lunes, 4 de agosto de 2014

Restauracionismo

El restauracionismo es una tendencia que define a un conjunto variado de movimientos religiosos autodefinidos como el redescubrimiento y "restauración" en tiempos modernos de la forma original del cristianismo. Bajo la cobertura del término se encuentran varios movimientos religiosos motivados por una idea comparable de recuperación de los orígenes del cristianismo. Algunos de estos movimientos se originaron en las islas británicas, pero solo progresarían en los Estados Unidos.
Con carácter más general, esta tendencia es conocida con el nombre de primitivismo (que caracteriza a muchos movimientos que se remontan al cristianismo primitivo y que también tienen lugar en tiempos modernos, incluyendo a los bautistas y, antes que ellos, a los anabaptistas).
Aspirando a recobrar la experiencia primitiva del cristianismo, el restauracionismo sería llamado también "primitivismo".

Características

Los movimientos religiosos que se conocen como restauracionistas se caracterizan por la creencia en la restauración de:
El término se aplica especialmente al Movimiento de Restauración y, por comparación, se aplica también a otros grupos cuyo parecido es en gran parte fortuito. El nombre "Restauración" también lo emplean los grupos que descienden de los primeros seguidores de Joseph Smith, y es un término que prefieren para describirse a sí mismos antes que el que está más difundido fuera del grupo (mormonismo). La historia de ambos grupos llega a solaparse brevemente, pero otras denominaciones también son llamadas restauracionistas debido a su aspiración de restablecer el cristianismo original, de acuerdo a su propia interpretación del mismo.

Antecedentes

Hacia principios del siglo XIX, el resurgimiento calvinista y wesleano conocido como el Gran Despertar había puesto en juego a las iglesias congregacionalistas, presbiterianas, bautistas y a las nuevas congregaciones metodistas que pugnaban por ganar influencia en los nacientes Estados Unidos. Sin embargo, una vez que ese gran "resurgimiento religioso" empezó a decaer, una nueva etapa de secularismo comenzó a revertir los logros que las iglesias evangélicas habían obtenido en la sociedad. Además, este nuevo resurgir había fomentado la difusión de una fuerte creencia de que la religión evangélica estaba debilitada y dividida, principalmente por una lealtad poco razonable hacia los distintos credos y doctrinas que hacían que la salvación y la unidad entre los cristianos pareciera más inalcanzable que nunca.[cita requerida]
El Segundo Gran Despertar se abrió paso por los territorios de la frontera occidental estadounidense, impulsado por la aspiración de dar preeminencia a Dios en la vida de la nueva nación americana, exaltada por una creciente actitud proclive a aceptar interpretaciones novedosas de las Escrituras, y por un celo renovado por una auténtica espiritualidad. A medida que estas tendencias iban extendiéndose, ganaban conversos para los movimientos religiosos protestantes de la época. Sin embargo, el resurgimiento tuvo un alcance que traspasó las fronteras entre denominaciones religiosas, dando lugar a resultados idénticos dentro de distintos grupos protestantes y yendo aún más lejos al disolver las lealtades que mantenían ligados a los fieles a sus distintas iglesias. Por tanto, estuvieron acompañados por una insatisfacción cada vez mayor hacia las iglesias evangélicas, especialmente respecto a la doctrina del calvinismo, que era normalmente aceptada, o al menos tolerada, en la mayoría de estos cultos.

