martes, 23 de septiembre de 2014

San Columba

Abad de Iona, nacido en Garten, condado de Donegal, Irlanda, el 7 de diciembre de 521 y muerto el 9 de junio de 597. Pertenecía al clan O'Donnell, y era de descendencia real. Sus padres se llamaban Fedhlimdh y Eithne. Por parte de su pare era tataranieto de Niall de los Nueve Rehenes, un rey irlandés del siglo cuarto. So nombre de bautismo era Colum, que significa paloma, de ahí la forma latinizada de Columba. A veces asume otra forma: Colum-cille, el sufijo significa “de las iglesias. Fue bautizado en Tulach-Dubhglaise, ahora Temple-Douglas, por un sacerdote llamado Cruithnechan, que después fue su tutor o padre adoptivo. Cuando hubo avanzado suficientemente en las letras, entró en la escuela monástica de Moville. Bajo S. Finnian, que había estudiado en el “Magnum Monasterium “de S. Ninian, en la costa de Galloway.
Columba entró en la vida monástica en Moville donde recibió el diaconado. En este mismo lugar se manifestó por primera vez su santidad por medio de milagros. Dice la tradición que gracias a sus oraciones, convirtió el agua en vino para el Santo Sacrificio (Adam., II, i). Tras completar su educación en Moville viajó hacia el sur a Leinter, donde se hizo discípulo de un anciano bardo llamado Gemman. Al dejarlo, Columba entró en el monasterio de Clonard, dirigido en aquel tiempo por Finnian, notable por su santidad y sabiduría, como su tocayo de Moville. Aquí se empapó de las tradiciones de la iglesia galesa, ya que Finnian había sido educado en las escuelas de S. David. Se convirtió en un de los doce discípulos de Clonard conocidos después como los Doce Apóstoles de Irlanda. Por entonces fue promovido al sacerdocio por el obispo Etchen de Clonfad. La historia de que S. Finnian quería que Columba fuera consagrado obispo, pero por error solo se le administró el sacerdocio, se cree una invención posterior (Reeves, Adam., 226).
Otro preceptor de Columba fue S. Moví, cuyo monasterio de Glasnevin era frecuentado por hombres tan famosos como los santos Canice, Comgall y Ciaran. Una pestilencia que devastó irlanda en 544 causó la dispersión de los discípulos de Mobhi's y Columba volvió al Ulster, la tierra de sus familiares. En los años siguientes fundó varios monasterios importantes: Derry, Durrow y Kells. Derry y Durrow fueron siempre especialmente queridos por Columba. Se dice que en planificó una peregrinación a Roma y Jerusalén, que no llegó más allá de Tours. De ahí que llevara una copia de esos evangelios que dejó a los pies de San Martín donde estuvieron más de 100 años. Esta reliquia se depositó en Derry (Skene, Celtic Scotland, II, 483).
Columba dejó irlanda y pasó a Escocia en 563. Los motivos de esta migración han sido muy discutidos. Beda dice, simplemente:”"Venit de Hibernia . . . praedicaturus verbum Dei" (H. E., III, iv); Adarnnan: "pro Christo peregrinari volens enavigavit" (Praef., II).
Escritores posteriores afirman que su partida se debió al hecho de que había inducido al clan Nelly a levantarse y participar en la batalla contra el rey Diarmait en Cooldrevny in 561 las razones que se aducen para estas acciones de Columba son : (1) La violación por parte del rey del derecho de santuario que tenía la persona de Columba como monje en la ocasión del asesinato del príncipe Curnan, pariente del santo: (2)El juicio adverso de Diarmait sobre la copia que había hecho en secreto Columba del salterio de S. Finnian. Se dice que Columba, con sus oraciones, hacía que los hombres del norte que luchaban aguantaran la lucha. Mientras que Finnian hacía lo mismo por los hombres de Diarmait Este fue derrotado y perdió 3000 hombres. La conciencia de Columba le remordía y recurrió a su confesor S. Molaise, que le impuso un asevera penitencia: dejar Irlanda y predicar el evangelio para ganar tantas almas para Cristo como vidas se perdieron en Cooldrevny, y nunca más volver a ver su tierra nativa. Algunos escritores mantienen que éstas son leyendas inventadas por los bardos y romanceros de época posterior. Ya que los primeros testimonios nada dicen de todo eso (O'Hanlon, Lives of the Ir. Saints, VI, 353). El cardenal Moran no acepta otro motivo que el que señala S. Adamnan, “un deseo de llevar el evangelio a una nación pagana y ganar almas para Dios (Lives of Irish Saints in Great Britain, 67). El arzobispo Healy, por el contrario, considera que el santo si que incitó a la batalla y exclama "O felix culpa. . .que produjo tanto bien para Erin y Alba (Schools and Scholars, 311).

