domingo, 22 de septiembre de 2013

Águila.



Así es traducido generalmente el hebreo néshér, pero hay una duda acerca de si se quiso denotar el águila o una especie de buitre. Parece incluso probable que los hebreos no distinguían muy cuidadosamente estas diferentes aves de presa grandes, y que se habla de todas como si fuesen de una sola clase. De todos modos, se sabe que en Palestina viven cuatro especies de águila: aquila chrysœtos, aquila nœvia, aquila heliaca y circœtos gallicus. En la Escritura hay muchas alusiones al águila: a menudo se menciona su costumbre de habitar en los más vertiginosas acantilados para anidar, su visión aguda, su costumbre de congregarse para alimentarse de los muertos, su rapidez, su longevidad, su notable cuidado en la formación de sus crías (véase, en particular, Job 39,27-30). Cuando las relaciones de Israel con sus vecinos se hicieron más frecuentes, el águila se convirtió, bajo la pluma de los profetas y poetas judíos, en emblema, primero de los asirios, luego de los babilonios y por último de los reyes persas.

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