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viernes, 18 de abril de 2014

BRUNO, GIORDANO


N. en Nola, 1548. Como religioso dominico profesa en Nápoles en 1565, y, desde 1576 prófugo de su orden, inicia una existencia itinerante por diversas ciudades del norte de Italia; vive en Ginebra y Toulouse, en París, donde en 1581 goza del favor de Enrique III; en Oxford y en Londres, recorre las universidades germánicas de Zürich, Praga, Francfort y Wittenberg, hasta que regresa a Venecia donde en 1592 es detenido y transferido a Roma; encarcelado, y tras una tentativa frustrada de reconciliación con la Iglesia, es condenado por apostasía y violación de sus votos religiosos a ser quemado vivo, sentencia que se lleva a efecto el 17 febr. 1600. Fue discípulo de Francesco Patrizzi (1529-97), autor de la Nova de universis philosophia, inspirada en el neoplatonismo y en, los escritos herméticos (cfr. Corpus Hermeticum, ed. Puech, Nock, Festugiere, París 1960); monista, emanatista y panteísta; discípulo indirecto de Telesio (1509- 1588) y, en último término, de Nicolás de Cusa. Además de numerosos escritos menores, algunos de carácter panfletario, son sus obras principales: Vella Causa, Principio ed Uno; Ve l'lnfinito, Universo e Mondi; Ve Monade, Ve Immenso; Ve Minimo; La Cena delle cineri; Vegli eroici Furori (donde toma expresión su concepción ética). Hay trad. cast. de Ve la Causa, Principio y Uno, Buenos Aires 1941.
      B. no es mecanicista sino dinamicista, que identifica la realidad total del Universo con la Naturaleza (natura naturans=fuente-fondo de toda realidad, cuya epifanía es la natura naturata, terminología que adoptará Spinoza), concebida como organismo teleológicamente orientado, infinito y uno, en tensión dialéctica entre la unidad y la multiplicidad que emana de ella en forma de una pluralidad de mundos diversos en número infinito, que constituyen otros tantos sistemas reflejando la infinitud del uno. Advirtiendo la cadencia panteísta de sus ideas, B. se plantea el problema de una disolución del Infinito en la infinitud de sus emanaciones, mas sin acertar todavía con la fórmula exacta, lo resuelve en sentido dialéctico diciendo (Ve l'lnfinito, I, 329) que no se trata de «partes del Infinito», sino de «partes en el Infinito». Esta unidad absoluta del cosmos exige la identificación de materia y forma, expresamente contra Aristóteles. La materia sería la realidad misma de las cosas en cuanto observables, y la forma el anima mundi que todo lo vivifica unificándolo y que culmina en el entendimiento: «mens quae universi molem exagitat» (Sigillus Sigillorum, II, 2, 174 ). Toda su ética se funda en el sentimiento de identidad del hombre con el cosmos, que le embriaga y le hace perderse en el latido universal del Todo, y le potencia en el éxtasis de los heroicos furores del vértigo creador, que resulta cocreador de las fuerzas cosensitivas (concepto inspirado por Telesio) del universo. Es ésta la ética de la acción desbordante y apasionada de tantas personalidades renacentistas y del condottiero.
      B. es un precedente, además de Spinoza, de Leibniz y de la teología inmanentista. Su sentido de la infinitud sincategoremática y dinamicista, y la misma terminología de la «mónada», le acercan a Leibniz, así como la transmaterialización de la sustancia cósmica, aunque difiere de él en su panteísmo absoluto. Su concepto de una unidad religiosa de la humanidad a base de la creencia en «Dios interior» garante de la unidad y de la identidad a través de los contrarios, a la que aspiran infinitamente las cosas y los «heroicos furores» del hombre, le convierte en el primer inmanentista y místico-naturalista de los nuevos tiempos.
     
BIBL. : Opera latina, 8 vol. Nápoles-Florencia 1879-91; Opere inedite, ed. Tocco, Nápoles 1891; Opere italiane, 3 vol., ed. GENTILE, Bari 1907-09; A. CORSANO, II pensiero di Giordano Bruno nel suo svolgimento storico, Florencia 1940; I. L. MONTYRE, The life of Giordano Bruno, Londres 1904; A. MERCATI, II sommario del processo di Giordano Bruno, Roma 1942; M. F. SCIACCA, 1 dialoghi italiani di Giordano Bruno, Brescia 1949; E. TROILO, La filosofia di Giordano Brunoi Turín 1907.