IONA

Columba tenía alrededor de cuarenta y cuatro años cuando partió de Irlanda. El y sus doce compañeros cruzaron el mar en una “currach” de mimbres cubierta con pieles. Desembarcaron en Iona la víspera de Pentecostés , el 12 de mayo de 563. La isla, según las autoridades irlandesas, fue concedida a los colonos monásticos por el rey Conall de Dalriada, familiar de Columba. Beda atribuye el regalo a los Pictos (Fowler, p. lxv). Era una situación conveniente, pues estaba a mitad del camino entre sus compatriotas a lo largo de la costa occidental y los Pictos de Caledonia. Junto con sus hermanos procedió inmediatamente a erigir un humilde lugar para vivir que consistía en una iglesia, un refectorio y celdas, construidas con zarzas y barro y vigas irregulares. Después de pasar varios años entre los escoceses de Dalriada, Columba comenzó la gran obra de su vida, la conversión de los Pictos del norte. Junto con S. Comgall y S. Canice (Kenneth) visitó al rey Brude en su residencia real cerca de Inverness.
No se permitió que los misioneros entraran y las puertas se cerraron con cerrojos pero con el signo de la cruz l los cerrojos se movieron y las puertas se abrieron de par en par, entrando los monjes al castillo. Asombrado por tal milagro, el rey escuchó a Columba con reverencia y fue bautizado. La gente pronto siguió su ejemplo y así se inauguró un movimiento que se extendió por toda Caledonia, aunque no faltó la oposición, principalmente de los Druidas, que representaban oficialmente el paganismo de la nación.
Los treinta y dos restantes años de la vida de Columba los pasó principalmente predicando la fe cristiana a los habitantes de los glens y frondosos valles del norte de Escocia. Sus pasos se pueden seguir no sólo por el Gran Glen, pero también al este, hacia Aberdeenshire. El "Book of Deer" (p. 91) nos cuenta cómo llegaron el y Drostan , dirigidos por Dios , a Aberdour en Buchan, y cómo Beda, un Picto, que era un personaje importante de Buchan, les dio la ciudad en libertad para siempre. La predicación del santo era confirmada por muchos milagros y se encargó de que los convertidos fueran instruidos erigiendo numerosas iglesias y monasterios. Uno de sus viajes le llevó a Glasgow, donde se encontró con S. Mungo, el apóstol de Strathclyde. Visitó Irlanda frecuentemente y en 570 asistió al sínodo de Drumceatt, en compañía del rey escocés Aidan, que poco antes había sido nombrado sucesor de Conall de Dalriada. Cuando no estaba de viaje residía siempre en Iona. Muchos extranjeros le buscaban allí y todos recibieron ayuda para sus almas y cuerpos. Desde Iona gobernaba las numerosas comunidades de Irlanda y Calcedonia, que le consideraban su padre y fundador.
Esto explica la posición única de los sucesores de Columba que gobernaban la provincia entera de Los Pictos del Norte, aunque solo eran sacerdotes. Se consideraba inconveniente que cualquier sucesor como abad de Iona poseyera una dignidad más alta que el fundador. Los obispos eran considerados de un orden superior, pero sometidos a la jurisdicción del abad. En Lindisfarne los monjes volvieron a la ley ordinaria y fueron sujetos de un obispo (Bede, H.E., xxvii). Se dice que Columba nunca pasó una hora sin estudiar, rezar u ocupaciones similares. Cuando estaba en casa se ocupaba frecuentemente en transcribir. La tarde en que murió estaba ocupado en una trascripción. Se afirma que escribió 300 libros con su propia mano, dos de los cuales "The Book of Durrow" y el psalterio llamado "The Cathach", han subsistido hasta el presente. El salterio encerrado en un relicario, que era llevado a la batalla por los O' Donnells como garantía de victoria. Varias de sus composiciones en latín e irlandés han llegado a nosotros, siendo la mas conocida el poema "Altus Prosator", publicado en el "Liber Hymnorum", y también de otra forma por el marqués de Bute. No hay suficientes pruebas de que la regla que se le atribuye sea obra suya. En la primavera de 597 sabía que su fin se acercaba.
El sábado 8 de junio, ascendió a la colina que domina el monasterio y bendijo por última vez un hogar tan querido para él. Aquella tarde asistió a Vísperas y después cuando la campana llamaba a la comunidad al servicio de medianoche, adelantándose a los demás entro en la iglesia sin ayuda, pero cayo ante el altar y en ese lugar expiró su alma a Dios, rodeado por sus discípulos, un poco después de la media noche del 8 al 9 de junio de 597. Tenía 77 años. Los monjes le enterraron dentro del espacio del monasterio. Un sigo o más después sus huesos fueron desenterrados y colocados en una arqueta apropiada. Pero como los hombres del norte y los daneses invadieron la isla más de una vez, las reliquias fueron llevadas por seguridad a Irlanda y depositadas en la iglesia de Downpatrick. Desde el siglo doce la historia guarda silencio respecto a ellas. Su libro y sus ropas se guardaron con veneración en Iona, donde se exponían y llevaban en procesión siendo los medios de que se realizaran muchos milagros (Adam., II, xiv).
Su fiesta se guarda en Escocia e Irlanda , el 9 de junio. En la provincia escocesa de St. Andrews y Edimburgo hay una misa y oficio propio del la festividad, doble de segunda Es el patrón de dos diócesis escocesas Argyle y las Isles y Dunkeld. Según la tradición S. Columba era alto y de facciones dignas Adamnan dice: "He was angelic in appearance, graceful in speech, holy in work" (Praef., II) ( Era angélico en la apariencia, gracioso en el hablar, santo en sus obras) Una voz fuerte, dulce y sonora capaz a veces de ser oída a una gran distancia. Heredó el temperamento ardiente y las fuertes pasiones de su raza. Se ha dicho a veces que era un espíritu enfadado y vengativo, no solo por la supuesta participación en la batalla de Cooldrevny sino también por los irritantes relatos Adamnan (II, xxiii sq.)
Pero los hechos que causaron su indignación eran injusticias cometida con otros, y la retribución que recibieron los que las perpetraron fueran más bien anunciadas que realizadas, Las faltas inherentes a su naturaleza las venció y se alza ante el mundo conocido por su humildad y caridad no sólo hacia sus hermanos sino también con los extranjeros. Era generoso y de amable corazón, amable hasta con las criaturas menos dotadas. Siempre estaba dispuesto a simpatizar con las alegrías y tristezas de los demás. Sus ayunos y vigilias eran llevadas a grandes extremos. Se dice que la almohada de piedra sobre la que dormía se conserva aún en Iona. Su castidad de cuerpo y pureza de mente son encomiadas por todos sus biógrafos. Y a pesar de sus maravillosa austeridades, Adamnan nos asegura que de era amado por todos “porque había una santa alegría que brillaba en su rostro que revelaba la alegría con la que el Espíritu Santo llenaba su alma” (Praef., II.)

