharía las plegarias del hombre negligente y olvidadizo>>>

<<< Sabemos que el propio Cristo dijo por su boca: “Cuando veáis todos los frutos de la tierra crecer e hincharse y sintáis los perfumes embalsamados que expelen las plantas, entonces, poco después, comprobaréis que comienzan a secarse y mueren por causa del calor del verano.”>>>

<<< El propio Cristo nos dijo: “Estoy siempre entre los hombres de fe, por la gloria de mi divina naturaleza.”>>>

<<< Respecto de estos jueces (los que prevarican), el propio Cristo dijo: “Juzgad hoy como queréis que se os juzgue el día de mañana, en el último día de este mundo.”>>>

<<< No permanezcáis tristes ni atormentáis vuestros corazones, pues yo intercederé por vosotros cerca de Mi Padre, para que os guarde con su fuerza celestial.>>>

<<< No os dejaré sin jefe, sino que os mandaré el Paráclito.>>>

En los Evangelios no existe ningún precepto que mencione el pago del diezmo, pero era práctica corriente en la Iglesia y nada se opone a que Jesús se hubiera manifestado sobre este particular; que era una buena práctica, un acto voluntario, pero no impuesto como un precepto categórico. Los dos últimos pasajes contienen unas variantes de interés sobre un tema bien conocido. la palabra “jefe”, en particular, nos recuerda que “Paráclito” significa más que “el que consuela”, que es la acepción utilizada en la versión canónica del Evangelio.

¿HOMBRE, POR QUE PEGAS A ESTE ANIMAL?

Y una encantadora historia de la curación de un animal herido. Por desgracia, este texto aparece envuelto por el misterio. Hace unos años, un autor alemán, Julius Boebmer, lo incluyó en un conjunto de documentos cristianos primitivos paralelos al Nuevo Testamento, llegó a la conclusión de que el pasaje figuró en un manuscrito copto de la Biblia, que halló en Paris, sin que encontrase más datos sobre el particular. Se cree, por lo común, que se trata del extracto de un apócrifo copto, de los que existe un gran número:

<<< Sucedió que el Señor salió de la ciudad y, con sus discípulos, fue a la montaña. El camino que conducía a ella era escarpado. Allí encontraron un hombre con una mula de carga. La bestia había caído porque la carga que llevaba era de un gran peso; el hombre pegaba al animal hasta hacerle sangrar. Jesús se dirigió a él y le dijo- “¿Hombre, por qué pegas a este animal? ¿-No ves que es demasiado débil para esta carga y no comprendes que está sufriendo?” Pero el hombre le respondió: “¿Y a ti qué te importa? Puedo pegarle tanto como me plazca, me pertenece por haberla comprado a un buen precio. Pregunta a esos que van contigo, me conocen y lo saben.” Entonces, algunos discípulos dijeron: “En efecto, Señor, ha dicho la verdad. Vimos cómo la compraba. Pero el Señor dijo-. “¿No veis cómo sangra y no escucháis sus lamentos y gemidos?” Y ellos respondieron diciéndole: “No, Señor, no la oímos quejarse ni lamentarse.” El Señor se entristeció y exclamó: “Desgracia sobre vosotros, que no oís quejarse al Creador que está en los Cielos, pidiendo gracia. Pero la desgracia caiga por tres veces sobre este hombre porque a causa de él la bestia se queja y por culpa de él se lamenta en su angustia.” Y adelantándose tocó al animal. Y la mula se levantó y sus heridas estaban ya sanas y cerradas. Entonces Jesús dijo al hombre: “Marcha ya y no le pegues más, para que tú puedas también alcanzar la misericordia.”>>>

Nos gustaría creer que las cosas sucedieron realmente así. Este episodio está por completo dentro del espíritu del Evangelio. Recordemos el pasaje sobre el pajarillo en san Mateo 10, 29. Pero la bondad respecto a los animales era una faceta de la caridad cristiana que la Iglesia primitiva ignoró durante mucho tiempo: tal vez esto pueda explicarnos el hecho de que un episodio de este tipo cayera en el olvido. Por otra parte, el tono intimista del relato y la total ausencia de florituras de carácter legendario, merecen ser destacados; la tendencia corriente en los escritos apócrifos consistía en narrar los más extraños casos, como, por ejemplo, la mula tomando parte en la conversación, etc. Esto nos lleva a preguntarnos si, en efecto, en el fondo de este fragmento no se halla un episodio real. Pero, evidentemente, no pasa de ser una mera hipótesis.

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