LUIS CENCILLO.

lunes, 27 de mayo de 2013

BRUNO, GIORDANO.

 File:Giordano Bruno Campo dei Fiori.jpg
 Giordano Bruno por Ettore Ferrari (1845-1929), Campo de' Fiori, Roma.

Giordano Bruno, registrado al nacer como Filippo Bruno (Nola, Nápoles, 1548 - Roma, 17 de febrero de 1600), fue un astrónomo, filósofo y poeta italiano. Sus teorías cosmológicas superaron el modelo copernicano, pues propuso que el Sol era simplemente una estrella; que el universo había de contener un infinito número de mundos habitados por seres inteligentes, y propuso, en el campo teológico una forma particular de panteísmo, lo cual difería considerablemente de la visión cosmológica sostenida por la Iglesia católica. Pero no fueron estos razonamientos la causa de su condena sino sus afirmaciones teológicas, que lo llevaron a ser condenado por las autoridades civiles de Roma después de que la Inquisición romana lo encontró culpable de herejía, fue quemado en la hoguera. Tras su muerte, su nombre ganó fama considerable, particularmente en el siglo XIX y principios del XX.

Índice

Datos biográficos y académicos

A la edad de 17 años, en 1565, ingresó en la Orden de los Dominicos, donde se dedicó al estudio de la filosofía aristotélica y a la teología de Santo Tomás de Aquino (tomismo). Ese mismo año cambió su nombre por el de Giordano.
Expresó en escritos y conferencias sus ideas científicas acerca de la pluralidad de los mundos y sistemas solares, el heliocentrismo, la infinitud del espacio y el Universo y el movimiento de los astros, lo cual escandalizaba a la cristiandad más conservadora de la época, pero fueron sus teorías teológicas las que le traerán una persecución en su contra por parte de la Iglesia católica y la Inquisición, hasta ser encarcelado en 1593 durante ocho años, acusado de blasfemia, herejía e inmoralidad, para finalmente ser condenado, por herético, impenitente, pertinaz y obstinado, a la hoguera, en la que murió el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma.
Según la Enciclopedia de filosofía de la Universidad de Stanford, «en 1600 no había una postura oficial de la Iglesia Católica sobre el sistema copernicano, y ciertamente no era una herejía. Cuando Giordano Bruno fue quemado en la hoguera como hereje, no tuvo nada que ver con sus escritos en apoyo de la cosmología copernicana.» Entre sus afirmaciones teológicas que se consideraron heréticas estaban las siguientes: que Cristo no era Dios, sino meramente un mago excepcionalmente hábil, que el diablo se salvará y otras.
Según Isaac Asimov, su muerte tuvo un efecto disuasorio en el avance científico de la civilización, particularmente en las naciones católicas pero, a pesar de esto, sus observaciones científicas continuaron influyendo en otros pensadores, y se le considera uno de los precursores de la revolución científica.1

El comienzo de la controversia

Sus problemas comenzaron durante su adoctrinamiento, al rechazar tener imágenes de santos, aceptó sólo el crucifijo. En 1566 tuvo lugar el primer procedimiento en su contra por sospechas de herejía. Dicho proceso no prosperó, y en 1572 fue ordenado como sacerdote dominico en Salerno y pasó al estudio de Santo Domingo Mayor, donde recibió en 1575 el título de Doctor en Teología de la Orden.
En 1576 fue acusado de desviarse en la doctrina religiosa y tuvo que abandonar la orden y huyó a Roma, donde consiguió asilo en el Convento de Santa María en Minerva.
Después de viajar por Italia y Francia llegó a Ginebra. Allí abandonó los hábitos.

