jueves, 25 de febrero de 2016

Evagrio

EVAGRIO ECLESIÁSTICO
Historiador eclesiástico y último de los continuadores de Eusebio de Cesarea; nació en Epifania en Coele-Siria en el año 536; murió en alguna fecha desconocida después de 594. Siguió la profesión de abogado en Antioquía (de ahí su sobrenombre) y fue amigo del patriarca Gregorio (569-594), a quien defendió exitosamente en presencia del emperador Mauricio y del concilio de Constantinopla (588). Ya Tiberio II (578-582) lo había nombrado cuestor, cuando recibió de Mauricio el título de prefecto honorario (ex praefectis). Evagrio, un producto de los maestros de retórica, hizo una colección de informes, cartas y decisiones que él había escrito para el patriarca Gregorio. Otra colección contenía discursos de Evagrio, entre ellos un panegírico del emperador Mauricio y su hijo Teodosio. Todos éstos se han perdido.
Ninguno de sus trabajos existe ya excepto su “Historia Eclesiástica” en seis libros. En éste él se propone escribir la secuela de la narrativa comenzada por Eusebio de Cesarea y continuada por Sócrates, Sozomeno y Teodoreto. Comienza con el Concilio de Éfeso (431) y termina con el duodécimo año del reinado del emperador Mauricio (593-594). Este trabajo es muy importante por la historia de las controversias católicas de los siglos V y VI, el nestorianismo, eutiquianismo y las últimas fases del monofisismo. Evagrio provee detalles concernientes a eventos y personas, y no descuida obras de arte (St. Sophia, H.E., IV, 31). Le concede un lugar importante a la historia política; en una palabra, él es una autoridad de primer orden para dicho período. Él es sincero, y concienzudo en garantizar la información, pero comparte las ideas de su ambiente y de su tiempo. En su defensa de Constantino él va tan lejos como negar el asesinato de Crispo y Faustina. Relata maravillas y leyendas, y es a él que le debemos el relato de la sangre que a veces se recogía con una esponja del cuerpo de Santa Eufemia de Calcedonia (II, 3). Entre las fuentes de su información él menciona la crónica de Eustacio de Antioquía, y las obras de Procopio, Menandro el Protector, Juan de Epifania y Juan Malalas (a quien él llama Juan el Retórico). Cuando se base en estos autores, lo hace con discreción. En su actitud eclesiástica él es estrictamente ortodoxo y se adhiere a los decretos de Calcedonia; sin embargo, juzga a los herejes con moderación. La suya era una mente ecuánime, y él es una guía confiable.

Fuente: Lejay, Paul. "Evagrius Scholasticus." The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. <http://www.newadvent.org/cathen/05639b.htm>.
Traducido por Luz María Hernández Medina

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