INFLUENCIA Y ACTITUD HACIA ROMA.

No solo era un gran misionero santo que ganó todo un reino para Cristo, sino que era un hombre de Estado, u sabio, poeta y fundador de numerosas iglesias y monasterios. Su nombre es muy querido por todos los escoceses e irlandeses. Y por su gran y noble trabajo, hasta los no católicos veneran su memoria. Por motivos de controversia se ha mantenido que S. Columba ignoró la supremacía papal puesto que inició sus misiones sin la autorización papal. Adamnan guarda silencio sobre el tema, pero su obra ni es exhaustiva de la vida de Columba ni pretende la fe implícita y explícita de su patrón...
De hecho, en esos días un mandato papal no se consideraba esencial para la obra que emprendió S. Columba. Así parece deducirse de las palabras de Gregorio el Grande en relación con la negligencia del clero británico respecto a los paganos sajones (Haddan and Stubbs, III, 10). Columba era hijo de la iglesia irlandesa que enseñaba desde los días de S. patricio que los asuntos de gran momento había que referirlos a la Santa Sede para solucionarlos. S. Columbano, compatriota de Columba y también eclesiástico, pidió el juicio papal (judicium) sobre la cuestión de la Pascua de Resurrección y también lo hicieron los obispos y abades de Irlanda. No hay la menor prueba de que S. Columba hiciera algo diferente de que hacían sus compatriotas. Más aún, el Misal Store, que representa, según los mejores especialistas la Misa de la Iglesia Celta durante la primera parte del siglo siete, contiene en su Canon oraciones por el papa aún más enfatizadas que las de la liturgia romana.
Respecto a la objeción de la supuesta ausencia de culto a la Virgen María, se puede señalar que en el mismo misal contiene antes del Canon la invocación "Sancta Maria, ora pro nobis", que es el epítome de toda la devoción católica a la Virgen. Respecto a la dificultad de la Pascua de Resurrección, Beda resume las razones de la discrepancia: “El (Columba) dejó sucesores que se distinguían por su gran caridad, amor de Dios y estricta atención a las reglas de disciplina, siguiendo ciclos inciertos en el cálculo del la gran fiesta de la Pascua, porque, estando como estaban tan lejos del mundo nadie les había proporcionado los decretos sinodales relativos a la observancia de la Pascua”. (H.E., III, iv). Hasta donde sabemos no hay una representación simbólica de S. Columba. Los intentos que se han hecho están equivocado sen su mayor parte. Una representación pictórica aceptable le mostraría vestido en el hábito y capucha que normalmente llevaban los monjes basilios o benedictinos, con una tonsura celta y báculo. Su identidad podría ser determinada mejor mostrándole cerca del la costa llena de conchas, junto al currach y la cruz celta y las ruinas de Iona en lontananza.


COLUMBA EDMONDS.


Transcrito por Joseph P. Thomas.


Traducido por Pedro Royo

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