Sus primeros pasos

En Ginebra, Juan Calvino había instaurado una república protestante, doctrina a la que se adhirió Bruno, pero con la cual también se pronunció en disconformidad. En una ocasión publicó y distribuyó un panfleto donde acusaba a Calvino de cometer veinte errores en una lectura. Por este motivo fue hecho prisionero hasta que se retractó y abandonó el calvinismo bajo la acusación de coartar la libertad intelectual. Se trasladó a Francia donde, luego de varios tropiezos por la guerra religiosa, fue aceptado por Enrique III como profesor de la Universidad de París en 1581.
En esa etapa de su vida publicó sus dos primeras obras: Las sombras de las ideas y El canto de Circe.
En 1583 viajó a Inglaterra, tras ser nombrado secretario del embajador francés Michel de Castelnau. Allí se convirtió en asiduo concurrente a las reuniones del poeta Philip Sidney. Enseñó en la Universidad de Oxford la nueva cosmología copernicana atacando las ideas tradicionales. Después de varias discusiones abandonó Oxford. Sus escritos más importantes son De umbris idearum, de 1582; La cena de las cenizas, Del universo infinito y los mundos y Sobre la causa, el principio y el uno, las tres últimas escritas en 1584. En 1585 escribió Los furores heroicos donde, en un estilo de diálogo platónico, describe el camino hacia Dios a través de la sabiduría. Ese mismo año regresó a París con el embajador, para luego dirigirse a Marburgo, donde dio a la prensa las obras escritas en Londres. En Marburgo retó a los seguidores del aristotelismo a un debate público en el College de Cambrai, donde fue ridiculizado, atacado físicamente y expulsado del país.
Durante los siguientes cinco años vivió en diversos países protestantes, donde escribió muchos trabajos en latín sobre cosmología, física, magia y el arte de la memoria (fue uno de los grandes representantes de la tradición hermética). Llegó a demostrar, aunque por métodos falaces, que el Sol es más grande que la Tierra. En 1586 expuso sus ideas en la Sorbona y en el Colegio de Cambrai y enseñó filosofía en la Universidad de Wittenberg. En 1588 viajó a Praga, donde escribió artículos dedicados al embajador de España y a Rodolfo II. En 1590 se dirigió al convento de las Carmelitas en Fráncfort y Zúrich. Ahí escribió sus poemas.

El comienzo del fin

El proceso de Giordano Bruno a cargo de la Inquisición romana. Relieve de bronce de Ettore Ferrari (1845-1929), Campo dei Fiori, Roma.
A instancias de Giovanni Mocenigo,2 noble veneciano, regresó a Italia. Mocenigo se convirtió en su protector, para impartir cátedra particular.
El 21 de mayo de 1591, Mocenigo traicionó a Bruno y lo entregó a la Santa Inquisición. El 27 de enero de 1593 se ordenó el encierro de Giordano Bruno en el Palacio del Santo Oficio, en el Vaticano. Estuvo en la cárcel durante ocho años mientras se disponía el juicio –bajo el tribunal de Venecia–, en el que se le adjudicaban cargos por blasfemia, herejía e inmoralidad; principalmente por sus enseñanzas sobre los múltiples sistemas solares y sobre la infinitud del universo. Durante la ocupación napoleónica se perdieron la mayoría de los folios de ese juicio.
El proceso fue dirigido por Roberto Belarmino, quien posteriormente llevaría el similar proceso contra Galileo. En 1599 se expusieron los cargos en contra de Bruno. Las múltiples ofertas de retractación fueron desestimadas. Finalmente, sin que se tenga conocimiento del motivo, Giordano Bruno decidió reafirmarse en sus ideas y el 20 de enero de 1600 el papa Clemente VIII ordenó que fuera llevado ante las autoridades seculares.
El 8 de febrero fue leída la sentencia en donde se le declaraba herético, impenitente, pertinaz y obstinado. Es famosa la frase que dirigió a sus jueces: «Tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla».[cita requerida] Fue expulsado de la Iglesia y sus trabajos fueron quemados en la plaza pública.
Durante todo el proceso fue acompañado por monjes de la Iglesia. Antes de ser ejecutado en la hoguera uno de ellos le ofreció un crucifijo para que lo besara, pero Bruno lo rechazó y dijo que moriría como un mártir y que su alma subiría con el fuego al paraíso.