Ideología

Los restauracionistas buscaban el restablecimiento y la renovación de toda la iglesia cristiana de acuerdo al modelo establecido en el Nuevo Testamento. Daban poco valor a los credos nacidos con el tiempo en el catolicismo y el protestantismo, a los que atribuirían la responsabilidad de haber dividido al cristianismo. Algunos incluso consideraban que la Biblia también había sucumbido a una corrupción antigua o malinterpretaciones debidas a un número indeterminado de traducciones, necesitando así ser corregida.
La Reforma Protestante poseyó cierto impulso restauracionista que trataba de corregir la marcha de la iglesia y devolverla a la obediencia original. Pero los movimientos protestantes de reforma, incluyendo a los puritanos, aceptaron la idea de que la historia tiene cierta "jurisdicción", según apunta el historiador Richard T. Hughes. Igualmente, Mark Noll afirma que los protestantes "por mediación de la historia, adquirieron los tesoros contenidos en las Escrituras". Los protestantes creían que debían respetar la historia cuando ésta se interpretaba mediante la fe. Incluso Juan Calvino sostuvo (aunque la afirmación es enigmática) que el pasado es un "magisterio vivo". Por el contrario, los restauracionistas aspiraban a ir más allá de la historia, rebelándose contra la "jurisdicción" de los logros del pasado, para ser libres de abrazar el modelo divino revelado en un principio a los apóstoles de Cristo, esto es, el Reino de Dios.
Entre las organizaciones restauracionistas de alrededor del siglo XIX se cuentan los Hermanos de Plymouth, los Discípulos de Cristo, las Iglesias de Cristo, los mormones, los adventistas, los cristadelfianos y los Testigos de Jehová, además de los anabaptistas del siglo XVI. Son grupos muy dispares que en apariencia parecen tener pocos puntos en común; sin embargo, cuando se los observa a la luz de la temática restauracionista, se hace visible su relación. Todas estas denominaciones surgieron a partir de la creencia de que la verdadera religión cristiana había muerto muchos años atrás y era recuperada mediante sus iglesias. Algunos creen que ellos encarnan esa restauración de forma exclusiva. Otros consideran formar parte de un redescubrimiento de la práctica primitiva del cristianismo que en la actualidad puede encontrarse en muchas iglesias, incluyendo las iglesias a las que ellos pertenecen.

Restauracionistas

El restauracionismo llama la atención sobre la existencia de lo que suele conocerse como la Gran Apostasía, o el estado corrupto del cristianismo tradicional. Debido a su divisionismo, sus errores y sus compromisos con el mundo, la iglesia se apartó de la línea trazada por la iglesia fundada por Jesucristo. No habría necesidad de Restauración si no existiese una apostasía a gran escala y si hubiera una iglesia que estuviese en el modelo verdadero y legítimo del cristianismo. De este modo, los restauracionistas pueden distinguirse como grupo en su convicción de que ha habido una apostasía que ellos tratan de corregir.
Algunos de los que adoptaron el principal punto de vista restauracionista se limitaron a abandonar ciertos elementos de su propia tradición religiosa en favor de creencias aparecidas en otros movimientos primitivistas del pasado. El bautismo de adultos y por inmersión, la organización congregacionalista de la Iglesia, la indiferencia hacia el trinitarismo, la no creencia en el infierno, la existencia de ministros laicos, teorías de la expiación no sustitucionistas, la conversión por la libre voluntad, y a menudo un papel elevado para la mujer en la Iglesia son elementos característicos de este tipo de concepciones no tradicionales.
En algunos casos, estos grupos creen que la ruptura de la esencia del cristianismo provocada por la Gran Apostasía fue tan desastrosa y total como para considerar fútil cualquier intento de recuperación del cristianismo sobre las bases existentes, siendo necesaria una restauración de tal manera radical que el único punto en común con el cristianismo tradicional sería el uso del nombre de Jesucristo.

Siglo XIX

Movimiento de Restauración

De los movimientos de alrededor del siglo XIX, el más optimista con respecto al estado del cristianismo de su época fue el Movimiento de Restauración de Stone y Campbell. Otros se refieren ocasionalmente a los seguidores de este movimiento como “campbelitas”, aunque dichos seguidores no adoptaron este nombre como denominación, por considerarlo peyorativo. Estas iglesias tratan fuertemente de evitar aplicarse cualquiera de las etiquetas de conveniencia que dividen a los cristianos, llamándose a sí mismas con nombres genéricos de origen neotestamentario tales como Discípulos de Cristo, Iglesias Cristianas Independientes, Iglesias de Cristo Independientes, o Iglesias de Cristo. Aglutinaron a muchos miembros procedentes de las iglesias bautista, congregacionalista, presbiteriana y metodista, así como a otros cristianos de un amplio espectro de denominaciones evangélicas y del cristianismo unitario, con un éxito inicial sobrecogedor. Sin embargo, a medida que el movimiento iba progresando, se fueron consolidando asimismo elementos distintivos propios irrenunciables a los que de modo desaprobatorio se hacía referencia como credos no escritos, que dieron lugar por fractura a tres grupos, cada uno de los cuales se convertiría en una denominación reconocible. Quizás no existe otro movimiento que tipifique de mejor forma el Segundo Gran Despertar que el movimiento antidenominacional, el Movimiento de Restauración.

Santos de los Últimos Días (Mormones)

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días buscó restaurar el cristianismo primitivo después de la Gran Apostasía. Ellos consideran que las valiosas verdades del evangelio que Cristo instauró se habían perdido en el transcurso de los siglos. Los mormones creen que la pérdida de la verdad fue tan desastrosa que hace necesarios un nuevo profeta y nuevos apóstoles para restablecer el Reino de Dios en la Tierra. Sostienen que su fundador, Joseph Smith, fue ese profeta.
Como parte de su misión profética Smith publicó el Libro de Mormón, que afirmó haber traducido de unas planchas de oro con la historia de unos nativos americanos procedentes originalmente del pueblo israelita. Los miembros de dicha Iglesia creen que el Libro de Mormón también es la palabra de Dios, siendo un compañero de la Biblia, entregado a los hombres en la actualidad. Este contiene la historia del pueblo que habitó en el continente americano entre el 600 a. C. y el 421 d. C. Smith estableció La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) en 1830, la cual él y sus seguidores consideran la restauración de la iglesia creada por Cristo para nuestros tiempos.

Adventismo

El adventismo es un tipo de escatología cristiana que orienta su mensaje hacia una Segunda Venida de Cristo que inauguraría el Reino de Dios en un futuro inminente. Este punto de vista suele ir unido a la creencia de que Jesucristo volverá para recibir sólo a un reducido grupo de cristianos verdaderos que aguardan su venida y que se han preparado de antemano.

Los mileristas y el sabatismo

Los mileristas, surgidos de la predicación de William Miller, son la familia más conocida de los movimientos adventistas. Este grupo es antecesor de los adventistas del séptimo día, una denominación que revivió enseñanzas apocalípticas al anticipar el fin del mundo. No buscaba la unidad del cristianismo sino prepararse para el retorno inminente de Jesucristo. Los mileristas buscaron la recuperación del sentimiento de inminencia por el cumplimiento de las profecías del tiempo del fin, practicando además un literalismo a ultranza en la interpretación de la Biblia, algo que consideraban perdido en el catolicismo y protestantismo tradicionales.
El movimiento de la Iglesia de Dios Universal pertenece a esta categoría debido a que el ministerio de Herbert W. Armstrong y su Iglesia de Dios Radiofónica (Radio Church of God), posteriormente convertida en la Iglesia de Dios Universal, se inició como un grupo dentro de la Conferencia General de la Iglesia de Dios (Séptimo Día), perteneciente al conglomerado de las iglesias adventistas que descendían del milerismo. La propia Iglesia de Dios Universal habría de dar lugar a múltiples grupúsculos cuando, a finales de los años 1980, promovió una revisión doctrinal para acercarse teológicamente al cristianismo enseñado por las iglesias evangélicas.

Cristadelfianos

Los cristadelfianos fueron dirigidos inicialmente por John Thomas, un converso al movimiento restauracionista de las "iglesias cristianas", que más tarde publicó agudas críticas hacia sus correligionarios, censurándolos por su falta de disposición a abrazar el cristianismo primitivo. Sus seguidores constituyeron un movimiento nuevo después de que su líder empezara a desmarcarse con su adopción del adventismo y su rechazo a participar en política y en las Fuerzas Armadas.

Testigos de Jehová

Imagen de una "Asamblea" de los Testigos de Jehová
Los Testigos de Jehová surgieron en los años 1870 a partir de un grupo de estudiantes de la Biblia dirigido por Charles Taze Russell. Ellos creen que en algún momento del primer siglo de nuestra era, debido a la Apostasía, se perdieron las creencias y entendimiento original. Los Testigos de Jehová creen que estas pueden recuperarse por medio de una interpretación de la Biblia en sentido literal, espiritual, simbólica, profética y mediante un compromiso de obediencia a las enseñanzas alcanzadas de este modo. Los Testigos de Jehová se centraron en la restauración o negación de ciertas doctrinas que, de acuerdo a la interpretación de la Biblia, resultarían evidentes y lógicas. Entre éstas se encontraría el uso de la palabra "Jehová" como forma apropiada para referirse a Dios padre, la negación del trinitarismo, la condena a la ingestión o transfusión de sangre, la neutralidad en política, la no participación en cualquier tipo de guerra y la creencia en el Reino de Dios.

Siglo XX

Iglesia Ministerial

Culto de la Iglesia de Dios Ministerial en Bogotá, Colombia.
La Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional surgió hacia los años 1970 gracias al pastor evangélico Luis Eduardo Moreno y su esposa María Luisa Piraquive. Esta Iglesia considera que tiempo después de la muerte de los apóstoles se generó en la Iglesia Primitiva un gran caos, en el que sus dirigentes se alejaron de la verdadera enseñanza de Jesús, por lo que Dios se apartó, dejando de manifestarse entre ellos; pero la Iglesia fundada por Jesucristo se conservó entre un pequeño número de personas y familias que continuaron luchando por guardar lo establecido por Dios, y fueron transmitiendo sus verdaderas enseñanzas de generación en generación, aconteciendo algunos avivamientos, especialmente en los siglos XVI, XVII y XVIII, hasta los años 70's del siglo XX, donde se dio un despertar de la Iglesia de Jesucristo.

Cronología restauracionista de la Gran Apostasía

Los mormones son los que atribuyen una antigüedad mayor a la apostasía, situándola tras la muerte del último de los doce apóstoles de Cristo, sin una fecha exacta (en torno al año 100).
Los sabatistas coinciden en general en que la fecha aproximada de 135 d. C. supone el inicio de la apostasía. San Justino Mártir, en torno al 160 d. C., había apoyado de forma explícita el culto en domingo, de modo que los sabatistas lo consideran un apóstata. Sin embargo, la Iglesia primitiva, en tiempos de San Hipólito, registraba una observancia continuada del Sabbat (sábado) como celebración de la creación, y del domingo conmemorando la Resurrección. Los sabatistas consideran que la apostasía no fue completa sino hasta que la Iglesia dejó de observar el sábado, algún tiempo después de Constantino el Grande.
El Movimiento de Restauración de Stone y Campbell considera que la Gran Apostasía fue un proceso gradual. Alrededor del año 100 d. C. Ignacio de Antioquía impulsó la obediencia a los obispos, cosa que algunos consideran el inicio de la idea de un clero profesionalizado que empezó a situarse en una posición por encima de los creyentes, iniciando un proceso de corrupción gradual que desembocaría en el "hombre de pecado" que había sido profetizado. El bautismo infantil, condenado por los restauracionistas como una medida de inclusión en la Iglesia por la fuerza, sería otro paso hacia la apostasía. Estos creen que, al menos hasta la época de Tertuliano, sólo se practicaba el bautismo de personas adultas, habiéndose introducido de forma muy localizada el bautismo de niños en torno a la época de San Ireneo. Los campbelitas con frecuencia no admiten visiones del pecado original que impliquen una corrupción de la misma naturaleza humana, sino que sólo admiten que se ha producido el malogramiento de la cultura, tradiciones o entorno habituales de la humanidad. Al igual que otros restauracionistas, consideran que mediante la alianza entre la Iglesia y el Estado en el reinado de Constantino, la Iglesia quedó cautiva gracias al poder excesivamente centralizado de los obispos. Finalmente, el surgimiento de la idea de supremacía y autoridad universal del obispo de Roma se contempla como elemento que completaría el cuadro de la Gran Apostasía, del cual la Reforma Protestante sería sólo una enmienda incompleta, pero que habría dado frutos cercanos a lo perfecto en los anabaptistas y los bautistas.

Véase también

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Referencias

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