viernes, 27 de julio de 2012

MESÁ.

(heb. Mêshâ [1, 4], de significado incierto; heb. Mêsha [2, 3], "liberación", "seguridad" o "rincón"). 1. Lugar en Arabia que señalaba el límite de las tribus árabes de Joctán (Gn. 10:30); no identificado con certeza. Algunos piensan que es Mesene en el extremo noroeste del Golfo Pérsico, otros lo ubican provisoriamente en otras partes de Arabia. 2. Rey de Moab, que aparece escrito Msh en la Piedra Moabita.* Su padre y predecesor, 777 Quemos-melek, fue vasalio de Israel cuando Omri, rey de Israel (c 885-c 874 a.C.), conquistó Moab y él mismo, rico en ganados, pagaba un tributo anual de 100.000 corderos y la lana de 100.000 carneros (2 R. 3:4). Después de la muerte de Acab (853 a.C.), Mesa negó su lealtad a Israel (1:1; 3:5). Joram, hijo de Acab, después de ascender al trono, intentó someter de nuevo a Moab. Consiguió que Josafat de Judá y un rey no especificado de Edom fueran sus aliados en esta campaña (3:6-9). En lugar de tomar la ruta ordinaria de invasión vía Galaad, los reyes aliados hicieron planes de atacar a Moab desde el sur, marchando a través de Edom, al sur del Mar Muerto. En esta área desértico sus ejércitos sufrieron de falta de agua y casi perecieron. Consultaron a Eliseo, que habría estado con el ejército, y él ordenó que cavaran zanjas y predijo que se les proveería de agua; a la mañana siguiente, ésta bajó al valle y llenó las zanjas. El Señor pudo haberles provisto agua, tal vez por milagro directo o mediante una lluvia imprevista en las montañas, hecho que a veces ocurre en forma tan repentina que los beduinos acampados en los valles han muerto ahogados. A los moabitas que los esperaban, las aguas le parecieron color sangre al sol matutino. Llegaron a la conclusión de que los aliados habían discutido entre sí y que se habían atacado mutuamente. En consecuencia avanzaron en forma descuidada sólo para ser derrotados por los confederados. Los ejércitos victoriosos entraron en la tierra de Moab, destruyeron sus ciudades y sitiaron Kir-hareset (ahora el-Kerak), adonde Mesa se había retirado con el resto de su ejército. Mesa intentó romper la línea de los sitiadores, pero fracasó. En su desesperación, sacrificó a su hijo mayor como un holocausto sobre el muro de Kir-hareset a la vista de amigos y enemigos. Los sitiadores, al ver esto, abandonaron su intento de tomar la ciudad y se volvieron a su tierra (vs 8-27). No es clara la razón por la que levantaron el sitio. Las palabras "hubo grande enojo contra Israel" (v 27) se han interpretado de diversas maneras. Una sugerencia es que el gran sacrificio hecho por Mesa habría despertado a los moabitas a tal extremo de ira que les dio fuerzas sobrehumanas para derrotar a los israelitas. Otra es que las fuerzas de los aliados habrían experimentado alguna calamidad, como una epidemia repentina, que ellos interpretaron como una señal del desagrado de Dios por su campaña. Una tercera es que fue sencillamente el miedo lo que llevó a los sitiadores a abandonar sus esfuerzos por tomar la ciudad. El registro de Mesa sobre la Piedra Moabita no se refiere a esta campaña, sino que su narración se limita a su rebelión y su éxito en ocupar territorios que habían estado en posesión de Israel. MESES DEL CALENDARIO HEBREO Poco después, parece que los moabitas, los amonitas y los edomitas invadieron Judá. 778 En respuesta a un clamor por ayuda el Señor intervino, haciendo que las naciones enemigas se destruyeran unas a otras dando la oportunidad al rey Josafat de obtener una fácil victoria (2 Cr. 20:22-25). 3. De acuerdo con la RVR, un descendiente de Judá por medio de Caleb y antepasado de los habitantes de Zif (1 Cr. 2:42). 4. Benjamita, hijo de Saharaim y de su esposa Hodes (1 Cr. 8:8, 9).

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