Fundamento procesal

Luigi Firpo lista estos cargos que fueron puestos contra Bruno por la Inquisición:3
  • Tener opiniones en contra de la fe católica y hablar en contra de ella y sus ministros.
  • Tener opiniones contrarias a la fe católica sobre la Trinidad, la divinidad de Cristo y la encarnación.
  • Tener opiniones contratrias a la fe católica en relación a Jesus como Cristo.
  • Tener opiniones contrarias a la fe católica en relación a la virginidad de María, la madre de Jesús.
  • Tener opiniones contrarias a la fe católica en relación a la transubstanciación y la misa.
  • Decir que existen múltiples mundos.
  • Tener opiniones favorables de la transmigración del espíritu en otros seres humanos después de la muerte.
  • Brujerías.

Excepción

Lo habitual era matar al hereje y después quemar el cuerpo. En el caso de Giordano Bruno, tras una condena de más de 8 años, fue quemado vivo el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma.

Relación de obras

Hay obras que aún no han sido publicadas en español, otras se consideran perdidas y alguna de cuya distribución se duda.
Sin fecha:

Datos anecdóticos

  • Giovanni Mocenigo –personaje que traicionó a Giordano– fue acusado de herejía al descubrirse que intentaba dominar las mentes ajenas, cosa que Bruno se negó a enseñarle. Nunca fue apresado ni existió proceso en su contra.
  • El papa Clemente VIII dudó de la sentencia impuesta a Giordano antes de dictarla porque no deseaba convertir a Bruno en un mártir.
  • El cardenal Roberto Belarmino, santificado posteriormente por la Iglesia Católica, fue el encargado de llevar el proceso de acusación de herejía a Bruno; años después, en 1616, san Roberto Belarmino condenó a Galileo Galilei por el mismo hecho.

Véase también

Referencias

  1. Isaac Asimov. Historia y cronología de la ciencia y los descubrimientos. Barcelona: Ariel, 2007.
  2. «Giovanni Mocenigo. Ante la Inquisición veneciana» (en italiano). La vita di Giordano Bruno. Firenze: Istituto Nazionale di Studi sul Rinascimento. Consultado el 14 de julio de 2012.
  3. Luigi Firpo, Il processo di Giordano Bruno, 1993.

Bibliografía

  • Bruno, Giordano (2011). Expulsión de la bestia triunfante. Los heroicos furores. Madrid: Siruela. ISBN 978-84-9841-444-8.
  • — (2011). De la causa, principio y uno. Buenos Aires: Losada. ISBN 978-950-03-9777-3.
  • — (2009). Las sombras de las ideas. De umbris idearum. Prólogo Eduardo Vinatea. Traducción Jordi Raventós. Biblioteca de Ensayo. Serie Mayor 65. Madrid: Siruela. ISBN 978-84-9841-250-5.
  • — (2007). El sello de los sellos. Tr. Silvestre Miralles, A. Libros del Innombrable. ISBN 978-84-95399-86-1.
  • — (2004). La cena de las cenizas. Tr. Granada, M. A. RBA. ISBN 978-84-473-3191-8.
  • — (2004). Candelero. Tr. Losada García, T. Ellago Ediciones, S.L. ISBN 978-84-95881-34-9.
  • — (1998). Del infinito: el universo y los mundos. Tr. introd. y notas de Granada, M. A. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-7915-0.
  • — (1997). Mundo. Magia. Memoria. Tr. Gómez de Liano Alamillo, I. Madrid: Biblioteca Nueva. ISBN 978-84-7030-487-3.
  • — (1990). Cábala del Caballo Pegaso. Tr. Granada, Miguel A. Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-2656-7.
  • — (1985). Sobre el infinito universo y los mundos. Tr. Cappelletti, A. Ediciones Orbis. ISBN 978-84-7530-479-3.
  • — (1984). La cena de las cenizas. Tr. Schettino, E. Swan. ISBN 978-84-85595-23-5.
Sobre Bruno

Enlaces externos

Páginas con obras de Giordano Bruno en línea o descargables:
Páginas sobre Giordano Bruno:
Influencias de Giordano Bruno y la tradición hermética: